Agorafobia: miedo al miedo

La agorafobia es un trastorno de ansiedad y la persona que lo padece teme situaciones reales o anticipadas en las que podría tener un ataque de pánico o sentirse atrapado, indefenso o, incluso, sentir vergüenza. Por ejemplo, una persona puede evitar subirse a un avión por si tiene un ataque de pánico y no hay un médico o personal sanitario que pueda atenderle.

Nuestra psicóloga Isabel Menéndez Benavente nos explica detenidamente en qué consiste este trastorno y algunos consejos que pueden ser de gran utilidad para las personas que lo padecen.

Cómo afrontar la pérdida de un ser querido

La pérdida de un ser querido puede ser algo devastador y traumático. Cada persona reacciona de una determinada forma ante un hecho que puede llegar a marcar un antes y después en nuestra vida, pero estos consejos pueden ser de utilidad para asumir la pérdida y poder seguir adelante:

  • Lo más importante es aceptar nuestros sentimientos, y tomarnos el tiempo que necesitemos. A menudo la gente de nuestro alrededor, con la mejor intención, nos pregunta de forma reiterada qué tal nos encontramos y tratan de animarnos con frases como “no llores más”, “el tiempo todo lo cura”, “sé fuerte”, etc. Sin embargo, es sano y necesario llorar, desahogarnos y aceptar una tristeza que nos acompañará una larga temporada. No debemos poner fecha al duelo, sino dejar que este se vaya desarrollando de forma natural, aunque lo habitual es que dure unos dos años.
  • Es importante hablar sobre el ser querido, recordar los buenos momentos con esa persona. Si nos resulta complicado hablar, podemos escribir o simplemente recordar experiencias positivas, que nos ayudarán a paliar poco a poco el sufrimiento. Hay personas que deciden incluso dejar de nombrar a la persona fallecida y rehuyen hablar sobre ella, evitan sus actividades o lugares favoritos. Esta actitud puede ser normal en los primeros momentos tras la pérdida, pero si con el paso del tiempo se mantiene puede obstaculizar el proceso del duelo, evitando que este pueda resolverse.
  • Es importante también marcarse pequeños objetivos una vez pasado el dolor inicial, retomar poco a poco la rutina, con el fin de evitar el aislamiento y poder conectar nuevamente con nuestros familiares, amigos y compañeros.
  • Si notamos que pasado un tiempo considerable, el dolor sigue siendo insoportable y no conseguimos avanzar en nuestra vida, es necesario acudir a un profesional que nos ayude a aceptar la pérdida. No se trata de superarla, algo realmente difícil en ciertos casos, sino aprender a vivir con ella y poder vivir en paz.

Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos habla también de la culpa y cómo hablar con nuestros hijos sobre la muerte de un familiar en el siguiente vídeo.

Cómo establecer y cumplir los propósitos para 2020

Se acaba 2019 y en estas fechas es ya una tradición establecer una serie de propósitos de año nuevo, propósitos que la mayoría de la gente no llega a cumplir nunca. ¿Por qué pasa esto?

La principal razón por la que no se cumplen los propósitos es que estos no son realistas o son demasiado generales, “este año voy a cuidarme”, “voy a hacer ejercicio”, “voy a dejar de fumar”, “voy a ahorrar”, etc. Si una persona nunca ha hecho ejercicio, o lleva mucho tiempo sin hacerlo y su meta es salir todos los días a correr, lo más seguro es que mantenga su propósito solo durante las primeras semanas de enero, si es que llega a ponerlo en práctica. ¿Por qué? Porque se dará cuenta de que no es capaz de seguir el ritmo que tenía pensado, se desmotivará rápidamente y su fuerza de voluntad descenderá en picado.

Lo que debemos hacer es ir poco a poco y concretar. Siguiendo con el ejemplo del ejercicio, si nuestra intención es ser personas más activas, podemos empezar por salir a caminar dos o tres veces por semana, por ejemplo durante dos meses. Después, a partir del tercer mes alternar las caminatas con pequeñas carreras. Así en función de la evolución de cada uno, hasta llegar al nivel que deseamos. Es mejor tener metas pequeñas y alcanzables que poco a poco nos vayan acercando al “gran objetivo”, que tratar de alcanzarlo directamente y desesperarnos en el intento.

Otra razón habitual que nos hace desistir en el cumplimiento de los propósitos es tener demasiados. Si ya es difícil cambiar un hábito, tres o cuatro a la vez es casi imposible. Por eso es importante escoger uno de ellos y focalizarnos en él, y cuando ya lo hayamos incorporado a nuestra vida diaria, ir a por el siguiente. El comienzo del año es una época habitual para hacer borrón y cuenta nueva, pero en realidad cualquier momento es bueno para empezar a hacer lo que deseamos.

Por último, es fundamental no decaer aunque no hayamos cumplido todo lo que nos hemos propuesto. ¿Cómo conseguirlo? Valorando lo que sí hemos hecho. Puede que no todas las semanas hayamos salido a caminar, pero muchas otras sí y eso es algo que hace unos meses no hacíamos ni siquiera una vez a la semana. No se trata de tener un progreso lineal, que es algo al alcance de muy poca gente, sino mantenernos firmes y seguir a pesar de los altibajos.

Trastornos de conducta en niños y adolescentes

Los trastornos de conducta en niños y adolescentes pueden interferir gravemente en sus vidas y afectar a sus relaciones sociales y familiares. Detectarlos lo antes posible resulta fundamental para no agravar la sintomatología y prevenir otros trastornos asociados. Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos explica en qué consisten y las señales que nos deben alertar de la presencia de estas alteraciones.

Las causas de estos trastornos pueden ser genéticas, esto es, la disposición o el temperamento natural de un niño y las posibles diferencias neurobiológicas en la forma que funciona el cerebro, o del entorno, con unas pautas de crianza inadecuadas, bien por ausencia de límites o exceso de los mismos.

En lo referido a las pautas educativas es muy importante establecer una serie de límites adaptados a la etapa evolutiva en la que se encuentra cada niño e imponer unas consecuencias proporcionadas cada vez que se los salten. Para que un castigo sea efectivo debe seguir los siguientes puntos:

  • Los niños diagnosticados con problemas de conducta normalmente también son impulsivos y no son capaces de ver las consecuencias de sus actos. Es por ello que se debe avisar previamente de los castigos asociados a cada conducta que queramos modificar, para que poco a poco puedan ir modulando su conducta.
  • Una vez que estos niños hayan hecho algo que no debían, la consecuencia debe aplicarse de forma inmediata. Es habitual que los padres tiendan a dejar los castigos para más tarde, y castiguen con no jugar a la consola el fin de semana si el niño se ha portado mal el miércoles. Esto es un error y es habitual que muchos niños, llegado el fin de semana, no recuerden por qué están castigados o que por otra parte, no encuentren motivación para portarse bien el resto de la semana si saben que hagan lo que hagan el fin de semana no podrán jugar. Es mucho más efectivo castigar lo antes posible, ya que el niño será plenamente consciente de su error y de sus consecuencias.
  • No añadir comentarios: lo que habitualmente entendemos por “entrar al trapo”, discutir con el niño o utilizar frases como “si es que esto se veía venir” o “ya estás como siempre…”. Los niños, especialmente los más pequeños, no tienen la capacidad de razonar con los adultos ni entienden muchas veces lo que estos les dicen, por lo que resulta más efectivo aplicar la consecuencia directamente sin dar demasiadas explicaciones.
  • Importantísimo que los padres sean coherentes e impongan los mismos castigos, y en caso de no estar de acuerdo, dialoguen entre ellos sin estar los hijos presentes. Si un niño sabe que uno de los progenitores es más “blando”, se aprovechará de ello y esto provocará discusiones y tensión entre la pareja, por lo que es básico instaurar una serie de normas que ambos progenitores acepten y bajo ningún concepto desautorizarse el uno al otro.

Curso intensivo de hábitos y técnicas de estudio

¿Tu hijo ha suspendido? ¿Crees que su capacidad no se ve reflejada en los resultados académicos? ¿Se organiza mal? Una de las causas más frecuentes del fracaso escolar es precisamente no saber cómo estudiar. Es posible que tus hijos no tengan un buen hábito de estudio o no sepan cuál es la técnica que necesitan para asimilar y poner en práctica los conocimientos que den en clase, y como consecuencia sus resultados no sean buenos.

Desde la clínica Isabel Menéndez Benavente les ofrecemos la posibilidad de realizar un curso intensivo de hábitos y técnicas de estudio para que la verdadera capacidad y esfuerzo de sus hijos se vean reflejados en las notas.

En el curso enseñaremos cómo hacer un buen resumen, esquemas, daremos trucos para controlar el nerviosismo antes de los exámenes, mostraremos cómo organizarse de la manera más eficiente… En resumen, enseñaremos cómo estudiar para que los alumnos estén más motivados y tranquilos a la hora de enfrentar sus exámenes y los ayudaremos a conseguir unos resultados acordes a su verdadera capacidad.

Crisis de pareja: cómo hacerle frente

En ocasiones podemos pensar que la persona con la que compartimos nuestra vida ya no nos aporta nada, puede suceder que sólo nos fijemos en sus defectos o que hayamos perdido las ganas de pasar tiempo a su lado. En estos casos, especialmente si las situaciones mencionadas se mantienen por un tiempo considerable, podemos estar hablando de una crisis importante en la pareja. Es de vital importancia afrontar esta situación y abordarla lo antes posible.

Algunos consejos para hacer frente a un crisis de pareja son los siguientes:

  • Acercarse al otro: “Solemos ignorar las necesidades emocionales de nuestra pareja por descuido”.

El primer paso para acercarnos consiste en ser conscientes de lo importante que son esos momentos cotidianos para la estabilidad de la pareja. Comer o cenar juntos, ir al cine, visitar alguna ciudad o pueblo cercanos, en definitiva, pasar algo de tiempo en pareja y buscar actividades que puedan hacer ilusión a ambas partes. Si los intereses son muy dispares, otra opción puede ser alternar los planes de los dos, tratando de hacer un esfuerzo por interesarnos en las cosas que le gustan al otro.

  • Suavizar el planteamiento de las conversaciones.

Lo más importante de las conversaciones es la ausencia de crítica, desprecio, actitud defensiva o evasiva, que auguran un conflicto dañino. Un planteamiento violento provoca en muchas ocasiones que alguien se sienta abrumado, y llegue al aumento de distancia emocional que acabe con la relación de pareja. Un 40% de parejas se divorcian por tener frecuentes y demoledoras peleas.

Es importante que cuando hables con tu pareja tengas en cuenta algunos de estas sugerencias:

  • Cuando te quejes trata de no culpabilizarla.
  • Emplea frases que empiecen con “yo” en lugar de “tú”.
  • Describe lo que está pasando, sin evaluar ni juzgar.
  • Expresa con claridad lo que sientes, aunque te resulte obvio (no esperes a que tu pareja te lea el pensamiento).
  • Sé amable.
  • Sé agradecido.
  • Tranquilizarse a uno mismo.

Las discusiones provocan la sensación de sentirse abrumado, tanto emocional como físicamente,  es normal que en ocasiones nos sintamos indignados y que el cuerpo se perturbe (el corazón late con fuerza, sudamos, contenemos la respiración) así que el primer paso es parar la discusión. Si sigues discutiendo los niveles de activación se dispararán,  perderás los nervios, te distanciarás o probablemente digas cosas que realmente no sientas o las digas de una forma que pueda abrir una brecha importante entre los dos. La única estrategia razonable es hacer saber a tu pareja que te sientes sobrepasado y necesitas un respiro. El descanso debe durar al menos 20 minutos, puesto que es el tiempo que el cuerpo tarda en tranquilizarse. Emplea esos minutos en hacer algo que te distraiga y te calme, como escuchar música, hacer ejercicio, o aplicar alguna técnica de relajación.

  • Ser tolerantes con los fallos de cada uno.

Muchas veces nos quedamos atascados en frases condicionales del tipo: “Si mi pareja fuera más ….… todos mis problemas desaparecerían”. Mientras prevalezca esta actitud, será muy difícil resolver los conflictos, a menos que aceptes los defectos y debilidades de tu pareja. Lo importante es ponerse en el lugar del otro y tratar de encontrar soluciones satisfactorias para los dos.

  • Cultivar el cariño y la admiración.

El cariño y la admiración son dos de los elementos más importantes en una relación duradera y gratificante. Las parejas duraderas pueden distraerse a veces por los fallos del compañero pero sienten que la persona con la que comparten su vida es digna de respeto y cariño.

Si el cariño y la admiración están desapareciendo, el camino para recuperarlos comienza por darnos cuenta de su valor. Son esenciales para la estabilidad de la pareja a largo plazo porque impiden el desprecio. Cuanto más conscientes seáis de los sentimientos positivos que os rodean, mejor podréis gestionar las diferencias de opinión. Lo positivo amortiguará y restará importancia a los problemas que puedan surgir.

Los sentimientos positivos que han permanecido mucho tiempo encerrados pueden ser sacados a la luz simplemente pensando o hablando de ellos. Esto puedes hacerlo meditando un poco sobre tu pareja y sobre lo que te gusta de ella.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es la capacidad que tiene una persona para defender sus derechos sin vulnerar los de los demás.

A menudo en el colegio, en el trabajo o simplemente con amigos o familiares no somos capaces de expresar adecuadamente nuestras emociones y opiniones, y podemos sobrepasarnos o por el contrario quedarnos con las ganas de haber respondido una cosa u otra en una conversación.

En psicología hablamos de tres tipos de comunicación:

  • Pasiva: es aquella que utilizan las personas que no son capaces de defender sus derechos, son sumisas y evitan a toda costa los conflictos diciendo que sí a todo, sin ser capaces de expresar sus opiniones por miedo a ser rechazados o porque creen que así no se meterán en problemas. Estas personas suelen tener gran tensión y frustración internas y puede ocurrir que tras un largo tiempo “aguantando”, acaben por tener reacciones explosivas que aparentemente están fuera de lugar.
  • Agresiva: es aquella en la que las personas gritan, amenazan o imponen su criterio al de los demás sin escuchar las opiniones ajenas. En ocasiones, el tono no tiene por qué ser alto, pero se puede reconocer a una persona con un estilo de comunicación agresivo si utiliza frases como: esto se hace así y no hay más que hablar / si vuelves a hacerlo te vas a enterar / está fatal hecho / hay que ser tonto / dame eso, etc
  • Asertiva: es el tipo de comunicación más adecuada y que nos hará sentir más felices. Una persona asertiva defenderá sus derechos sin caer en el insulto o la falta de consideración hacia los demás. Por otra parte, muchas veces damos por hecho que los demás saben cómo nos sentimos cuando la mayoría de las veces resulta que no es así, por lo que resulta fundamental que una persona asertiva exprese cómo se siente, aunque crea que es algo obvio y piense que sea imposible que la otra persona no se haya dado cuenta. En contraposición con las expresiones agresivas ya mencionadas, una persona con asertividad contestará de esta forma: yo creo que la forma más eficiente es esta, ¿Qué te parece? / eso me ha molestado, te agradecería que no volvieras a hacerlo / creo que se puede mejorar / debes prestar más atención a este detalle / ¿Me puedes dar la grapadora por favor?

La asertividad se puede entrenar y su efecto es inmediato. Cuanto más la pongamos en práctica, mejor será la relación que tengamos con nuestros compañeros de trabajo, instituto, familiares o amigos, y nos ayudará a reducir el número de conflictos de forma considerable.