Relaciones tóxicas

RELACIONES TÓXICAS

Todas las relaciones, ya sean de pareja, familiares o de amistad, tienen altibajos y es frecuente que haya momentos de tensión que nos hagan pasar un mal rato. El trabajo, los estudios, los hijos o el ritmo de vida actual pueden causarnos estrés y enfriar las relaciones con las personas de nuestro entorno, pero hay que saber diferenciar entre discusiones normales y relaciones tóxicas. Una relación, del tipo que sea, debe estar basada en el respeto y hacernos sentir cómodos, aunque en ocasiones haya desencuentros o discrepancia de opiniones.

¿Qué es una relación tóxica?

Una relación tóxica es aquella que va minando nuestra autoestima poco a poco, en la que de alguna forma nos sentimos “atrapados” e incómodos con la otra persona. Es una relación que no nos permite crecer ni avanzar, sino estancarnos en una espiral de tensión, angustia, rabia e incluso miedo.

¿Cómo identificar una relación tóxica?

Algunos de los rasgos más característicos que deben ser tenidos en cuenta son los siguientes:

  • Exceso de control

Revisión de whatsapp, cuentas de restaurantes, preguntar de forma constante dónde estás y con quién, decirte lo que debes hacer o con quien relacionarte… Una relación, del tipo que sea, en la que una de las dos personas no se sienta libre para tomar sus propias decisiones es una relación tóxica.

  • Juicios de valor

Que la otra persona opine de forma constante sobre todos los aspectos de tu vida, de forma negativa, sin dejar margen a tus propias opiniones. “Si no haces eso es que eres un idiota, vaya tonta que fuiste, yo lo hubiera hecho mucho mejor, cómo se te ocurre decir eso, lo que tienes que hacer es…”

  • Visión negativa

Numerosos comentarios negativos, destacando siempre lo malo de cualquier situación o persona, visión pesimista de la vida desterrando todo lo positivo… En definitiva, relaciones donde los demás nos roban la energía y no nos dejan disfrutar de todo lo bueno que tenemos a nuestro alrededor.

  • Manipulación y chantaje emocional

Son relaciones donde una de las personas asume un papel de víctima, tratando de inspirar pena y hacer responsable a la otra persona de su vida, que a menudo se siente culpable, para así conseguir lo que quiere. Esto acaba provocando elevados niveles de frustración e impotencia motivados por ceder constantemente.

  • Dependencia emocional

Una relación es tóxica cuando una de las dos personas involucradas en ella se siente total y absolutamente dependiente de la otra, especialmente a nivel emocional. La persona puede experimentar ansiedad, angustia o aislamiento en ausencia de la otra y su felicidad y equilibrio mental depende de la presencia y aprobación de la misma.

¿Cómo se puede gestionar una relación tóxica?

Cuando sepas darte cuenta de que esa relación te está haciendo daño trata primero de diseñar un plan:

-Ventajas e inconvenientes de mantenerla

-Si hay ventajas, tienes que ser consciente de que tú te mereces otro trato, otra forma de relacionarte, sin miedo y sin vergüenza. Trata de vencer tu miedo, y habla con la otra persona defendiendo tu derecho a expresarte y vivir esa relación (amistad, fraternal, amorosa) de forma satisfactoria para ambos.

-Si priman los inconvenientes o tras intentarlo el otro no modifica su conducta es el momento de cortar esa relación.

No dudes en cortar relaciones que puedan hacerte daño. A veces no será tan fácil, quizás necesites una ayuda extra acudiendo a un profesional.

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Adicción al móvil

movil-300x180Hoy en día, los avances de la tecnología móvil y la creación de aplicaciones de mensajería instantánea han provocado que las personas utilicemos muy frecuentemente estos dispositivos para comunicarnos, creando, en algunos casos, una dependencia que puede desembocar en graves problemas.

A esta dependencia se la conoce como Nomofobia o miedo excesivo e irracional a estar sin el teléfono móvil. Se caracteriza por la aparición de síntomas físicos y psicológicos como ansiedad, palpitaciones y sudores cuando la persona se olvida el móvil en casa o éste se queda sin cobertura o batería.

Aunque cualquier persona puede presentar este problema, los jóvenes son la población más vulnerable por encontrarse en un momento vital de constantes cambios en el que los puntos de referencia cambian y es normal que se produzca distanciamiento y falta de comunicación con los padres, y dónde el contacto con los iguales se establece principalmente a través del móvil.

Es posible que pienses que si todas las personas utilizamos con bastante frecuencia nuestro teléfono móvil, ¿Cómo podemos saber si somos dependientes del mismo? Pues bien, algunos indicadores nos permitirían saber si presentamos este problema:

  • La factura del móvil es elevada.
  • Mi actitud o comportamiento cuando me comunico a través del móvil es diferente a cuando lo hago cara a cara.
  • Siempre llevo el móvil conmigo y no me separo de él en ninguna situación. 
  • Estoy constantemente pendiente del móvil, incluso cuando estoy con familia o amigos.
  • He modificado algunos hábitos de sueño por usar el móvil.
  • Me siento nervioso o angustiado cuando no tengo el móvil disponible.

Si eres una persona dependiente del teléfono móvil, algunos Consejos podrían ayudarte a superar tu problema:

  • Reconoce tu problema y habla con tu familia y/o amigos del mismo ya que te ayudarán a superarlo.
  • Busca ayuda profesional si no puedes controlar tu dependencia.
  • Cambia de forma progresiva tu relación con el móvil. Úsalo sólo en determinados momentos del día, apágalo cuando no sea necesario,  sale sin él a la calle, etc.
  • Busca y comprende cuál es la raíz del problema que te ha llevado a realizar un uso inadecuado del móvil.
  • Piensa en el móvil como en una herramienta que te ayuda a estar comunicado pero que en ningún momento puede remplazar tus relaciones sociales cara a cara.