¿Es mi hijo un adicto al móvil?

Hoy en día, el teléfono móvil es una herramienta más en nuestra vida y en la de nuestros hijos. El uso del teléfono en sí no es negativo y no se trata de privar a los niños de utilizarlo, ya que es una realidad que se encuentra presente en prácticamente todos los hogares y permite que los hijos se comuniquen con sus iguales, lo utilicen como instrumento de ocio y en ocasiones de aprendizaje, puedan ser localizados más fácilmente, etc.

El problema surge cuando los niños se hacen adictos al móvil, haciendo uso excesivo de las redes sociales o los videojuegos. ¿Cómo saber distinguir entre un uso adecuado de estos dispositivos y una posible adicción? Cuando se den entre otras, este tipo de conductas:

  • Son incapaces de salir sin él, ni siquiera por periodos cortos de tiempo.
  • Manifiestan ansiedad cuando no lo tienen o se muestran agresivos si se les quita, malestar físico y mental general en ausencia del móvil.
  • Están constantemente con el teléfono en la mano y comprueban de forma repetitiva si les ha llegado un mensaje nuevo, aunque no haya señales que lo indiquen.
  • Envían mensajes de forma continua incluso a amigos que acaban de ver.
  • Alteración de los hábitos de sueño: están hasta altas horas de la noche enviando mensajes, viendo vídeos o jugando.
  • Aislamiento social, dejan a un lado actividades lúdicas o deportes por estar con el móvil.
  • Minimizan el problema, ya que muchas veces no son conscientes del mismo (“Todos mis amigos lo hacen, no es para tanto, eres un exagerado”)
  • En caso de tener un tipo de tarifa limitada, no les importa saltarse dichos límites con tal de seguir jugando o enviando mensajes.
  • No son capaces de hablar con tranquilidad sobre el tiempo que lo utilizan.
  • Lo toman como un termómetro exclusivo de su valía ( grupos, amigos, fotos, etc)

¿Qué podemos hacer para evitar estas situaciones?

  • Antes de tratar el problema de los niños, los padres deben cuestionarse qué tipo de uso dan al móvil y sin están siendo un buen ejemplo para sus hijos.
  • Pactar previamente horarios, tiempo de uso, uso de determinadas aplicaciones, etc.
  • Respetar los momentos en los que no debe usarse: mientras hacen los deberes, reuniones familiares, comidas, cumpleaños…
  • Facilitar teléfonos sencillos, sin demasiadas prestaciones.
  • Dar el móvil a partir de 13 años, y con precauciones.

Si su hijo no acepta sus normas y no es capaz de reducir el tiempo de uso del móvil es posible que presente una adicción, en cuyo caso no dude en buscar ayuda profesional.

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