Dislexia: qué es y la importancia de la detección precoz

Ayer 8 de octubre, fue el Día Internacional de la Dislexia, trastorno del aprendizaje que afecta especialmente a la lectoescritura. Un niño que tenga dislexia tiene muchas probabilidades de tener fracaso escolar si no se detecta a tiempo, ya que todo su aprendizaje se verá condicionado y es posible que no consiga superar los objetivos requeridos para finalizar sus estudios o no sea capaz de optar a las salidas profesionales que hubiera deseado.

Estos niños pueden ver seriamente afectada su autoestima y su desarrollo emocional: creen que son “tontos”, se desaniman, les cuesta concentrarse y no entienden por qué sus compañeros son capaces de seguir el ritmo normal del curso y a ellos les cuesta tanto. A menudo son etiquetados como personas vagas o perezosas que no ponen interés en los estudios o simplemente se considera “que no valen para estudiar”. Esto les frustra enormemente y pueden acabar padeciendo también trastornos depresivos o de ansiedad.

Es por ello que resulta tan importante estar atentos a la lectura y escritura de nuestros hijos, pero también reforzar y cuidar su estado emocional una vez detectado el trastorno, especialmente en los casos de detección tardía. Actividades para aumentar la autoestima, pensamientos positivos, resolución de problemas o expresión de emociones son buenas armas para luchar contra este trastorno que tanto puede influir en la vida de nuestros hijos.

En el siguiente vídeo, nuestra psicóloga Isabel Menénendez nos da las claves para poder detectarla a tiempo y dar así la oportunidad a los niños de poder desarrollarse de una forma plena. De esta forma podrán escoger llegado el momento a qué quieren dedicar su vida con todas las garantías de que su aprendizaje se llevará a cabo de la manera más eficiente posible.

Autocontrol infantil: la técnica del volcán.

Definimos el autocontrol como la capacidad para dirigir nuestra conducta en el sentido deseado, es decir, gestionar nuestras emociones de la manera más adecuada para poder evitar o minimizar consecuencias negativas de nuestros actos.

El autoncontrol no es innato, es una cualidad que se va adquiriendo y es un aspecto muy importante a trabajar en la infancia, especialmente en el caso de los niños con alta impulsividad.

La edad ideal para comenzar a trabajar el autocontrol es a partir de los 2 años, cuando se adquieren habilidades verbales y su capacidad cognitiva ya les permite interiorizar normas y asociar situaciones-acciones.

Existen numerosas técnicas para trabajar de manera lúdica con los niños el autoconocimiento emocional. Hoy os hablamos de una que solemos emplear en las sesiones en grupo con los más pequeños.

Se trata de la técnica de volcán. Este ejercicio consiste en establecer un símil entre la erupción de un volcán y la sensación de calor interno que experimentan muchos niños antes de perder el control y estallar en enfado o rabieta.

En nuestro caso, lo que hacemos es explicarles a los niños que cuando existe algo que no nos gusta y nos empezamos a enfadar, empezamos a experimentar en nuestro vientre un ligero calor, como si se empezara a calentar la lava de un volcán. Según va pasando el tiempo, y si no sabemos cómo apagar el fuego del volcán, la lava se pone a hervir y erupciona, estalla y puede quemar todo. Se trata de que los peques aprendan a identificar situaciones que les alteran y también las conductas inadecuadas que realizan. Es aconsejable combinar esta técnica con la respiración o con la cuenta hasta 10 o 20 para que el niño aprenda a gestionar la emoción y no reprimirla. Deben tener claro que enfadarse no es malo, siempre y cuando sepamos qué hacer con ese enfado.

Dibujamos un volcán de ejemplo, para que luego cada niño dibuje el suyo y lo coloree de la manera que más le apetezca. En la base del volcán ponemos las “cosas que me enfadan” y en la zona superior, como si fuera la lava, las “cosas que pasan cuando me enfado” . Al hacerlo en grupo, se facilita la expresión de situaciones y conductas inapropiadas, ya que de esta manera se dan cuenta de que a más niños les pasa lo mismo en ocasiones.

 

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Existen numerosas técnicas para trabajar con los niños,  se debe tener en cuenta las características de cada uno para poder ofrecerle aquella que más útil le pueda resultar.

La tarta de las emociones

Hoy os vamos a enseñar una estrategia para aprender las emociones con nuestros niños. Una estrategia que nos ayudará a desarrollar nuestra inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente, de un modo que facilite las relaciones con los demás, la consecución de metas y objetivos, el manejo del estrés o la superación de obstáculos.

Al saber identificar y entender mejor las emociones, es decir, lo que sientes, podrás controlarlas y regularlas mejor, de lo contrario, ¿cómo se va a controlar en una rabieta si no sabe que está sintiendo enfado?, ¿o cómo va a dejar de gritar si no sabe que ese dolor que está sintiendo se llama tristeza?. Es muy importante enseñarle a identificar sus emociones para que tenga la habilidad de autocontrol. Si no las conoce, no sabrá identificarlas. Si no las sabe identificar, no sabrá reconocerlas. Y si no sabe reconocerlas no sabrá controlarlas.

Una alta inteligencia emocional no quiere decir que experimente menos emociones negativas, porque tampoco se trata de evitarlas, al contrario, tienen que experimentarlas, porque así su nivel de tolerancia y manejo será mayor. Muchas veces en consulta vienen padres que precisamente tienen mucho miedo a ver sufrir a su hijo, y lo que está claro es que toda emoción negativa o positiva son experiencias vitales que tiene que vivir y afrontar, porque cuánto antes se familiarice con ellas, antes las normalizará, y su gestión emocional será positiva, convirtiéndose en una persona que tendrá una mayor capacidad para identificar, saber qué es lo que está sintiendo exactamente e identificar que sienten los demás.

Esto hará que sus relaciones con los demás sean positivas, obteniendo más éxito y una vida más satisfactoria.

¿Qué ocurre si tenemos una inteligencia emocional alta?

  • Sabrá identificar sus propias emociones y la de los demás. Esto les permitirá regular pensamientos negativos dándose cuenta de cómo éstos afectan a sus sentimientos y comportamiento y ser aceptado socialmente al tener relaciones más positivas.
  • Manejo correcto de las emociones. Saber controlar sus impulsos y no dejarse llevar por explosiones emocionales, saber autorregularse ante emociones negativas e intensas y adaptarse a las circunstancias y cambios.
  • Mantener una mejor salud, ya que al regular sus emociones situaciones de estrés o emociones negativas se ven correctamente gestionadas al relativizar la situación y no dar más importancia de la necesaria. Serán personas menos vulnerables a sufrir periodos de ansiedad o depresión, ya que desarrollarán una mayor flexibilidad cognitiva y una estabilidad menos tendiente a los cambios.

Por ello, os vamos a enseñar una técnica que aplicamos en consulta, para trabajar las emociones.

“La tarta de las emociones”: Se trata de explicar que nosotros somos cómo una tarta. Una tarta se divide en porciones, cómo nuestras emociones, y cada porción es necesaria en la vida porque la suma de todos es lo que hace que exista la tarta. Lo mismo ocurre con nuestras emociones, cada una de ellas son necesarias para la vida. Y le enseñamos las seis emociones básicas necesarias para nuestra tarta.

-Alegría

-Tristeza

-Enfado

-Miedo

-Sorpresa

-Asco

A continuación deberemos dibujar el tamaño de la porción en función a cómo esa emoción está presente en nuestra vida. Por ejemplo, si en mi vida la alegría es una emoción que suelo experimentar, le dibujaré una porción más grande. Sin embargo, si el miedo es una emoción que apenas experimento, la porción será mucho más pequeña.

Más tarde tendrá que identificar en que situaciones suele experimentar esa emoción y añadiremos cada una de ellas al lado de la emoción correspondiente. Luego comentaremos cada una de ellas, enseñando a verbalizar lo que siente a la vez que aprende a hablar de ello.

Veamos un ejemplo:

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A continuación, ¡¡juguemos con las emociones usando nuestra creatividad e imaginación!!  Le asociaremos un color a cada emoción, haciéndole ver que una misma situación no la experimentamos de la misma manera, por eso cada tarta es diferente, no todos la colorearíamos igual. Cada color tiene un significado especial para nosotros.

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Por último, utilizaremos nuestro pensamiento abstracto y creatividad para expresar cada una de éstas emociones con formas a través de la plastilina. Tendremos que pensar como representaríamos esa emoción. ¡¡Así de chulo nos ha quedado!!

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Estas técnicas de expresión emocional son una de las muchas maneras de enseñar a  nuestros peques, los adultos del mañana, a conocer sus emociones, aquellas que siempre convivirán con ellos y lejos de rechazar tienen que aprender a amar.

Y sí queremos pasar un rato divertido y especial con ellos, el cine es un recurso tanto intelectual como emocional del que todos podemos hacer uso. Os recomendamos algunas películas para ver con nuestros niños que les ayudarán a entender mejor todo este mundo:

“HOME: Hogar, dulce hogar” (2015) Nos enseña acerca de la importancia del respeto mutuo y de establecer puntos de encuentro para romper con las barreras iniciales que se crean cuando alguien resulta diferente.

‘Del revés’ (2015) Es la importancia de desarrollar las habilidades psicológicas de los niños desde que son pequeños, con el fin de que conozcan lo antes posible a qué se deben sus emociones y las de los demás, así como de enseñarles a expresarlas.

‘BIG HERO 6’ (2014) Enseña a gestionar la pérdida y el proceso de duelo de una manera sincera, sin hipocresía.

‘La mecánica del corazón’ (2013) Nos enseña acerca de crecer con dificultades, de lo positivo de ser diferente, y de cómo funciona nuestra propia “mecánica del corazón”, todo ello bajo una fábula que nos habla acerca de la represión de los sentimientos y la gestión de las emociones que simbolizan el crecimiento personal y la madurez.

‘Frozen. El reino del hielo’ (2013) Además de haber reforzado las relaciones entre hermanas, nos habla de la importancia de la comunicación y los peligros de la represión.

‘Brave’ (2012) El mejor ejemplo de asertividad que podemos darle a la infancia, que nos rebatan nuestras ideas más estáticas.

`Cómo entrenar a tu dragón’ (2010) Nos habla de la superación y de la amistad, de la importancia de rehuir de los prejuicios y las etiquetas, ya que estos no siempre se adecuan a la realidad.

‘Los mundos de Coraline’ (2009) Recrea un universo metafórico que resulta muy adecuado para trabajar los conflictos paterno-filiales.

‘Up ‘(2009) Se trataría de nuestra manera de vernos, de reconocernos, de verificar nuestra imagen. El autoconcepto no es estático, cambia con el transcurso del tiempo y es promovido por el aprendizaje.

‘WALL-E’ (2008) Wall-E resulta idónea para trabajar el significado del lenguaje no verbal.

‘MONSTRUOS, S.A.’ (2001) Una de las mejores películas para trabajar sobre el miedo de una manera divertida donde nos enseña que la mejor manera no es huir, sino afrontar.

Shrek (2001). Divertida y tierna a partes iguales, es un tesoro para el trabajo del autoconcepto y la autoestima

‘NICKY, La aprendiz de bruja’ (1989) La crisis emocional que le hace perder temporalmente sus poderes nos habla de esa difícil etapa de cambios emocionales y autocuestionamiento por la que pasarán también nuestros hijos.

‘Toy Story’ (1996) Habla sobre el poder de la amistad, la empatía  y el trabajo en equipo.

¿Tiene mi hijo celos de su hermano?¡Qué hago!

Cuando llega un bebé a casa, es un momento único y especial para toda la familia, sin embargo si este bebé no es el primero de la casa, sino el nuevo “hermanito”, es probable que surjan los celos.

Los celos, son algo normal que experimentarán en el desarrollo de su personalidad, por tanto, enseñarle a manejarlos será vital para un buen desarrollo emocional.

Por eso, lo primero es entender que los celos son una respuesta emocional normal y muchas veces inevitables. Lo más normal es que los celos infantiles se resuelvan de manera natural con el transcurso de los años. Pero también nos encontramos con algunos niños que tienen mucha dificultad en poder controlar sus celos y, los celos, a la larga, se pueden convertir en un lastre para el desarrollo de las personas porque devoran nuestra autoestima generando rencor y resentimiento.

Intentar no imponerle el sentimiento de amor, es importante. Cuanto más pequeño sea, más difícil le será entender la nueva situación. Por eso no se aconseja decir “Tienes que quererlo porque es tu hermanito”, nadie quiere a otra persona solo porque se lo exigen, el cariño vendrá con el tiempo, en especial cuando deja de ver al nuevo hermanito como una amenaza o rival en el cariño de los padres, por el de compartir nuevas experiencias.

La forma de manifestar los celos puede variar desde la regresión a conductas infantiles, hasta agresividad y violencia física y verbal, esto exigirá de ambos padres mucha atención y comprensión.

Ahora bien, una cosa que hay que tener clara es que los celos no quieren decir que el niño no ame a su nuevo hermanito y es precisamente esta ambivalencia la que lo confunde más, por eso es importante tener en cuenta las siguientes estrategias.
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La psicomotricidad.

En los primeros años de vida, hasta los siete años aproximadamente, la educación psicomotriz (fina y gruesa) del niño adquiere notable importancia. En estas primeras etapas, el conocimiento y el aprendizaje, se centran en la acción del niño sobre el medio, los demás y las experiencias, a través de sus acciones y movimientos.

La psicomotricidad es una disciplina que, como su nombre indica, se ocupa por un lado del aspecto motriz y por otro, del psiquismo. Es decir, incluye el desarrollo global del niño (movimiento, emoción y cognición).

Los ejercicios de psicomotricidad se llevan a cabo, en general, mediante una serie de juegos o dinámicas, más o menos dirigidos por el adulto. Estas actividades ayudan al niño a potenciar su desarrollo motor (voltear, arrastre, gatear, equilibrio, rodar, saltar, trepar, coordinación…), a su desarrollo emocional (tristeza, alegría, enfado, ira…) y, por lo tanto, a su desarrollo cognitivo (grande-pequeño, dentro-fuera, alto-bajo, los números y las nociones de cantidad, ancho-estrecho, rápido-despacio formas geométricas…).

Los beneficios de la psicomotricidad en los niños y bebés

– Conciencia del propio cuerpo parado o en movimiento.

– Dominio del equilibrio.

– Control de las diversas coordinaciones motoras.

– Control de la respiración.

– Orientación del espacio corporal.

– Adaptación al mundo exterior.

– Mejora de la creatividad y la expresión de una forma general.

– Desarrollo del ritmo.

– Mejora de la memoria.

– Dominio de los planos: horizontal y vertical.

– Nociones de intensidad, tamaño y situación.

– Discriminación de colores, formas y tamaños.

– Nociones de situación y orientación.

– Organización del espacio y del tiempo.

En esta ocasión en la clínica hemos optado por trabajar la psicomotricidad mediante el tradicional Twister. Con esta actividad se trabaja el equilibrio estático, las nociones de izquierda y derecha, el conocimiento de las partes del cuerpo, el reconocimiento de colores… Por otro lado también es útil para trabajar valores como la sana competencia, aprender a perder y ganar o el trabajo en equipo si se hiciera por grupos en vez de manera individual.

Además, en esta misma sesión hemos trabajado la atención selectiva y la creatividad mediante fichas que consistían en emparejar una serie de figuras y colorearlas del mismo color.