Cómo adaptarse a la nueva normalidad

Estamos en un momento complicado y en plena adaptación a la vida que tendremos que llevar durante un tiempo. La incertidumbre para todos es grande: qué va a pasar con nuestros trabajos, con nuestros mayores, con las vacaciones, con nuestros proyectos de futuro, con la vuelta al cole, etc.

Son muchos los cambios que estamos experimentando y estos pueden generarnos miedo o ansiedad al sentir que no estamos preparados para ellos, pero saber adaptarse es clave para estar tranquilos y felices con nuestra vida.

En primer lugar debemos entender que todo cambia. La vida es un cambio constante y eso no es algo negativo, es una realidad que debemos aceptar para que la angustia no nos gobierne. A lo largo de nuestra vida podremos cambiar de centro escolar, de casa, de trabajo, de amistades e incluso de ideología. El cambio siempre estará presente y tratar de evitarlo sólo nos hará sufrir y no nos permitirá crecer como personas.

Es importante aprender a centrar la atención en los beneficios de la nueva situación. Hay cosas que durante estos meses hemos ido redescubriendo y que nos hacen sentir bien: la lectura, la cocina, el tiempo en familia, el ejercicio físico… ¿Por qué no mantenerlas? Quizá hayamos descubierto una nueva forma de trabajar y ahora podemos adaptar mejor nuestros horarios. En definitiva, ser capaz de detectar el lado bueno de esta nueva situación y exprimirlo al máximo para que nos resulte más sencillo adaptarnos a ella.

Debemos mantener nuestra mirada fija en el presente, ir paso a paso y ponernos objetivos a corto plazo. No sabemos cuanto tiempo va a durar la situación actual, así que lo más recomendable es centrarnos en los aspectos de nuestra vida que sí podemos controlar e ir avanzando en ellos poco a poco.

A pesar de nuestros esfuerzos, como en todas las situaciones de la vida habrá ocasiones en las que nos veremos sobrepasados y necesitaremos una pausa. Los ejercicios de relajación son excelentes aliados en estos casos: aprender a realizar la respiración diafragmática o la relajación muscular progresiva nos ayudará a calmarnos en un momento de estrés o simplemente nos hará sentirnos mejor después de un día duro.