Ansiedad ante los exámenes.

ansiedad

Estamos en una época de mucho estrés y trabajo para nuestros niños y adolescentes. Muchos de ellos se ven desbordados y sienten no poder hacer frente a la carga de tareas a las que tienen que enfrentarse, especialmente los estudiantes de bachillerato o universitarios.

La ansiedad ante los exámenes consiste en una serie de reacciones físicas, emocionales, cognitivas y conductuales que afectan negativamente al rendimiento. Esta ansiedad puede ser de dos tipos, anticipatoria o situacional. Si el sentimiento de malestar se produce durante el estudio o al pensar en el día del examen, estaremos ante una ansiedad antipatoria; si ese malestar aparece únicamente en el momento de realizar el examen, estaremos ante una ansiedad situacional. Saber identificarlas es importante para poder hacerle frente de la manera más adecuada.

De manera general, las claves para dominar la ansiedad ante los exámenes son:

  • Aceptación: los nervios ante un examen son algo normal. Y un cierto nivel de ansiedad es beneficioso en la medida que nos hará estar más atento a la ejecución del examen. Las dificultades aparecen cuando no gestionamos de manera adecuada este nivel de ansiedad.
  • Hábitos saludables: dormir adecuadamente (alterar los ciclos de sueño es contraproducente) y mantener una correcta alimentación (evitar frituras, precocinados, fast-food, estimulantes…). También es muy importante la realización de alguna actividad física, ya que liberará así disminuirán los efectos del cortisol (hormona clave en el estrés) y aumentarán los de las endorfinas, lo que hará que nos sintamos bien, relajados. Por supuesto se debe evitar por completo el consumo tanto de alcohol como de otras drogas.
  • Planificación: es muy importante hacer un plan de estudio, objetivos a corto, medio y largo plazo. Unas adecuadas técnicas de estudio también generarán confianza y tranquilidad a la hora de abordar el trabajo del día a día.
  • Control de pensamientos: es importante darnos cuenta de nuestros pensamientos erróneos para poder sustituirlos por pensamientos más realistas y positivos. Por ejemplo: “Voy a suspender el examen y no sacaré esta asignatura” podrías sustituirlo por un “Estoy cumpliendo con mi plan de estudio y soy capaz de hacerlo, porque lo he hecho más veces”. Recuérdate a ti mismo tu valía y capacidad. Y en el momento que percibas un pensamiento negativo, recurre a uno que hayas automatizado como positivo.
  • Relajación: es básica. En cualquier tipo de ansiedad, la relajación es una herramienta que, cuando se logra dominar, va a permitir controlar por completo los niveles de ansiedad. Hay diferentes métodos, que van desde la respiración hasta la relajación progresiva o la meditación. Un profesional puede enseñarte perfectamente las distintas técnicas y ayudarte a trabajar aquella que mejor se adapte a ti.

Esperamos que nuestros consejos os sirvan de ayuda. ¡¡Mucho ánimo a todos y en especial a nuestros pacientes!!

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