Procrastinar: el arte de no hacer lo que debes

¿Cuántas veces te has propuesto metas u objetivos que luego nunca has cumplido? ¿O te has dicho “de mañana no pasa” y una semana después la situación sigue igual? Cuando pospones realizar una tarea que debes hacer estás procrastinando, es decir, dejando para mañana (o más tarde) lo que puedes o debes hacer hoy.

La procrastinación tiene su origen en el perfeccionismo, las inseguridades, la dificultad de la tarea o la desmotivación. Es posible que no queramos hacer eso que debemos porque creemos que no seremos capaces de obtener un resultado plenamente satisfactorio para nosotros, porque pensemos que no seremos capaces de hacerlo, tal vez porque consideremos que es algo que nos requerirá mucho esfuerzo y no nos vemos con fuerzas para intentarlo o porque simplemente se trata de una tarea aburrida que queda rápidamente en segundo plano en cuanto aparece en escena un estímulo más interesante.

El problema surge cuando fruto de esa inacción surge en nosotros un fuerte sentimiento de culpabilidad por no haber hecho lo que debíamos, quizá nos sentimos ansiosos porque vemos que no cumplimos los plazos establecidos o simplemente discutimos con las personas de nuestro entorno profesional o familiar por no haber actualizado aquellos datos o dejar en el garaje aquella vieja bici que hace tiempo que deberíamos haber tirado.

Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos da algunos consejos para no procrastinar y aprovechar mejor nuestro tiempo, evitando así la sensación de culpa y las discusiones con los demás.

¿Miedo a volar? El uso de Psious en la aerofobia

¿Te late el corazón muy rápido cuando te acercas al aeropuerto? ¿Experimentas ansiedad o sudoración según se acerca el momento de subirse al avión? Estos y otros síntomas pueden ser habituales en muchas personas, pero si eres incapaz de volar, presentas aerofobia.

La aerofobia se traduce en la incapacidad de subirse a este medio de transporte, ni siquiera de imaginarse la situación, lo que puede generar problemas en nuestra vida diaria ya sea en asuntos de la vida familiar o profesional. No poder viajar, acudir a un evento importante de trabajo o visitar a la familia son algunas de las actividades que pueden verse afectadas por la aerofobia.

En nuestra consulta disponemos de la herramienta Psious, una aplicación de realidad virtual que facilitará de forma considerable el tratamiento de esta fobia. Utilizando técnicas de relajación y esta herramienta, podremos ayudarte tanto si te ves incapaz de subirte a un avión como si lo pasas realmente mal cada vez que tienes que hacerlo.

Gracias a los entornos de realidad virtual, será como si estuvieras dentro del avión pero con nosotros a tu lado, guiándote y enseñándote poco a poco a controlar la ansiedad y el miedo que puedas experimentar en esta situación. El objetivo es que seas capaz de utilizar este medio de transporte siempre que lo necesites sin sensaciones molestas ni pensamientos catastrofistas.

Nuestra psicóloga Isabel Menéndez explica más a fondo en el siguiente vídeo en qué consiste la aerofobia y de dónde viene este trastorno.

El duelo: consejos para afrontarlo de la mejor manera posible

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Se acerca la festividad de los difuntos y el momento de recordar a los que ya no están con nosotros de una forma más intensa. La pérdida de un ser querido puede ser algo devastador y traumático. Cada persona reacciona de una determinada forma ante un hecho que puede llegar a marcar un antes y después en nuestra vida, pero estos consejos pueden ser de utilidad para asumir la pérdida y poder seguir adelante.

Lo más importante es aceptar nuestros sentimientos, y tomarnos el tiempo que necesitemos. A menudo la gente de nuestro alrededor, con la mejor intención, nos pregunta de forma reiterada qué tal nos encontramos y tratan de animarnos con frases como “no llores más”, “el tiempo todo lo cura”, “sé fuerte”, etc. Sin embargo, es sano y necesario llorar, desahogarnos y aceptar una tristeza que nos acompañará una larga temporada. No debemos poner fecha al duelo, sino dejar que este se vaya desarrollando de forma natural, aunque lo habitual es que dure unos dos años.

Es importante hablar sobre el ser querido, recordar los buenos momentos con esa persona. Si nos resulta complicado hablar, podemos escribir o simplemente recordar experiencias positivas, que nos ayudarán a paliar poco a poco el sufrimiento. Hay personas que deciden incluso dejar de nombrar a la persona fallecida y rehuyen hablar sobre ella, evitan sus actividades o lugares favoritos. Esta actitud puede ser normal en los primeros momentos tras la pérdida, pero si con el paso del tiempo se mantiene puede obstaculizar el proceso del duelo, evitando que este pueda resolverse.

Es necesario también marcarse pequeños objetivos una vez pasado el dolor inicial, retomar poco a poco la rutina, con el fin de evitar el aislamiento y poder conectar nuevamente con nuestros familiares, amigos y compañeros.

Si notamos que pasado un tiempo considerable, el dolor sigue siendo insoportable y no conseguimos avanzar en nuestra vida, es necesario acudir a un profesional que nos ayude a aceptar la pérdida. No se trata de superarla, sino aprender a vivir con ella y poder hacerlo de forma tranquila y en paz.

Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos habla también de la culpa y cómo hablar con nuestros hijos sobre la muerte de un familiar en el siguiente vídeo:

La asertividad explicada a los más pequeños

Hemos hablado ya varias veces de la asertividad, pero hoy os traemos una actividad adaptada a los más pequeños para que aprendan a distinguir los distintos estilos comunicativos y sepan escoger el más indicado para ellos.

La asertividad es la capacidad para expresar de forma respetuosa pero firme nuestras opiniones, ideas o sentimientos de forma clara y sin dañar a los demás. Resulta fundamental aprender a ser asertivos para tener unas relaciones sociales sanas y para evitar tensiones y discusiones que muchas veces resultan innecesarias y agotadoras.

La actividad consiste en tratar de ponerle cara a cada uno de los estilos comunicativos, para ello les pediremos a los niños que dibujen un ratón, un dragón y una persona. El dibujo es una herramienta fantástica para trabajar con los niños, se entretienen y pueden visualizar mucho mejor lo que les estamos pidiendo.

El ratón representa el estilo pasivo: habla bajito, se esconde, tiene miedo y no se atreve a decir no o a expresar su opinión. Representa a las personas que no defienden sus derechos y prefieren no llevar la contraria a los demás con tal de ahorrarse una discusión. Al final, este estilo desgasta mucho y es habitual que las personas pasivas acaben “explotando”.

El dragón representa el estilo agresivo: pega, insulta, muerde, araña, grita a los demás niños o trata de imponer a qué se debe jugar o con quién. No saben resolver los problemas de forma tranquila y discuten a menudo. Este estilo es peligroso, porque los niños pueden entender que la única forma de llegar a un acuerdo es a base de amedrentar o que gane “el más fuerte”. Debemos hacerles ver que ante un conflicto del que no son culpables, si se comportan de forma agresiva seguramente se ganen un castigo o una fuerte reprimenda igualmente.

Por último, les pedimos que dibujen a una persona, si quieren pueden dibujarse a sí mismos, y les explicamos el estilo asertivo: hablar de forma tranquila, exponer a los demás las cosas sin tratar de imponer nuestra opinión, respetar los turnos o expresar nuestros sentimientos para facilitar que los demás se puedan poner en nuestro lugar.

Una vez hechos los dibujos, se puede hacer un pequeño teatrillo para representar los tres estilos y hablar sobre ellos: cuándo nos hemos portado como un ratón, cuáles han sido las consecuencias si lo hicimos como un dragón, qué beneficios conseguimos siendo personas, etc.

Dislexia: qué es y la importancia de la detección precoz

Ayer 8 de octubre, fue el Día Internacional de la Dislexia, trastorno del aprendizaje que afecta especialmente a la lectoescritura. Un niño que tenga dislexia tiene muchas probabilidades de tener fracaso escolar si no se detecta a tiempo, ya que todo su aprendizaje se verá condicionado y es posible que no consiga superar los objetivos requeridos para finalizar sus estudios o no sea capaz de optar a las salidas profesionales que hubiera deseado.

Estos niños pueden ver seriamente afectada su autoestima y su desarrollo emocional: creen que son “tontos”, se desaniman, les cuesta concentrarse y no entienden por qué sus compañeros son capaces de seguir el ritmo normal del curso y a ellos les cuesta tanto. A menudo son etiquetados como personas vagas o perezosas que no ponen interés en los estudios o simplemente se considera “que no valen para estudiar”. Esto les frustra enormemente y pueden acabar padeciendo también trastornos depresivos o de ansiedad.

Es por ello que resulta tan importante estar atentos a la lectura y escritura de nuestros hijos, pero también reforzar y cuidar su estado emocional una vez detectado el trastorno, especialmente en los casos de detección tardía. Actividades para aumentar la autoestima, pensamientos positivos, resolución de problemas o expresión de emociones son buenas armas para luchar contra este trastorno que tanto puede influir en la vida de nuestros hijos.

En el siguiente vídeo, nuestra psicóloga Isabel Menénendez nos da las claves para poder detectarla a tiempo y dar así la oportunidad a los niños de poder desarrollarse de una forma plena. De esta forma podrán escoger llegado el momento a qué quieren dedicar su vida con todas las garantías de que su aprendizaje se llevará a cabo de la manera más eficiente posible.

El árbol de la autoestima

La autoestima es la valoración que una persona hace de sí misma en función de sus pensamientos, sentimientos y experiencias. Tener una buena autoestima no es sinónimo de éxito, pero sí es el primer paso para conseguir nuestros objetivos y afrontar con confianza los distintos desafíos de la vida. La actividad que os planteamos hoy resulta muy útil para evaluar y potenciar la autoestima de nuestros pacientes, y está recomendada para todas las edades. Consiste en dibujar un árbol que tenga frutos, ramas y raíces, e ir escribiendo una serie de cosas en cada una de las partes.

Las raíces representan nuestros valores y cualidades. Deben estar bien arraigadas y sujetas al suelo. Si un árbol enraiza firmemente en un suelo fértil, crecerá sano, fuerte y dará fruto. Si las raíces son débiles, no podrá desarrollarse y mostrar todo su potencial. En este apartado debemos escribir todas las cualidades que tengamos, también las físicas. ¿Soy generoso? ¿Leal? ¿Creativo tal vez? ¿Tengo unos ojos bonitos? ¿Sonrío y soy alegre?

Las ramas, si crecen sanas, son las que nos permitirán conseguir los frutos. Aquí debemos apuntar todas las cosas que se nos dan bien, las cosas en las que podemos destacar o aquellas para las que “hemos nacido”. Se me da bien cantar, escuchar a los demás, juego bien al fútbol, tengo buena oratoria, se me dan bien las matemáticas, tengo mucha imaginación, soy buena escribiendo, etc.

Por último, pero no menos importante, encontramos los frutos, esos que tanto nos ha costado conseguir, que tienen su base en las raíces y requieren de las ramas para poder darse. No tienen por qué ser grandes gestas, basta con que sean cosas importantes para nosotros. He aprobado esta asignatura tan difícil para mí, he superado el miedo a las alturas, aprendí a montar en bici sin ruedines, saqué adelante un proyecto complicado, fui capaz de decirle a esta persona lo que pensaba, terminé el bachillerato, conseguí entrar en el equipo, logré ese ascenso tan deseado…

El árbol de la autoestima es una buena técnica para evaluar en qué punto nos encontramos respecto a nosotros mismos, podemos ver si si nos resulta fácil o muy complicada llevarla a cabo, si realmente valoramos nuestros logros o si somos conscientes de todas las virtudes que tenemos. Tratar las cosas a mejorar lo haremos en otra ocasión, primero debemos tener una autoestima fuerte para poder enfrentarlas y conseguir la mejor versión de nosotros mismos.

Consejos para una vuelta al cole diferente

Este año la vuelta al cole será diferente y requerirá más esfuerzo por parte de padres, hijos y profesores. La situación aún es incierta y tendremos que adaptarnos a los cambios que se nos irán planteando a lo largo del curso, sin perder de vista el objetivo común: ser responsables y proteger a las personas más vulnerables.

Es normal que los niños y adolescentes se muestren nerviosos e inquietos ante el inicio del curso escolar, es una situación excitante para ellos y este año además se añade la dificultad de los nuevos protocolos sanitarios, que harán más complicada la interacción con sus compañeros. Es posible que los horarios cambien, que haya nuevos profesores o que la metodología sea distinta, pero como siempre decimos en consulta, se trata de centrar nuestros esfuerzos en aquellas cosas que sí podemos controlar o en las que podemos influir.

Es fundamental hablar con nuestros hijos sobre las nuevas medidas que adopte cada centro escolar, explicarles que deben ser responsables y cumplirlas aunque no las entiendan o las compartan, e insistir en el carácter temporal de estas. No van a ser para siempre, pero no sabemos cuanto tiempo van a durar y debemos esforzarnos por adaptarnos a ellas.

Debemos revisar el estado emocional en el que se encuentran, si se sienten nerviosos o angustiados, si tienen dudas o temores que podamos disiparles, especialmente a los más pequeños. En esta y cualquier otra situación resulta vital que expresen lo que piensan o sienten, y no juzgarlos por ello. Una buena comunicación con nuestros hijos nos permitirá entenderlos mejor y evitar discusiones y enfrentamientos.

Importante también cuidar los horarios de sueño, es probable que durante este verano atípico se hayan descontrolado más de la cuenta, y un buen descanso es necesario para empezar el curso con energía y poder centrar la atención en las clases. Este año será complicado, y seguramente haya más situaciones que provoquen nervios o ansiedad a los jóvenes, por lo que será aún más necesario utilizar técnicas de relajación y dormir las horas recomendadas para poder afrontar las jornadas académicas.

Es posible que haya algunos niños que necesiten una ayuda extra, ya sea para estudiar u organizar el estudio, ya que es probable que este año en algunos cursos la educación sea semipresencial, y tengan que pasar muchas horas en casa estudiando. Esto no siempre les resultará fácil, y sería muy positivo que pudieran contar con la ayuda de los padres o profesores particulares en modalidad online, y así no bajar su rendimiento.

Este año, el curso escolar será distinto, pero si algo nos ha enseñado la historia es que las personas somos capaces de adaptarnos a las distintas circunstancias que se nos han ido presentando. No sirve de nada fijarnos en lo que no podemos hacer o cambiar, debemos centrar nuestros esfuerzos en aquellas cosas en las que sí podemos influir y aprender a valorar todo lo bueno que tenemos, que en muchas ocasiones en más de lo que creemos.

¿Problemas para dormir? La importancia de un buen descanso

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Dormir bien es una de las claves para tener una correcta salud emocional, por lo que respetar las horas de sueño debe ser algo tan importante como cuidar la alimentación y realizar ejercicio físico.

La calidad del sueño influye en nuestro estado de ánimo, ya que si no descansamos lo suficiente podemos sentirnos irritables, impacientes, con escasa concentración o incluso tristes y desanimados. Las horas de sueño correctas nos darán energía para afrontar el día y harán que nos encontremos de mejor humor.

Si descansamos bien, estaremos menos estresados, ya que durante el sueño se liberan melatonina y serotonina, dos de las hormonas que ayudan a regular el estado emocional. Al contrario, las personas que presentan insonmio tienen más probabilidades de presentar depresión o trastornos de ansiedad.

Dormir bien es más importante de lo que a primera vista puede parecer también a nivel físico, ya que la mala higiene del sueño puede favorecer la aparición de enfermedades cerebrovasculares o dolor crónico, además de debilitar el sistema inmune, por lo que poder ser más vulnerables a las infecciones.

Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos enseña algunos trucos y nos da una serie de consejos para poder conciliar el sueño más rápido y así poder dar el 100% en nuestra vida cotidiana: qué podemos comer, rutinas, cuándo hacer deporte, etc.

SOS: Tengo un hijo adolescente

La adolescencia es un periodo complicado pero también necesario en la vida de nuestros hijos. Es una etapa de cambios, que se dan tanto a nivel físico como emocional y que afectarán a la forma que tienen de relacionarse con los demás, también con los padres.

Es en esta fase donde los jóvenes comienzan a desarrollar su identidad y personalidad, esta vez por sí mismos y sin las influencias paternas. Tratan de encajar en un grupo social y las opiniones de sus amigos tendrán más peso que la de los miembros de la familia. Es habitual que pasen tiempo fuera de casa o que aquellos planes familiares que tanto les gustaban ahora les resulten aburridos y prefieran quedar con su grupo de amigos.

Los padres deben entender que estos comportamientos son normales y no deben tratar de retener a los hijos. No se trata de la cantidad de tiempo que pase un adolescente en casa, sino de la calidad de esos momentos en familia. Es preferible jugar una tarde todos juntos a juegos de mesa y pasarlo bien que hacer que se quede en casa tres días seguidos y esté encerrado en su habitación jugando o leyendo, sin tener apenas contacto con él.

Es importante buscar ratos para hablar con ellos y crear un clima de confianza mutuo. No es conveniente bombardearlos a preguntas porque pueden sentirse controlados e incómodos aunque no sea la intención: “¿Qué tal hoy? ¿A dónde fuiste? ¿Con quién estuviste? ¿Qué estuviste haciendo?” sino que las conversaciones deben ser lo más equilibradas posible. Es positivo y recomendable hablar con los hijos de cosas que también nos hayan pasado a nosotros o pedirles su opinión, de esta forma no se mostrarán tan a la defensiva e incluso disfrutarán de la conversación y se sentirán más cercanos a nosotros.

También es completamente normal que surjan discusiones por lo que a primera vista puedan parecer tonterías o que se muestren algo irascibles o susceptibles, y no quedará otra que utilizar toneladas de paciencia y cariño. La adolescencia no dura toda la vida, y aunque no es una etapa fácil para ninguna de las dos partes, es necesaria para el correcto desarrollo de los jóvenes. Si la convivencia es muy complicada, se salta reiteradamente las normas establecidas en casa o aparecen conductas de riesgo, es conveniente contar con ayuda profesional para atajar cuanto antes la problemática que se pueda estar dando.

Vacaciones diferentes

Este año las vacaciones no serán como las demás, pero eso no significa que no vayan a ser igual de buenas. Debemos entender que el valor de las cosas no lo dicta su precio, su exclusividad o exotismo, sino el saber disfrutar de cada momento y sobre todo, ser agradecidos por ello.

La gratitud es un sentimiento que puede parecer anticuado porque en la actualidad pensamos que tenemos derecho a todo, sin pararnos a pensar que a menudo las circunstancias de la vida nos golpean sin haberlas escogido y sin importar nuestra condición o estado actual. Simplemente pasan, y es importante saber adaptarse a ellas y aprender a ver el lado bueno de cada una de ellas.

Este año, seguramente mucha gente no podrá viajar a sus destinos favoritos para desconectar, no podrá realizar muchos de los planes que tenía previstos o directamente no tendrá la posibilidad de pasar unos días descansando. Pero eso no significa que no se pueda disfrutar del verano: es el momento de valorar nuestra tierra, de redescubrir los pueblos y los planes familiares en casa, de apreciar un aperitivo en una terraza con la gente que queremos, de tener más contacto con esas personas o familiares que viven cerca pero que por causa de nuestra ajetreada vida diaria nunca podemos ver, de dar un paseo en bicicleta… En definitiva, de valorar y agradecer todo lo que tenemos a nuestro alcance y sobre todo, no darlo nunca por hecho. Estos meses de 2020 nos han enseñado precisamente eso, y es un aprendizaje valioso que no debemos olvidar.

Es buen momento para poner en práctica planes baratos o incluso gratis con nuestros hijos aprovechando el buen tiempo: llevarlos de excursión y descubrir los “monstruos” que pueden habitar en una charca, hacer acampada o enseñarles a pescar. En la ciudad podemos visitar esos museos que tenemos al alcance de la mano y que por falta de tiempo siempre quedan para otra ocasión, investigar en la agenda municipal eventos o actividades deportivas para toda la familia o permitir a nuestros hijos descubrir aquella localidad cercana llena de historia que puede resultar fascinante.

Este año las vacaciones no serán como las demás, pero tenemos que empeñarnos en sacar todo lo bueno de ellas aunque sean diferentes.