San Valentín sin pareja

san-valentinCuando se aproxima el día de San Valentín es inevitable no ver publicidad relacionada con el amor, eventos o ideas de regalos para los enamorados. Todo esto puede hacer que las personas que no tienen pareja se sientan desanimadas o nostálgicas por no tener con quién compartir ese día.

No tener pareja por San Valentín no afecta a todos por igual, para algunas personas este día no tiene importancia, pero otras pueden sentirse tristes o nostálgicas. La reacción de cada una dependerá principalmente de las discrepancias que existan entre la evaluación que hacemos de nuestra situación actual y la deseada, es decir, entre cómo estamos y cómo nos gustaría estar.

Si sueles ser de las personas que viven con tristeza San Valentín, los siguientes consejos pueden hacer que disfrutes de este día sin pareja:

  • Date un capricho. Invierte un dinero en comprar o hacer algo que realmente te guste o que hace tiempo que deseas.
  • Sal con tus amig@s. Cualquier día es bueno para disfrutar de la compañía de tus amigos y por qué no hacerlo también el 14 de Febrero.
  • Haz algo de tu lista de cosas pendientes. Todos tenemos algo que nos gustaría hacer pero que nunca encontramos el momento para hacerlo. San Valentín puede ser un buen día para llevar a cabo una de esas actividades que tanto te gustaría experimentar.
  • Dedícale tiempo a tus hobbies. A veces las exigencias diarias no te permiten dedicar el tiempo que quisieras a tus aficiones, así que ¿por qué no hacerlo en este día? Disfrutar de un tiempo haciendo lo que te apasiona te hará sentir bien.
  • Haz un viaje o una escapada. Si tienes un poco de tiempo y dinero extra, quizás este día sea un buen momento para viajar. Pasar un tiempo en un sitio cercano que no conoces o visitar a esos amigos que viven lejos y no ves hace mucho puede ser suficiente para olvidarte de los convencionalismos asociados a ese día.
  • Haz lo que haces siempre. Porque en algún momento de la historia se haya marcado este día como la fecha de los enamorados no significa que tengas que festejarlo o pensar en él. Solo tómalo como lo que realmente es, un día más.

Puede ser que sientas la soledad durante este día, pero no debes desanimarte. Hay miles de personas solteras en el mundo, así como también hay parejas que no le prestan atención a este día ya que la consideran una fecha comercial, así que ¿Por qué no disfrutar del día haciendo lo que te guste?

Día Mundial del Cáncer

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Hoy os queremos recordar el vídeo de Isabel Menéndez Benavente en MedicinaTv, que trata sobre el diagnostico de una enfermedad grave, cómo podemos enfrentarnos al él, cuáles son las reacciones más comunes y cómo debemos adaptarnos…

También os dejamos un vídeo de la Sociedad Española de Oncología Médica sobre los consejos para tu visita al oncólogo.

 

 

Nuestros perritos

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Esta semana queremos destacar la actividad de papiroflexia que hicimos con los más pequeños.

El origami o papiroflexia, (doblar el papel), tiene beneficios importantes en los niños ya que trabajamos las habilidades necesarias para los procesos de escritura, como son :

  • Trabajamos los conceptos espaciales, simetrías y figuras geométricas.
  • Motricidad fina  y coordinación de las manos y los ojos.
  • Trabajamos la paciencia y la constancia, aprendiendo de los erorres y reforzando los logros.
  • Se refuerza la memoria, ya que tenemos que ir paso a paso y repitiendo lo que se hará a continuación.
  • Desarrolla la concentración visual y metal para poder terminar la figura.
  • Reforzamos la autoestima, dándole mayor seguridad ya que él o ella pueden conseguir hacer la figura.
  • Relajación, es una actividad que relaja a los niños además de fomentar su imaginación para lograr personalizar su propia figura.

Desde la Clínica de Isabel Menéndez Benavente os animamos a trabajar con los más peques estas actividades.

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El semáforo: Una técnica de autocontrol

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Es muy común que los niños actúen por impulsos, mostrando dificultades para controlar los mismos sin reflexionar y sin comprender las posibles consecuencias de sus actos.

El semáforo es una técnica efectiva para autorregular en los niños estos comportamientos impulsivos, arranques de ira o agresión. Consiste en entrenar al niño para que cuando sienta que está por caer en estos comportamientos “actúe” como lo hace un semáforo

  • ROJO para DETENERSE, es decir, quedarse quieto tal y como lo hacen los vehículos en la carretera.
  • ÁMBAR para PENSAR lo que está sucediendo y detectar posibles SOLUCIONES.
  • VERDE para ACTUAR llevando a la práctica alguna de esas opciones.

Para que el niño comprenda bien esta técnica es recomendable estimularlo, creando un dibujo de un semáforo con unas instrucciones sencillas, esto le ayudará a recordar cómo funciona.

Como instrucciones podemos poner las siguientes frases:

  • Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar.
  • Luz Ámbar: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias.
  • Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución.

Éste es el semáforo que hizo una niña en una de las sesiones, como puedes ver aparecen algunas palabras clave para hacer más comprensible la técnica y algunos motivos decorativos que la propia niña eligió para hacer más personal su semáforo. 

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Si quieres enseñar a tu hijo a controlar sus impulsos o ataques de ira no dudes en poner en práctica esta técnica, te sorprenderá su utilidad y eficacia. 

 

El Síndrome de Asperger ¡Aprende a identificarlo!

Esta semana nuestra psicóloga Isabel Menéndez Benavente  nos habla en Medicinatv sobre el Síndrome de Asperger. Nos da las claves para identificarlo.

Puedes ver más vídeos de nuestra psicologa en su canal Salud Emocional de Medicinatv en:

https://www.youtube.com/channel/UCNaXyRk7nk8hey9Ah__cZ9g

Acoso Escolar.

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Esta mañana nos despertábamos con una noticia horrible y terrible.

Una niña, de 13 años, Lucía, fue hallada ahorcada en su casa. ¿El motivo? El acoso escolar que llevaba sufriendo años.

Tenéis la noticia en el siguiente  enlace.

En consulta nos encontramos con muchos casos de acoso y hemos observado que, en la mayoría de las ocasiones, los padres y el centro eran totalmente ajenos a la situación.

Hoy nos gustaría ofreceros unos indicativos de la existencia de acoso, ya que cuanto antes se identifique la situación, menos secuelas tendrá la víctima y más sencillo será acabar con esa violencia. Pero antes, vamos a diferenciar el bullying de los conflictos escolares.

El rasgo diferenciador es, claramente, la reiteración. El acoso es una situación que se mantiene en el tiempo que se manifiesta de diferentes formas y, por esto, llega a generar en la víctima un potente sentimiento de inferioridad e indefensión.

Un insulto, una burla, una pelea aislada no son tolerables, hay que actuar, pero no son acoso.

Hay situaciones muy graves que tampoco debemos considerar acoso. Son las que se refieren a actos delictivos como las agresiones sexuales, el uso de armas, las amenazas de muerte o aquellas agresiones que ponen en riesgo la integridad de la víctima o su vida. En esos casos ya no hablaríamos de acoso, son delitos y, además de hablar con el centro escolar, hay que denunciar.

Además de los padres, los profesores juegan un papel muy importante a la hora de detectar un posible caso de acoso, simplemente estando atentos a algunos signos. Las peores formas de acoso escolar van a suceder cuando el profesor no está presente directamente: en los baños, los patios, los pasillos, vestuarios, salidas de clase y en el comedor.

También observando a los niños fuera de aula y su dinámica de grupo, los niños que queden aislados, las pintadas en el baño, los cambios de comportamiento o rendimiento escolar, los rumores que lleguen a sus oídos, la forma en que se tratan, todo puede dar señales.

Que en clase se burlen de él habitualmente o se rían cuando interviene, que deje de participar activamente o que se quede sin compañeros en las actividades de grupo puede también indicar que está siendo víctima de acoso escolar.

Un niño que manifiesta tristeza, miedos o dolores inexplicables, que falte a las actividades o que se descubra que nunca es invitado a fiestas o salidas podría estar sufriendo un problema de violencia escolar.

La situación de acoso suele comenzar con agresiones (collejas, zancadillas, empujones…) e intimidaciones en las que la víctima no puede ofrecer una respuesta adecuada y esto hace que los agresores aumenten la intensidad del acoso. Puede iniciarse con insultos, motes dañinos, hablar mal del niño y volver a otros compañeros en su contra sembrando rumores malintencionados sobre él. Además, las amenazas para lograr que el niño haga algo que no desea, quitarle objetos personales, y hasta pedirle dinero son otras de las manifestaciones del acoso escolar. El objetivo es hacerle sentir miedo a las agresiones, a las burlas, a que se cuente algo negativo sobre él.

Importante también el acoso que se ejerce a través de las redes sociales. Estamos ante un caso de ciberbullying cuando un chico o chica atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otro/a mediante Internet, teléfonos móviles, consolas de juegos u otras tecnologías telemáticas. Este es muy grave debido al anonimato, la no percepción directa e inmediata del daño causado y la adopción de roles imaginarios en la Red. Algunos ejemplos de este acoso serían: colgar en Internet una imagen comprometida (real o efectuada mediante fotomontajes) datos delicados, cosas que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima y darlo a conocer en su entorno de relaciones; dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos inteligente… y cargarle de puntos o votos para que aparezca en los primeros lugares; dejar comentarios ofensivos en foros o participar agresivamente en chats haciéndose pasar por la víctima de manera que las reacciones vayan posteriormente dirigidas a quien ha sufrido la usurpación de personalidad; hacer circular rumores en los cuales a la víctima se le suponga un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan sus propias formas de represalia o acoso; enviar menajes amenazantes por e-mail o whatsapp, perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona de manera habitual provocándole una sensación de completo agobio…

El acoso psicológico es la forma más sutil, pero igual o más dañina, de generar una situación de violencia escolar. En este caso, a la víctima no se le deja participar en juegos o en actividades sociales conjuntas, se le aisla, se le excluye, no se le habla y se le ignora activamente. Lo tratan como un apestado y esto hace que, incluso los que no participaban activamente en el acoso, también se alejen de él, por mantenerse en el grupo o por temer ser ellos mismos víctimas. Se convierten en espectadores.

Es muy importante, por tanto, trabajar con profesores, padres y alumnado, para que todos sean capaces de identificar estas situaciones y poder así intervenir. Los casos se suelen resolver si se habla pronto de ello y nuestros hijos, conscientes de que no se debe tolerar el maltrato, se convierten ya no en cómplices activos o pasivos, ni en observadores de la violencia, sino en el apoyo que el sistema necesita para darle la vuelta al acoso escolar.

El papel de los padres es fundamental, estando atentos a los cambios en la conducta del niño y brindándole apoyo en cuanto sufra algún tipo de acoso, nunca minimizándolo, ni diciéndole que se haga más duro o que eso siempre ha pasado.

Los indicativos que pueden observar los padres en casa son los siguientes:

  • – Cambios en la conducta del niño: se muestra más irritable, violento o tiene rabietas.
  • – Cambios emocionales: tristeza, apatía, enfados…
  • – Tiene dificultades para dormir (insomnio, pesadillas, terrores…).
  • – Presenta síntomas psicosomáticos como dolores de estómago o de cabeza o fiebre… sin causa médica real.
  • – Presenta arañazos o moratones.
  • – Cambios en el apetito: lo habitual es la pérdida del mismo, aunque en ocasiones también hay casos en los que se da ingesta compulsiva.
  • Se resiste a ir al colegio, tiene verdadero miedo a volver tras las vacaciones o incluso tras el fin de semana.
  • Nunca quiere hablar sobre su vida escolar.
  • – Tiene un bajón repentino en su rendimiento.
  • – No quiere ir a las excursiones.
  • Absentismo escolar.
  • Han dejado de invitarlo a las fiestas de cumpleaños.
  • – Empieza a perder o a aparecer con sus pertenencias escolares o personales rotas.