Acoso Escolar.

acoso_escolar-educacion-espana_120248322_4157398_1706x960

Esta mañana nos despertábamos con una noticia horrible y terrible.

Una niña, de 13 años, Lucía, fue hallada ahorcada en su casa. ¿El motivo? El acoso escolar que llevaba sufriendo años.

Tenéis la noticia en el siguiente  enlace.

En consulta nos encontramos con muchos casos de acoso y hemos observado que, en la mayoría de las ocasiones, los padres y el centro eran totalmente ajenos a la situación.

Hoy nos gustaría ofreceros unos indicativos de la existencia de acoso, ya que cuanto antes se identifique la situación, menos secuelas tendrá la víctima y más sencillo será acabar con esa violencia. Pero antes, vamos a diferenciar el bullying de los conflictos escolares.

El rasgo diferenciador es, claramente, la reiteración. El acoso es una situación que se mantiene en el tiempo que se manifiesta de diferentes formas y, por esto, llega a generar en la víctima un potente sentimiento de inferioridad e indefensión.

Un insulto, una burla, una pelea aislada no son tolerables, hay que actuar, pero no son acoso.

Hay situaciones muy graves que tampoco debemos considerar acoso. Son las que se refieren a actos delictivos como las agresiones sexuales, el uso de armas, las amenazas de muerte o aquellas agresiones que ponen en riesgo la integridad de la víctima o su vida. En esos casos ya no hablaríamos de acoso, son delitos y, además de hablar con el centro escolar, hay que denunciar.

Además de los padres, los profesores juegan un papel muy importante a la hora de detectar un posible caso de acoso, simplemente estando atentos a algunos signos. Las peores formas de acoso escolar van a suceder cuando el profesor no está presente directamente: en los baños, los patios, los pasillos, vestuarios, salidas de clase y en el comedor.

También observando a los niños fuera de aula y su dinámica de grupo, los niños que queden aislados, las pintadas en el baño, los cambios de comportamiento o rendimiento escolar, los rumores que lleguen a sus oídos, la forma en que se tratan, todo puede dar señales.

Que en clase se burlen de él habitualmente o se rían cuando interviene, que deje de participar activamente o que se quede sin compañeros en las actividades de grupo puede también indicar que está siendo víctima de acoso escolar.

Un niño que manifiesta tristeza, miedos o dolores inexplicables, que falte a las actividades o que se descubra que nunca es invitado a fiestas o salidas podría estar sufriendo un problema de violencia escolar.

La situación de acoso suele comenzar con agresiones (collejas, zancadillas, empujones…) e intimidaciones en las que la víctima no puede ofrecer una respuesta adecuada y esto hace que los agresores aumenten la intensidad del acoso. Puede iniciarse con insultos, motes dañinos, hablar mal del niño y volver a otros compañeros en su contra sembrando rumores malintencionados sobre él. Además, las amenazas para lograr que el niño haga algo que no desea, quitarle objetos personales, y hasta pedirle dinero son otras de las manifestaciones del acoso escolar. El objetivo es hacerle sentir miedo a las agresiones, a las burlas, a que se cuente algo negativo sobre él.

Importante también el acoso que se ejerce a través de las redes sociales. Estamos ante un caso de ciberbullying cuando un chico o chica atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otro/a mediante Internet, teléfonos móviles, consolas de juegos u otras tecnologías telemáticas. Este es muy grave debido al anonimato, la no percepción directa e inmediata del daño causado y la adopción de roles imaginarios en la Red. Algunos ejemplos de este acoso serían: colgar en Internet una imagen comprometida (real o efectuada mediante fotomontajes) datos delicados, cosas que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima y darlo a conocer en su entorno de relaciones; dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos inteligente… y cargarle de puntos o votos para que aparezca en los primeros lugares; dejar comentarios ofensivos en foros o participar agresivamente en chats haciéndose pasar por la víctima de manera que las reacciones vayan posteriormente dirigidas a quien ha sufrido la usurpación de personalidad; hacer circular rumores en los cuales a la víctima se le suponga un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan sus propias formas de represalia o acoso; enviar menajes amenazantes por e-mail o whatsapp, perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona de manera habitual provocándole una sensación de completo agobio…

El acoso psicológico es la forma más sutil, pero igual o más dañina, de generar una situación de violencia escolar. En este caso, a la víctima no se le deja participar en juegos o en actividades sociales conjuntas, se le aisla, se le excluye, no se le habla y se le ignora activamente. Lo tratan como un apestado y esto hace que, incluso los que no participaban activamente en el acoso, también se alejen de él, por mantenerse en el grupo o por temer ser ellos mismos víctimas. Se convierten en espectadores.

Es muy importante, por tanto, trabajar con profesores, padres y alumnado, para que todos sean capaces de identificar estas situaciones y poder así intervenir. Los casos se suelen resolver si se habla pronto de ello y nuestros hijos, conscientes de que no se debe tolerar el maltrato, se convierten ya no en cómplices activos o pasivos, ni en observadores de la violencia, sino en el apoyo que el sistema necesita para darle la vuelta al acoso escolar.

El papel de los padres es fundamental, estando atentos a los cambios en la conducta del niño y brindándole apoyo en cuanto sufra algún tipo de acoso, nunca minimizándolo, ni diciéndole que se haga más duro o que eso siempre ha pasado.

Los indicativos que pueden observar los padres en casa son los siguientes:

  • – Cambios en la conducta del niño: se muestra más irritable, violento o tiene rabietas.
  • – Cambios emocionales: tristeza, apatía, enfados…
  • – Tiene dificultades para dormir (insomnio, pesadillas, terrores…).
  • – Presenta síntomas psicosomáticos como dolores de estómago o de cabeza o fiebre… sin causa médica real.
  • – Presenta arañazos o moratones.
  • – Cambios en el apetito: lo habitual es la pérdida del mismo, aunque en ocasiones también hay casos en los que se da ingesta compulsiva.
  • Se resiste a ir al colegio, tiene verdadero miedo a volver tras las vacaciones o incluso tras el fin de semana.
  • Nunca quiere hablar sobre su vida escolar.
  • – Tiene un bajón repentino en su rendimiento.
  • – No quiere ir a las excursiones.
  • Absentismo escolar.
  • Han dejado de invitarlo a las fiestas de cumpleaños.
  • – Empieza a perder o a aparecer con sus pertenencias escolares o personales rotas.

 

Una Navidad diferente.

La Navidad es una buena oportunidad para fomentar valores en los más pequeños. Es importante hacerles ver que la finalidad de esta época no es únicamente obtener regalos, sino que es la oportunidad que brinda el año a la mayoría de las personas de poder disfrutar de tiempo con sus seres queridos.

Os ofrecemos unos consejos para que nuestros niños aprendan a percibir la Navidad sin asociarla únicamente a lo material.

  1. Tiempo en familia: pasear por las calles iluminadas, acudir a una obra de teatro, jugar juntos en casa, ver una película navideña, hacer manualidades navideñas… es una época ideal para crear tradiciones y transmitirlas a nuestros hijos.
  2. La carta a los Reyes: es bueno guiarles, indicarles que no pueden excederse pidiendo, porque todos los niños tienen que recibir regalos y no pueden acaparar demasiados. 3 puede ser un buena cifra… así mismo es positivo animarles a pedir algo para los demás (hermanos, papás, abuelos…) y que finalicen su carta con un deseo que no implique algo material.
  3. Cultura e historia: puede resultarles interesante saber el por qué se coloca el árbol de Navidad, el significado de la Estrella, qué representa el Belén…
  4. Solidaridad: anímales a que colaboren en campañas de recogida de juguetes o alimentos. Es una buena época para que sean conscientes de que no todos los niños tienen la misma suerte.
  5. Colaborar: todos los miembros de la familia, en función de su edad, pueden participar de una u otra manera en la decoración navideña o en la preparación de la cena por ejemplo.
  6. Compartir: anímales a estrenar su regalo jugando con otros niños o con sus hermanos o primos.
  7. Educación: debemos aprovechar las reuniones familiares y de amigos en las que estén los niños para que sean conscientes de la importancia de respetar, ser amable y agradecido. Es mejor dejar las pequeñas disputas familiares para otro momento.
  8. Tolerancia: podemos aprovechar estas fechas para enseñarles la diversidad de fiestas que existe en el mundo. Pueden aprender que cada cultura celebra de modo diferente estas fechas y que todas resultan interesantes y se deben respetar.

arbol-navidad-foto-istockphotos_claima20161129_0264_28

Claves para ser un buen padre/madre

buenos-padresA lo largo de nuestra vida hemos aprendido muchas cosas, algunas útiles y otras no tanto; sin embargo, nadie nos ha enseñado cómo realizar una de las tareas más complicadas y a la vez más satisfactorias, que es la de Cómo ser unos Buenos Padres.

Aunque no existe un rol de padre o madre ideal, sí podemos estar de acuerdo en algunas Características de un Buen Padre o Madre, éstas son:

  • Educa en Positivo

Reconoce, presta atención y alaba las cosas que su hijo hace bien porque sabe que es mucho más eficaz y gratificante que intervenir sólo para regañar o castigar un comportamiento inadecuado. Además, los niños suelen recordar los castigos pero no tanto el comportamiento que los motivó y, sin embargo, para ellos es muy agradable saber que sus padres son conscientes de sus progresos y que se sienten orgullosos de ellos.

  • Sabe escuchar a su hij@

Fomenta una buena comunicación y diálogo con su hijo y tiene una actitud abierta y conciliadora, dándole confianza y seguridad para que exprese cuáles son sus intereses, preocupaciones o miedos  sabiendo que siempre será comprendido y respetado.

  • Predica con el Ejemplo

No se limita a decir a su hijo lo que debe o no hacer, sino que lo pone en práctica a través de su forma de actuar o de su estilo de vida, lo cual tiene más influencia sobre el comportamiento de su hijo ya que muchas conductas se aprenden por imitación.

  • Negocia y explica sus decisiones

Llega a acuerdos con su hijo en los que los intereses de ambas partes resultan satisfechos y aporta las razones sobre las que se basan sus decisiones.

  • Comparte el tiempo con su hij@

Habla con su hijo sobre cómo ha ido el día y se interesa por las cosas que él ha hecho. De la misma manera, disfruta programando y realizando actividades que a ambos les gusta hacer.

  • Demuestra cariño y amor incondicional

Demuestra y expresa cada día que quiere a su hijo, independientemente de sus acciones o formas de comportarse porque sabe que sólo quien recibe amor es capaz de transmitirlo.

  • Mantiene un buen clima familiar

Proporciona seguridad y confianza a su hijo, evitando cuando sea posible discusiones en su presencia y explicando lo que sucede cuando éstas se produzcan, lo que evita que el niño pueda sentirse culpable y aprenda a resolver las discrepancias con violencia.

  • Acepta a su hijo tal y como es

Acepta y respeta la personalidad, aptitudes, gustos o intereses de su hijo sin intentar cambiarlos ya que sabe que sus deseos no tienen por qué coincidir con sus preferencias y tiene unas expectativas realistas sobre su futuro.

  • Reconoce sus errores

Admite y pide perdón a su hijo cuando se ha equivocado, demostrando que errar es algo normal y que admitirlo y disculparse es la mejor opción.

  • Educa en la Autonomía

Alenta a que su hijo tome decisiones o asuma responsabilidades a su  acordes a su edad, permitiendo que se equivoque o falle cuando no exista demasiado riesgo para que aprenda por sí mismo y en el futuro sea una persona independiente.

  • Cumple sus Promesas

Cumple las promesas que ha realizado a su hijo y, cuando no puede hacerlo, explica los motivos y compromete a hacerlo otro día.

Estos consejos cumplimentados con tu personalidad te harán ser la persona más querida para tus hijos.