Los Psico-Consejos de Isabel: Cómo disminuir un comportamiento inadecuado

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¿Cómo disminuir un comportamiento inadecuado de nuestro hijo?

Técnica de la Extinción

¿En qué consiste?:

Es la retirada sistemática de atención que sigue inmediatamente a un comportamiento no deseado.

Características:

  • Ignorar no es lo mismo que no hacer nada.
  • No utilizarla cuando se trata de conductas disruptivas o agresivas.

¿Cómo aplicarla

  • Puede ignorar al niño dándole la espalda, alejándose de él o hablándole a otra persona e incluso realizando otra actividad.
  • Preste atención después de que haya detenido una conducta inadecuada, sonriéndole, mirándole o hablándole.
  • Prepárese: inicialmente el niño incrementará el comportamiento molesto. Las cosas empeoran antes de mejorar.
  • Si el niño intenta llamar la atención insultando o pataleando, recomiéndele parar.

Agresividad en la adolescencia

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En la vida familiar con un adolescente los desacuerdos pueden ser frecuentes, aunque en algunas familias estas discusiones pueden llevar a la agresividad.
En muchos casos, los padres pueden sentirse responsables al pensar que han fallado a la hora de educar o poner límites a sus hijos, cuestión que puede retrasar la búsqueda de ayuda externa, sin embargo, esa es la mejor opción cuando la situación se repite.
Son muchas las causas que pueden producir la agresividad en los adolescentes, aunque las más frecuentes son las siguientes:
  • Haber vivido un suceso traumático, como puede ser la muerte o enfermedad de un familiar, divorcio de los padres, acoso entre iguales, peleas en la familia, etc.
  • Ser víctima de un abuso sexual o físico. El abuso provoca enfado y vergüenza en el adolescente y cuando éste no es capaz de contar lo que le ha ocurrido puede manifestarlo teniendo un comportamiento agresivo.
  • Tener un trastorno psiquiátrico, como el trastorno bipolar, de pánico, esquizofrenia, depresión y estrés post-traumático.
  • Presentar TDAH y dificultades de aprendizaje, este tipo de adolescentes suelen tener problemas emocionales y sociales que pueden ser manifestados a través de la agresividad.
  • Consumir drogas de forma regular.
  • Tener una baja autoestima.

En función de la causa de la agresividad el tratamiento psicológico incidirá en un aspecto u otro, aunque en general se dirigiría a:

  • Identificar y manejar emociones intensas como la ira o el estado de ánimo bajo.
  • Enseñar técnicas para manejar la ansiedad como la relajación muscular, respiración,  visualización, etc.
  • Enseñar técnicas que permitan a los adolescentes controlarse en momentos de agresividad.
  • Entrenar en habilidades sociales y estrategias de afrontamiento alternativas a la agresión.
  • Orientar a la familia sobre la importancia de negociar, reforzar conductas positivas y cómo actuar en los momentos de agresividad.
  • Colaborar con el instituto si hubiera problemas en este contexto que estuvieran relacionados.

 

 

 

 

Los Psico-Consejos de Isabel: Cómo castigar

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Cómo castigar de manera efectiva

  • Elija un castigo que realmente lo sea para su hijo, que reduzca la conducta no deseada o  disminuya la probabilidad de que se repita
  • Use el castigo con moderación, si lo usa muy a menudo el niño se habitúa y no es efectivo
  • Aplique el castigo en combinación con el refuerzo de conductas adecuadas.
  • No retrase el castigo, si lo va a castigar hágalo tan pronto como sea posible después de la mala conducta.
  • Explique siempre las consecuencias, el niño debe saber cuales son las conductas inadecuadas y lo que va a ocurrir si continúa perseverando.
  • Sea firme, el castigo debe darse siempre y en cada ocasión en que ocurra la conducta inadecuada.
  • No amenace en vano, no amenazar al niño con castigarle y luego no seguir adelante.
  • Dé una oportunidad para la buena conducta, para demostrar lo que ha aprendido.

 

 

Cómo enseñar a resolver conflictos

conflictosEs habitual que los niños tengan problemas o dificultades con sus compañeros de clase o amigos en algún momento puesto que pasan mucho tiempo con ellos y aún no han desarrollado habilidades para gestionar sus diferencias de forma adecuada.

Lo habitual es que el conflicto produzca sentimientos negativos como incomodidad, mal humor, impotencia o nerviosismo provocando, en algunos casos, enfrentamientos, situaciones de discrepancia y tensión.

Por ello, tendemos a evitar conflictos, aunque  éstos pueden ser  una oportunidad  para aprender habilidades sociales y competencias de negociación, empatía, respeto, escucha y toma de decisiones. Por este motivo, es importante aprovechar los conflictos que surjan para enseñar a nuestros hijos.

¿Cómo podemos ayudar a los niños a resolver conflictos?

  • Haz de modelo. Los más pequeños imitan nuestra forma de actuar así que si queremos que resuelvan sus problemas de forma respetuosa, nosotros debemos hacer lo mismo.

  • Favorece la comunicación en el niño. Tu hijo ha de saber exponer su punto de vista y resolver las situaciones que no le gustan. Por ello, Anímale a  que se exprese y comunique lo que no le gusta.

  • Simula situaciones en casa. Puedes utilizar conflictos reales que tenga el niño o inventarlos y úsarlos como una oportunidad para enseñarle cómo actuar.

  • Utiliza los conflictos que surjan en el hogar. En lugar de reñirle, explícale lo que puede hacer la próxima vez.

  • Da diferentes opciones. Ofrece diferentes alternativas para resolver un problema, cada una con sus ventajas y desvantajas, y permite que el niño decida cuál quiere llevar a cabo.

Sigue estos pasos para resolver problemas:

    1. Identifica el problema: ¿Qué ha ocurrido?  y ¿Qué personas están implicadas?

    2. Expresa cómo te sientes. Utiliza los mensajes yo en vez de mensajes tú, es decir evita decir “tú has hecho esto mal” y cámbialo por “yo me he sentido mal”.

    3. Expresa las necesidades de ambas partes.

    4. Crea con ellos una lluvia de ideas. Puedes preguntarles ¿Qué podemos hacer? y proponer entre todos diferentes opciones.

    5. Piensa y razona con ellos, las ventajas e inconvenientes de cada opción.

    6. Elige entre todos la opción que parece mejor. No se trata de que nadie gane, sino en llegar a un consenso y un acuerdo.

    7. Lleva a cabo la solución escogida y valora lo ocurrido.

    8. Si no os gustan los resultados siempre podéis escoger otra opción.

El semáforo: Una técnica de autocontrol

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Es muy común que los niños actúen por impulsos, mostrando dificultades para controlar los mismos sin reflexionar y sin comprender las posibles consecuencias de sus actos.

El semáforo es una técnica efectiva para autorregular en los niños estos comportamientos impulsivos, arranques de ira o agresión. Consiste en entrenar al niño para que cuando sienta que está por caer en estos comportamientos “actúe” como lo hace un semáforo

  • ROJO para DETENERSE, es decir, quedarse quieto tal y como lo hacen los vehículos en la carretera.
  • ÁMBAR para PENSAR lo que está sucediendo y detectar posibles SOLUCIONES.
  • VERDE para ACTUAR llevando a la práctica alguna de esas opciones.

Para que el niño comprenda bien esta técnica es recomendable estimularlo, creando un dibujo de un semáforo con unas instrucciones sencillas, esto le ayudará a recordar cómo funciona.

Como instrucciones podemos poner las siguientes frases:

  • Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar.
  • Luz Ámbar: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias.
  • Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución.

Éste es el semáforo que hizo una niña en una de las sesiones, como puedes ver aparecen algunas palabras clave para hacer más comprensible la técnica y algunos motivos decorativos que la propia niña eligió para hacer más personal su semáforo. 

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Si quieres enseñar a tu hijo a controlar sus impulsos o ataques de ira no dudes en poner en práctica esta técnica, te sorprenderá su utilidad y eficacia. 

 

Qué hacer ante los enfados de los niños

nino-enfadadoSon muchas las ocasiones en las que los padres no sabemos cómo actuar con nuestros hijos. Una de ellas es aquella en la que los niños se enfadan y pierden en control. Por ello es importante seguir algunos consejos:

• Se debe de considerar que el enfado no está ni bien ni mal, que es solo una expresión de frustración cuando las expectativas no se cumplen. Así que debemos evitar decir: “No te enfades”, “No grites” y/o “No pegues”. Lo mejor es hacerle consciente de lo que está sintiendo. Para esto, debemos de enseñarle que el enfado es una emoción que podemos sentir, pero que cuando la sintamos tenemos que intentar relajarnos, distraernos haciendo otras cosas y, cuando nos hayamos calmado, hablar sobre lo que nos ha molestado.

No podemos dejarnos intimidar por las pataletas, berrinches o enfados de los niños. Si ellos sienten que intimidan, entonces habrán ganado la “batalla”. Un niño siente que intimida a sus padres o a la autoridad cuando éste cede ante sus caprichos o se siente enfadado también. Si los padres pierden el control, están enseñando justamente al niño a que los demás son responsables de lo que sienten.

Se debe evitar hablar cuando el niño esté enfadado, se le puede explicar que se hablará con él cuando esté más calmado. No se debe gritar al niño cuando él está enfadado, si acaso se le debe decir con calma y con voz tranquila lo que se piensa o considera. Si el niño se enfada más, entonces no se debe contestar más, hasta que esté más tranquilo.

• Hay que tener en cuenta que los niños que se enfadan muy a menudo, por lo general, carecen de límites claros. En estos casos, poner unas normas claras y reforzar y alabar al niño cuando las cumpla es lo adecuado.

Se debe cultivar la empatía con ellos. Una vez que se ha calmado se le puede hacer ver mediante preguntas las consecuencias de sus acciones, sin que se juzguen como malas o buenas. Por ejemplo, es bueno decirle: ¿Cómo crees que se siente mamá cuando le gritas así?”. Con esto, los niños se concientizan y aprenden de lo que hacen.

La comunicación siempre ayuda a los niños a sentirse más seguros. Es importante hablar de lo que a nosotros nos enfada y luego hacerle ver al niño la forma en la que lo solucionamos, jugando con preguntas y respuestas hasta encontrar una solución amigable y exitosa con los demás.

“La vida está llena de frustraciones que pueden generarnos enfados que tenemos que aprender a gestionar desde pequeños”

Consejos para la vuelta al cole.

 

vuelta-al-coleVolver a la rutina no sólo es duro para los adultos. Para los niños también es un momento estresante y puede hacer que presenten apatía, ansiedad, irritabilidad o falta de atención.

Hoy os ofrecemos unos consejos para hacer más llevadera la vuelta al cole de los más pequeños:

  • Motivarles: hablarles de todos los aspectos positivos de volver al colegio, evitando trasladarles nuestra propia desidia o poca gana de retomar la rutina. Preparar con antelación el material escolar, decirles que se van a reencontrar con los amigos, conocer nuevos compañeros, recordarles lo bien que lo pasan en el recreo… potenciar todo lo bonito del primer día de clase.
  • Establecer rutinas: una semana o dos antes de la vuelta a clase oficial, es recomendable ir adaptando los horarios para que los madrugones no cuesten tanto y así puedan crear los hábitos escolares más rápidamente.
  • Alimentación y descanso: acudir al colegio tras un buen desayuno y las suficientes horas de descanso es muy importante. De esta manera evitaremos que los niños se muestren cansados y sin energía
  • Actividades extraescolares: se pasan muchas horas en el colegio y suelen tener una importante carga de deberes. No es recomendable saturarles con actividades extra, aunque si les es posible compaginar las clases con alguna actividad, es importante que sea una que les agrade y a la que acudan por gusto y no por imposición.
  • Lloros: si tu hijo o hija acude por primera vez a un centro, sea guardería o colegio, puede darse la situación de que se ponga a llorar al ver que se queda en clase con los compañeros. Para evitar que esto se convierta en un hábito, la persona que acompañe al niño o niña debe no prestar atención a los lloros, evitando quedarse más tiempo del necesario en la puerta de clase o del colegio y sin transmitirles nuestra preocupación por el momento de la despedida. Hay que evitar el drama. Simplemente se les debe explicar que a la salida estará mamá, papá o la persona encargada de recogerle. Es importante ser puntual a la salida, y recibirlos contentos y mostrando interés por lo que cuenten acerca del colegio, reforzando los aspectos positivos y obviando los negativos.