El Síndrome de Asperger ¡Aprende a identificarlo!

Esta semana nuestra psicóloga Isabel Menéndez Benavente  nos habla en Medicinatv sobre el Síndrome de Asperger. Nos da las claves para identificarlo.

Puedes ver más vídeos de nuestra psicologa en su canal Salud Emocional de Medicinatv en:

https://www.youtube.com/channel/UCNaXyRk7nk8hey9Ah__cZ9g

Acoso Escolar.

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Esta mañana nos despertábamos con una noticia horrible y terrible.

Una niña, de 13 años, Lucía, fue hallada ahorcada en su casa. ¿El motivo? El acoso escolar que llevaba sufriendo años.

Tenéis la noticia en el siguiente  enlace.

En consulta nos encontramos con muchos casos de acoso y hemos observado que, en la mayoría de las ocasiones, los padres y el centro eran totalmente ajenos a la situación.

Hoy nos gustaría ofreceros unos indicativos de la existencia de acoso, ya que cuanto antes se identifique la situación, menos secuelas tendrá la víctima y más sencillo será acabar con esa violencia. Pero antes, vamos a diferenciar el bullying de los conflictos escolares.

El rasgo diferenciador es, claramente, la reiteración. El acoso es una situación que se mantiene en el tiempo que se manifiesta de diferentes formas y, por esto, llega a generar en la víctima un potente sentimiento de inferioridad e indefensión.

Un insulto, una burla, una pelea aislada no son tolerables, hay que actuar, pero no son acoso.

Hay situaciones muy graves que tampoco debemos considerar acoso. Son las que se refieren a actos delictivos como las agresiones sexuales, el uso de armas, las amenazas de muerte o aquellas agresiones que ponen en riesgo la integridad de la víctima o su vida. En esos casos ya no hablaríamos de acoso, son delitos y, además de hablar con el centro escolar, hay que denunciar.

Además de los padres, los profesores juegan un papel muy importante a la hora de detectar un posible caso de acoso, simplemente estando atentos a algunos signos. Las peores formas de acoso escolar van a suceder cuando el profesor no está presente directamente: en los baños, los patios, los pasillos, vestuarios, salidas de clase y en el comedor.

También observando a los niños fuera de aula y su dinámica de grupo, los niños que queden aislados, las pintadas en el baño, los cambios de comportamiento o rendimiento escolar, los rumores que lleguen a sus oídos, la forma en que se tratan, todo puede dar señales.

Que en clase se burlen de él habitualmente o se rían cuando interviene, que deje de participar activamente o que se quede sin compañeros en las actividades de grupo puede también indicar que está siendo víctima de acoso escolar.

Un niño que manifiesta tristeza, miedos o dolores inexplicables, que falte a las actividades o que se descubra que nunca es invitado a fiestas o salidas podría estar sufriendo un problema de violencia escolar.

La situación de acoso suele comenzar con agresiones (collejas, zancadillas, empujones…) e intimidaciones en las que la víctima no puede ofrecer una respuesta adecuada y esto hace que los agresores aumenten la intensidad del acoso. Puede iniciarse con insultos, motes dañinos, hablar mal del niño y volver a otros compañeros en su contra sembrando rumores malintencionados sobre él. Además, las amenazas para lograr que el niño haga algo que no desea, quitarle objetos personales, y hasta pedirle dinero son otras de las manifestaciones del acoso escolar. El objetivo es hacerle sentir miedo a las agresiones, a las burlas, a que se cuente algo negativo sobre él.

Importante también el acoso que se ejerce a través de las redes sociales. Estamos ante un caso de ciberbullying cuando un chico o chica atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otro/a mediante Internet, teléfonos móviles, consolas de juegos u otras tecnologías telemáticas. Este es muy grave debido al anonimato, la no percepción directa e inmediata del daño causado y la adopción de roles imaginarios en la Red. Algunos ejemplos de este acoso serían: colgar en Internet una imagen comprometida (real o efectuada mediante fotomontajes) datos delicados, cosas que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima y darlo a conocer en su entorno de relaciones; dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos inteligente… y cargarle de puntos o votos para que aparezca en los primeros lugares; dejar comentarios ofensivos en foros o participar agresivamente en chats haciéndose pasar por la víctima de manera que las reacciones vayan posteriormente dirigidas a quien ha sufrido la usurpación de personalidad; hacer circular rumores en los cuales a la víctima se le suponga un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan sus propias formas de represalia o acoso; enviar menajes amenazantes por e-mail o whatsapp, perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona de manera habitual provocándole una sensación de completo agobio…

El acoso psicológico es la forma más sutil, pero igual o más dañina, de generar una situación de violencia escolar. En este caso, a la víctima no se le deja participar en juegos o en actividades sociales conjuntas, se le aisla, se le excluye, no se le habla y se le ignora activamente. Lo tratan como un apestado y esto hace que, incluso los que no participaban activamente en el acoso, también se alejen de él, por mantenerse en el grupo o por temer ser ellos mismos víctimas. Se convierten en espectadores.

Es muy importante, por tanto, trabajar con profesores, padres y alumnado, para que todos sean capaces de identificar estas situaciones y poder así intervenir. Los casos se suelen resolver si se habla pronto de ello y nuestros hijos, conscientes de que no se debe tolerar el maltrato, se convierten ya no en cómplices activos o pasivos, ni en observadores de la violencia, sino en el apoyo que el sistema necesita para darle la vuelta al acoso escolar.

El papel de los padres es fundamental, estando atentos a los cambios en la conducta del niño y brindándole apoyo en cuanto sufra algún tipo de acoso, nunca minimizándolo, ni diciéndole que se haga más duro o que eso siempre ha pasado.

Los indicativos que pueden observar los padres en casa son los siguientes:

  • – Cambios en la conducta del niño: se muestra más irritable, violento o tiene rabietas.
  • – Cambios emocionales: tristeza, apatía, enfados…
  • – Tiene dificultades para dormir (insomnio, pesadillas, terrores…).
  • – Presenta síntomas psicosomáticos como dolores de estómago o de cabeza o fiebre… sin causa médica real.
  • – Presenta arañazos o moratones.
  • – Cambios en el apetito: lo habitual es la pérdida del mismo, aunque en ocasiones también hay casos en los que se da ingesta compulsiva.
  • Se resiste a ir al colegio, tiene verdadero miedo a volver tras las vacaciones o incluso tras el fin de semana.
  • Nunca quiere hablar sobre su vida escolar.
  • – Tiene un bajón repentino en su rendimiento.
  • – No quiere ir a las excursiones.
  • Absentismo escolar.
  • Han dejado de invitarlo a las fiestas de cumpleaños.
  • – Empieza a perder o a aparecer con sus pertenencias escolares o personales rotas.

 

Propósitos para el Año Nuevo

propositosCon el inicio del Año Nuevo suele ser habitual plantearse Propósitos, Metas u Objetivos con la intención de cambiar o modificar aquellos comportamientos o actitudes que no nos gustan de nosotros mismos. Sin embargo, la mayoría de esos propósitos suelen quedarse año tras año en sólo buenas intenciones.

Son muchas las razones por las cuales abandonamos nuestros propósitos antes de cumplirlos, aunque entre los errores más comunes habrían de destacar los siguientes:

  • Elaborar una larga lista de Propósitos.
  • No estar lo suficientemente motivado en conseguir el objetivo.
  • Plantearse Metas u objetivos poco definidos y muy generales.
  • Ausencia de un plan y de un periodo de tiempo para lograr conseguir el objetivo.
  • Dilatar el inicio de los cambios, esperando encontrar el momento perfecto.
  • No tener en cuenta los pequeños progresos y estancarse en los retrocesos.
  • Pensar en el éxito como una cuestión de “todo o nada”.
  • No confiar en las posibilidades de uno mismo.
  • Dificultad para incorporar los cambios a nuestra rutina o estilo de vida.

Por ello, si quieres que este Año sea diferente,  sigue los siguientes Consejos que te ayudarán a Conseguir tus propósitos:

  • Concentra toda tu atención y energía en un propósito, cuando ya hayas conseguido ese objetivo, puedes plantearte otro.
  • Elige un propósito que sea importante para ti o que realmente te interese conseguir y no te dejes llevar por metas impuestas por otras personas.
  • Define y concreta tu propósito de forma realista.
  • Analiza tu propósito y divídelo en pequeños cambios o acciones graduales que puedas ir cumpliendo diariamente y que finalmente te lleven a conseguir tu objetivo.
  • Piensa cuanto tiempo vas a necesitar para realizar los cambios y señala en el calendario una fecha para conseguir tu propósito.
  • Comienza a hacer cambios en este momento.
  • Aprende de los retrocesos modificando o cambiando aquello que no funciona para hacer más probable que consigas tu propósito.
  • Elige una estrategia que te ayude a recordar tu propósito de vez en cuando para mantenerte motivado en conseguirlo.
  • Incorpora los cambios a tu rutina o estilo de vida para conseguir mantenerlos.
  • Auto-Refuérzate por el esfuerzo y la implicación en tu propósito.

“Recuerda que Confiar en ti mismo y tus capacidades es la base para conseguir tus propósitos”

Una Navidad diferente.

La Navidad es una buena oportunidad para fomentar valores en los más pequeños. Es importante hacerles ver que la finalidad de esta época no es únicamente obtener regalos, sino que es la oportunidad que brinda el año a la mayoría de las personas de poder disfrutar de tiempo con sus seres queridos.

Os ofrecemos unos consejos para que nuestros niños aprendan a percibir la Navidad sin asociarla únicamente a lo material.

  1. Tiempo en familia: pasear por las calles iluminadas, acudir a una obra de teatro, jugar juntos en casa, ver una película navideña, hacer manualidades navideñas… es una época ideal para crear tradiciones y transmitirlas a nuestros hijos.
  2. La carta a los Reyes: es bueno guiarles, indicarles que no pueden excederse pidiendo, porque todos los niños tienen que recibir regalos y no pueden acaparar demasiados. 3 puede ser un buena cifra… así mismo es positivo animarles a pedir algo para los demás (hermanos, papás, abuelos…) y que finalicen su carta con un deseo que no implique algo material.
  3. Cultura e historia: puede resultarles interesante saber el por qué se coloca el árbol de Navidad, el significado de la Estrella, qué representa el Belén…
  4. Solidaridad: anímales a que colaboren en campañas de recogida de juguetes o alimentos. Es una buena época para que sean conscientes de que no todos los niños tienen la misma suerte.
  5. Colaborar: todos los miembros de la familia, en función de su edad, pueden participar de una u otra manera en la decoración navideña o en la preparación de la cena por ejemplo.
  6. Compartir: anímales a estrenar su regalo jugando con otros niños o con sus hermanos o primos.
  7. Educación: debemos aprovechar las reuniones familiares y de amigos en las que estén los niños para que sean conscientes de la importancia de respetar, ser amable y agradecido. Es mejor dejar las pequeñas disputas familiares para otro momento.
  8. Tolerancia: podemos aprovechar estas fechas para enseñarles la diversidad de fiestas que existe en el mundo. Pueden aprender que cada cultura celebra de modo diferente estas fechas y que todas resultan interesantes y se deben respetar.

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El secreto de la felicidad

felicidadQuizá, a muchos de nosotros nos gustaría conocer el secreto de la felicidad, saber qué podemos hacer para estar más felices, contentos y satisfechos con nuestras vidas.

Algunos de nosotros cuando buscamos la felicidad miramos al pasado, lamentando las oportunidades perdidas o los errores cometidos, sintiéndonos culpables por no haber actuado de otra manera y pensando que, si lo hubiéramos hecho, ahora seríamos felices. Otros, tendemos a mirar hacia al futuro, pensando en lo que no tenemos y deseamos tener y en cómo conseguir ese objetivo nos haría ser felices.

En muchas ocasiones, se piensa en la felicidad como en una cuestión de todo o nada y en ser o estar feliz como la meta a alcanzar o el resultado por conseguir; sin embargo, la felicidad admite grados y ser feliz no es el destino sino un camino a seguir en el presente.

Por ello, la felicidad se compone de momentos diarios agradables y depende de la capacidad de la persona para percibirlos, identificarlos, valorarlos y disfrutar de ellos. Así, algunos momentos cotidianos que nos aportan felicidad serían los siguientes:

  • Pasar tiempo con alguien que quieres
  • Ayudar a alguien que lo necesita o realizar una buena acción
  • Finalizar la jornada de trabajo habiendo cumplido con los objetivos
  • Una caricia, un abrazo o un beso de alguien que quieres
  • Un momento de tranquilidad
  • Hacer algo que te gusta
  • Respirar el aire puro
  • Reencontrarte con alguien que hace mucho tiempo que no ves
  • El amanecer de un día soleado
  • Acostarse cuando se está muy cansad@
  • Recibir un piropo o un elogio de alguien
  • Un momento de risa
  • Una buena comida en buena compañía
  • Ver llover desde la ventana
  • Mirar fotos que hace tiempo no ves
  • Una celebración

Comienza a valorar esos momentos diarios que te hacen sentirte bien porque el secreto de la felicidad depende de la capacidad de cada persona para disfrutar de lo cotidiano.

MedicinaTV Depresión Infantil

Hoy os animamos a ver el vídeo de MedicinaTv de nuestra psicóloga Isabel Menéndez Benavente que nos habla sobre la Depresión Infantil. Nos explica qué es y como tratarla. Además de explicarnos las posibles causas y las señales de alerta para poder detectarlo a tiempo.