Adicción al móvil

movil-300x180Hoy en día, los avances de la tecnología móvil y la creación de aplicaciones de mensajería instantánea han provocado que las personas utilicemos muy frecuentemente estos dispositivos para comunicarnos, creando, en algunos casos, una dependencia que puede desembocar en graves problemas.

A esta dependencia se la conoce como Nomofobia o miedo excesivo e irracional a estar sin el teléfono móvil. Se caracteriza por la aparición de síntomas físicos y psicológicos como ansiedad, palpitaciones y sudores cuando la persona se olvida el móvil en casa o éste se queda sin cobertura o batería.

Aunque cualquier persona puede presentar este problema, los jóvenes son la población más vulnerable por encontrarse en un momento vital de constantes cambios en el que los puntos de referencia cambian y es normal que se produzca distanciamiento y falta de comunicación con los padres, y dónde el contacto con los iguales se establece principalmente a través del móvil.

Es posible que pienses que si todas las personas utilizamos con bastante frecuencia nuestro teléfono móvil, ¿Cómo podemos saber si somos dependientes del mismo? Pues bien, algunos indicadores nos permitirían saber si presentamos este problema:

  • La factura del móvil es elevada.
  • Mi actitud o comportamiento cuando me comunico a través del móvil es diferente a cuando lo hago cara a cara.
  • Siempre llevo el móvil conmigo y no me separo de él en ninguna situación. 
  • Estoy constantemente pendiente del móvil, incluso cuando estoy con familia o amigos.
  • He modificado algunos hábitos de sueño por usar el móvil.
  • Me siento nervioso o angustiado cuando no tengo el móvil disponible.

Si eres una persona dependiente del teléfono móvil, algunos Consejos podrían ayudarte a superar tu problema:

  • Reconoce tu problema y habla con tu familia y/o amigos del mismo ya que te ayudarán a superarlo.
  • Busca ayuda profesional si no puedes controlar tu dependencia.
  • Cambia de forma progresiva tu relación con el móvil. Úsalo sólo en determinados momentos del día, apágalo cuando no sea necesario,  sale sin él a la calle, etc.
  • Busca y comprende cuál es la raíz del problema que te ha llevado a realizar un uso inadecuado del móvil.
  • Piensa en el móvil como en una herramienta que te ayuda a estar comunicado pero que en ningún momento puede remplazar tus relaciones sociales cara a cara.
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Nos sentimos como pensamos

pensarComo seres humanos tenemos algo especial, algo diferente al resto de los seres vivos, y eso es que hacemos uso de las palabras para comunicarnos con otras personas, e incluso, con nosotros mismos.

Las palabras son útiles para relacionarnos con los demás,  pero también, para comprender de forma eficiente el mundo que nos rodea, es decir, para categorizar o resumir acontecimientos o situaciones complejas de nuestra vida.

De las interpretaciones que nosotros hacemos de acontecimientos o situaciones dependen nuestros pensamientos, emociones y comportamientos. Pongamos un ejemplo, imaginemos que tenemos un fuerte dolor de cabeza que, en ese momento, nos incapacita para concentrarnos en una Tarea. Ante esa situación, podemos llevar a cabo, al menos dos interpretaciones. Una primera interpretación podría categorizar como “molesto” ese dolor; y otra, podría categorizarlo como “insoportable”. Ahora bien, si tomamos la primera interpretación, es posible que pensemos que el dolor es “incómodo”, pero que podemos “hacer algo” para que pase más rápidamente, como por ejemplo: Relajarnos, distraernos, descansar, etc. Si tomamos la segunda interpretación, es muy probable que esperemos que ese dolor se pase YA, y esta perspectiva nos hace situarnos en una posición de impaciencia y baja implicación respecto a la resolución del mismo, es decir,  queremos que el dolor “Desaparezca YA” sin tomar una actitud activa en el proceso de que desaparezca.

A veces, las personas también confundimos las Preferencias (“Me gustaría que…”) con Exigencias (“Necesito que…”, “Quiero que…”); y las Evaluaciones Específicas (“Esto no me ha salido como esperaba…”) con las Globales (“No sirvo para nada…”), influyendo todas estas categorías en nuestros pensamientos,  emociones y comportamientos.

Llegado a este punto, si así lo eliges, estás en disposición de generalizar este aprendizaje a todos los ámbitos de tu vida (Personal, Familiar, Educacional, Laboral,…) para poder situarte en una posición Activa frente a los problemas o dificultades diarias, la cual te permita tener más control sobre ti mismo para poder influir en tus circunstancias o situaciones, de dos formas, previniendo la aparición de los problemas o afrontando y/o resolviendo los problemas una vez que ya han aparecido.

¿Quieres tener la oportunidad de influir en tus circunstancias?

¿A qué esperas para ver las situaciones desde una perspectiva más positiva?

¡Sitúate en una posición activa y positiva e implícate en “hacer algo”!

Cómo tomar una decisión

DecidirCuando nos encontramos ante una situación difícil en nuestra vida personal o laboral, tomar una decisión puede ser algo que nos cause estrés, ansiedad o desánimo. Por ello, en algunas ocasiones, evitamos tomar una decisión y preferimos enfocarnos en cosas que nos hacen sentir cómodos. Sin embargo, si no tomamos una decisión, el problema seguirá ahí y  no nos permitirá progresar.

En general, las razones por las que nos cuesta tanto decidir son:

  • El Miedo de equivocarnos y tomar una mala decisión. Sin embargo, la opción perfecta no existe y que el verdadero fracaso es no decidir.
  • La inseguridad. Creemos que antes de tomar una decisión se deben saber todas las posibles consecuencias y opciones pero no siempre se pueden conocer todas y decidir es afrontar la incertidumbre sobre cual será el resultado de nuestras decisiones.
  • La falta de hábito. Si no estamos acostumbrados a tomar decisiones nos costará aún más hacerlo. Por ello, para ejercitarnos podemos tomar decisiones sencillas (a qué restaurante ir, qué ropa ponernos…) pero con frecuencia.

Así, ¿Qué pasos podemos seguir para tomar un decisión?

  • Define tus objetivos. Define exactamente cuáles son los objetivos que quieres conseguir frente a tu decisión y ordénalos por importancia.
  • Busca alternativas. Escribe todas las opciones que tienes sin valorarlas.
  • Valora las consecuencias. Escribe las posibles consecuencias positivas y negativas de cada una de las alternativas.
  • Evalúa las posibilidades. Evalúa las consecuencias positivas y negativas de cada opción y quédate con las opciones que más beneficios te den y menos desventajas ocasionen en base al objetivo que quieres lograr.
  • Mitiga las consecuencias negativas. Piensa en todas las posibles consecuencias negativas y escribe las diversas formas que puedes mitigarlas o eliminarlas.
  • Toma la decisión. En base a todos los pasos anteriores, elije la mejor opción de todas y una vez que has decidido, evita mirar atrás ni reevaluar las decisiones hasta que hayas puesto en practica la decisión tomada.

“Decidir es darle la dirección que quieres a tu vida”

Medicina TV: “Síndrome de Peter Pan”

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Hoy nuestra psicóloga Isabel Menéndez Benavente nos habla del  “Síndrome de Peter Pan”. ¿Qué características tienen las personas que lo sufren? ¿Cómo se trata este síndrome?

Para visualizar el vídeo, pincha en el siguiente enlace: Síndrome de Peter Pan

Cómo causar buena impresión

impresionesAunque, las Primeras Impresiones son importantes, no lo son todo y, generalmente, solemos tener más oportunidades para caer bien o gustar a los demás; sí son importantes a la hora de formarnos una idea o de emitir un juicio sobre una persona y decidir si queremos o no seguir conociéndola.

Esto es así porque nuestro cerebro no puede procesar tanta información a la vez y debe formarse una idea en un periodo de tiempo muy breve para garantizar nuestra seguridad.

Así, parece ser que 15 segundos son suficientes para tener una primera impresión de alguien y, en este tiempo tan breve, se tiene en cuenta las palabras, el lenguaje corporal y el aspecto físico.

Por ello, si queremos dar una buena impresión a los demás, son útiles algunas Estrategias como las siguientes:

  • Cuida tu limpieza y aspecto físico.
  • Sonríe, la sonrisa hace que los demás te perciban como una persona accesible, amable y carismática.
  • Usa un lenguaje adecuado a la situación en la que te encuentras. Cuida tu vocabulario ya que por tu forma de hablar se puede deducir si eres una persona culta y educada, aspectos que contribuyen a dar una mejor impresión.
  • Confía en ti mismo y actúa conforme a ello. Las personas que logran dar una impresión más favorable son las que muestran seguras de sí mismas.
  • Sé sincero. Dar una imagen falsa sobre ti no conseguirá que causes en los demás una mejor impresión, sino que más bien sucede lo contrario, conseguirás que se alejen de ti si descubren la verdad.
  • Usa el lenguaje corporal de forma adecuada. Cuando estés hablando procura realizar movimientos con tus manos, evita cruzar los brazos, sitúa tu cuerpo en dirección a la otra persona, mira a la cara, utiliza un tono y un volumen de voz adecuado, coloca las yemas de los dedos de una mano contra las de la otra para transmitir confianza,…
  • Muestra interés por la otra persona, saludándola, llamándola por su nombre, haciéndole alguna pregunta sobre sus aficiones o gustos, etc.
  • Refuerza a los demás diciéndoles lo que te gusta de ellos  sin incurrir en demasiados halagos ya que pueden ser percibidos como poco sinceros.
  • Ten conversaciones balanceadas, dedica el mismo tiempo a hablar que a escuchar.
  • Si quedas con alguien, Sé puntual, llegar tarde a una primera cita causa muy mala impresión.
  • Muéstrate tranquilo y relajado.

“Las primeras impresiones pueden no ser las únicas valoraciones, 

aunque influyen en que haya o no más oportunidades para ser valorado

Cómo combatir la Astenia Primaveral

astenia-primaveralCon la llegada de la primavera, algunas personas lejos de encontrarse más vitales y con más ánimo; comienzan a sentirse cansadas, con menos energía, decaídas o desmotivadas; un estado temporal conocido como Astenia Primaveral.

La astenia Primaveral Es un estado que se caracteriza por la presencia de síntomas como fatiga o cansancio generalizado, somnolencia diurna, falta de interés, dificultad para concentrarse, irritabilidad, falta de apetito y disminución del deseo sexual que aparecen con el inicio de la primavera.

Las causas no se conocen con exactitud pero se cree que pueden estar relacionadas con la reacción de nuestro cuerpo a los cambios de luz y de temperatura, así como al cambio en el horario,  por lo que los síntomas podrían durar algunos días o semanas hasta que nuestro cuerpo se adaptara a las nuevas condiciones y volviera a su ritmo normal.

Así, para ayudar a nuestro cuerpo a adaptarse a los cambios más rápidamente es útil seguir los siguientes Consejos:

  • Mantén una dieta sana y equilibrada rica en verduras, legumbres,  frutas y cereales; y disminuye el consumo de grasas.
  • Mantén unos horarios regulares para las comidas y entre horas consume alimentos ricos en vitaminas y minerales como frutas, zumos o yogures.
  • Duerme al menos 8 horas y evita cenas copiosas para que la digestión no interfiera en el sueño.
  • Practica deporte con regularidad ya que te ayudará a aumentar el apetito, conciliar el sueño y liberar estrés.
  • Dedica un tiempo al día para practicar alguna técnica de relajación o actividad que te relaje.
  • Evita sustancias estimulantes como el alcohol, tabaco, el café o el té.
  • Bebe agua frecuentemente.
  • Tómate pequeños descansos durante la jornada para sentirte más relajad@ y mejorar la concentración.
  • Aprovecha las horas de luz y haz actividades al aire libre.

“No olvides tener una Actitud Positiva ante la vida,

 buscando el lado bueno de las cosas”.

Miedo a hablar en público

Hablar en publicoEs posible que a algunos de nosotros nos aterrorice la idea de dar una charla, de pronunciar un discurso, de hacer un examen oral o de exponer un trabajo ante un grupo de personas. En estas situaciones, sentir cierto miedo o nerviosismo es algo normal, ya que nos mantiene en alerta y con atención; sin embargo, demasiada ansiedad puede llegar a bloquearnos.

Saber hablar en público es una habilidad muy importante, tanto a nivel profesional como a nivel personal, ya que nos permite comunicar nuestras opiniones e ideas a los demás,  por ello aprender a superar este miedo nos resulta útil también para afrontar situaciones del día a día.

Así, algunas estrategias para superar el miedo a hablar en público y afrontar con éxito una exposición serían las siguientes:

  • Trabaja tus habilidades para exponer y defender un tema en momentos del día a día con familiares o amigos, así afrontarás tu miedo de forma gradual.
  • Recaba información acerca del tipo de personas a las que te vas a dirigir esto hará que te prepares mejor.
  • Prepara y organiza tu intervención consultando varias fuentes, de esta manera te encontrarás más segur@ y mostrarás al auditorio que lo que estás exponiendo es una mínima parte de lo que sabes.
  • Explica con tus propias palabras el tema que vas a presentar, evitando memorizarlo al pie de la letra, si no es así, un pequeño olvido puede trastocar todo tu discurso e incrementar tu nerviosismo.
  • Ensaya tu exposición presentándola a personas de tu confianza y pídeles que te hagan preguntas o comentarios, así podrás afrontar tu miedo e identificar tus fallos y corregirlos antes de tu intervención.
  • Ten preparado un guión de la presentación o un esquema que te oriente para evitar que te pierdas en algún momento de tu exposición.
  • Visualízate a tí mism@ durante la exposición e imagínate lo que quieres lograr, por ejemplo tu voz firme y serena, un auditorio interesado en tu intervención, las personas asintiendo, alguien agradeciendo tu exposición o realizando alguna pregunta para conocer más sobre el tema, etc.
  • Cambia tus pensamientos negativos por otros más realistas y positivos para disminuir tu nerviosismo o miedo. En vez de pensar “Me quedaré en blanco y no sabré qué decir…”, “Me harán una pregunta que no sabré contestar…”, “Haré el ridículo…”; piensa “Me saldrá bien…”, “Seré capaz de contestar a las preguntas…”, “Les gustará mi exposición…”.
  • Practica la Respiración Profunda o diafragmática cogiendo aire, llevándolo hasta el abdomen y soltándolo lentamente para estar más relajad@.
  •  Realiza Ejercicios de Relajación Muscular tensando algunas partes del cuerpo y relajándolas poco a poco para disminuir la tensión.
  • Bebe un trago de agua minutos antes de tu exposición, este gesto tan simple te ayudará a relajarte ya que de alguna manera le estás enviando un mensaje a tu cerebro de que no estás en una situación de peligro.
  • Comienza tu exposición presentándote, te dará soltura y espontaneidad decir en un principio quien eres, porque estás ahí y qué grado de interés tienes en el tema.
  • Dirige tu mirada durante 3 segundos a cada persona de la audiencia así conseguirás la simpatía de los oyentes y evitarás centrarte en gestos que te indiquen disgusto o desaprobación.
  • Muévete por el escenario o por el lugar donde tengas que hablar para canalizar parte de la ansiedad y aportar más naturalidad y cercanía.  Si estás muy nervios@, detrás de una mesa puedes sentirte más tranquil@ porque te encuentras más protegid@.

¡No dejes que el miedo te paralice, para superarlo, afróntalo!