Un juego para enseñar las emociones

Os presento un juego online para trabajar la inteligencia emocional en los niños desde muy pequeños. El juego consiste en girar una ruleta en la que se encuentran las emociones más importantes (alegría, tristeza, miedo, sorpresa, asco, etc) y una vez que la flecha señala una emoción, se trataría de seleccionar la situación en la que el niño cree que se presenta esa emoción, de entre dos opciones.

ruleta de emociones

Os animo a que probéis el juego pinchando aquí y me contéis qué os parece.

 

 

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Nos sentimos como pensamos

pensarComo seres humanos tenemos algo especial, algo diferente al resto de los seres vivos, y eso es que hacemos uso de las palabras para comunicarnos con otras personas, e incluso, con nosotros mismos.

Las palabras son útiles para relacionarnos con los demás,  pero también, para comprender de forma eficiente el mundo que nos rodea, es decir, para categorizar o resumir acontecimientos o situaciones complejas de nuestra vida.

De las interpretaciones que nosotros hacemos de acontecimientos o situaciones dependen nuestros pensamientos, emociones y comportamientos. Pongamos un ejemplo, imaginemos que tenemos un fuerte dolor de cabeza que, en ese momento, nos incapacita para concentrarnos en una Tarea. Ante esa situación, podemos llevar a cabo, al menos dos interpretaciones. Una primera interpretación podría categorizar como “molesto” ese dolor; y otra, podría categorizarlo como “insoportable”. Ahora bien, si tomamos la primera interpretación, es posible que pensemos que el dolor es “incómodo”, pero que podemos “hacer algo” para que pase más rápidamente, como por ejemplo: Relajarnos, distraernos, descansar, etc. Si tomamos la segunda interpretación, es muy probable que esperemos que ese dolor se pase YA, y esta perspectiva nos hace situarnos en una posición de impaciencia y baja implicación respecto a la resolución del mismo, es decir,  queremos que el dolor “Desaparezca YA” sin tomar una actitud activa en el proceso de que desaparezca.

A veces, las personas también confundimos las Preferencias (“Me gustaría que…”) con Exigencias (“Necesito que…”, “Quiero que…”); y las Evaluaciones Específicas (“Esto no me ha salido como esperaba…”) con las Globales (“No sirvo para nada…”), influyendo todas estas categorías en nuestros pensamientos,  emociones y comportamientos.

Llegado a este punto, si así lo eliges, estás en disposición de generalizar este aprendizaje a todos los ámbitos de tu vida (Personal, Familiar, Educacional, Laboral,…) para poder situarte en una posición Activa frente a los problemas o dificultades diarias, la cual te permita tener más control sobre ti mismo para poder influir en tus circunstancias o situaciones, de dos formas, previniendo la aparición de los problemas o afrontando y/o resolviendo los problemas una vez que ya han aparecido.

¿Quieres tener la oportunidad de influir en tus circunstancias?

¿A qué esperas para ver las situaciones desde una perspectiva más positiva?

¡Sitúate en una posición activa y positiva e implícate en “hacer algo”!

Hazte cargo de tus emociones, elige sentirte bien

descargaMe imagino que ya eres consciente de que hay una pregunta que todos los días nos hacemos a nosotros mismos y que también nos hacen los demás, y ésta es: ¿Qué tal Estás? o ¿Cómo te Va?. Al parecer, Existen muchas razones para hacer esta pregunta, como ser educados, interesarse por los demás, obtener información rápida, etcétera. Aunque, en mi opinión, el motivo más destacable para realizarla es la importancia que todos otorgamos a cómo nos sentimos en cada momento.

Es posible que una de tus metas en la vida sea que no haya circunstancias o momentos difíciles, aunque esta meta es imposible de alcanzar. Irremediablemente, La vida se compone de circunstancias o momentos “buenos” y “no tan buenos” y Todos ellos son necesarios para construir lo que somos. Por eso, te recomiendo que disfrutes al máximo de los momentos “buenos” y que afrontes y/o resuelvas las circunstancias “no tan buenas” de tu vida. Lo cierto es que no podemos elegir Las circunstancias de nuestra vida, pero sí podemos “hacer algo” con cómo nos sentimos respecto a las mismas, algo con nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.

Todos pensamos que las circunstancias de nuestra vida son la causa de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos; pero en realidad, somos nosotros mismos los que elegimos qué pensamos, cómo nos sentimos y cómo actuamos en cada momento. Veámoslo en un ejemplo, quizá cuando eras un niño llorabas cuando un amigo no te dejaba un juguete y decías: “lloro porque mi amigo no me deja el juguete”, pero eso no era cierto, llorabas porque así lo habías decidido, también pudiera ser que dejarás de jugar con tu amigo, le pegarás o le intentarás convencer para que te dejara su juguete. Es decir, en cada circunstancia vital hay Muchas alternativas disponibles y eres tú el que decide cuál elegir en cada momento.

Por todo esto, te recomiendo que seas valiente y te “hagas cargo” de tus pensamientos, sentimientos y comportamientos, para así, poder tener la oportunidad de elegir sentirte bien en cada momento. Porque si de algo estoy segura es de que elegir sentirse bien es el ingrediente principal de la felicidad.

“Si quieres ser feliz, disfruta de los momentos buenos de tu vida y afronta y/o resuelve los momentos no tan buenos”

“Se valiente y hazte cargo de tus pensamientos, sentimientos y comportamientos para poder elegir siempre sentirte bien”

Cómo manejar pensamientos que me producen malestar

pensamientos molestosEn ocasiones, algunas ideas o creencias que hemos adquirido en la infancia y que nunca hemos cuestionado pueden tratarse de pensamientos negativos sobre nosotros mismos, los demás o nuestras circunstancias vitales; los cuales influyen en cómo nos sentimos y en cómo nos comportamos respecto a una situación.

Aunque podemos tener un sin fin de pensamientos negativos, los más frecuentes son los siguientes:

  • Para considerarme valioso, tengo que demostrar que entiendo de todo y que soy competente en todo”: Acepta tus errores o fallos de manera natural y sé consciente de que no puedes ser bueno en todo, habrá cosas que hagas mejor que otras. Por ello, concéntrate en disfrutar más del proceso de actuar que del resultado. Cuando intentes actuar bien hazlo por tu propia satisfacción y no por agradar o ser mejor que los demás.
  • “Para ser feliz es necesario que todos me aprecien, me aprueben y me traten con simpatía”: Gustar a todos es una meta inalcanzable. Además, si necesitas de forma extrema la aprobación de los demás, generarás preocupación. Así, es más adecuado que busques la aprobación por tus hechos, actividades y comportamientos que por ti mismo.
  •  “Algunas personas son malas y merecen un escarmiento o castigo”:  La persona que no actúa de manera adecuada no suele ser consciente de las consecuencias de sus comportamientos para los demás y para sí misma. Así, la mejor actitud para con estas personas sería la tolerancia y la comprensión.
  • “Es horrible que las cosas no vayan como a mí me gustaría”: Cuando las cosas no salen como te gustaría está bien luchar por cambiarlas, pero cuando esto es imposible, lo más sano es aceptarlas tal y como son.
  • “Muchas desgracias suceden por causas externas y las personas tenemos poca capacidad o ninguna de controlar los acontecimientos”: Cuando experimentes una emoción dolorosa, debes reconocer que eres el creador de la misma y que como la originas, también puedes erradicarla. Si observas de forma objetiva tus emociones dolorosas descubrirás los pensamientos ilógicos que están asociados a esa emoción.
  • “Si algo es o puede ser peligroso, me debo de sentir inquieto por ello y debo de pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra”: El preocuparse mucho de que algo suceda no solo no evita que ocurra, sino que a menudo contribuye a su aparición. Deberás, de vez en cuando, hacer las cosas que te dan miedo para demostrarte que no son tan terribles y afrontarlos hasta que ya no te afecten.
  • “Es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida”: Si se evitan responsabilidades y dificultades, la existencia se hará más fácil pero a la vez aumentará el grado de inseguridad, la desconfianza y la insatisfacción con uno mismo.
  • “Necesito a alguien más fuerte en quien confiar”: Debes aceptar el hecho de que estás solo en el mundo, y que no es tan terrible apoyarte en ti mismo y tomar decisiones propias, aunque en ocasiones, sea positivo aceptar la ayuda de los demás cuando sea necesaria.
  • “Lo ocurrido en el pasado me ha afectado de tal manera que no se puede borrar y por eso determina mi conducta pasada y futura”: El pasado es importante e influye en el presente, pero el presente es a su vez el pasado del mañana y esforzándose en transformarlo, se puede conseguir que mañana sea diferente y presumiblemente más satisfactorio.
  • “Debo de sentirme muy preocupado por los problemas de los demás”: Puedes interesarte sólo cuando te preocupen lo suficiente, cuando pienses que puedes ayudar a cambiar. Cuando aquellos que te preocupan están actuando erróneamente, lo mejor es hacerles ver de forma tranquila y objetiva que quizá estén equivocados.
  • “Existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas”: Existen varias soluciones posibles para un problema concreto, y lo mejor es elegir la más factible, sabiendo que todas tienen sus ventajas e inconvenientes.

Qué hacer ante los enfados de los niños

nino-enfadadoSon muchas las ocasiones en las que los padres no sabemos cómo actuar con nuestros hijos. Una de ellas es aquella en la que los niños se enfadan y pierden en control. Por ello es importante seguir algunos consejos:

• Se debe de considerar que el enfado no está ni bien ni mal, que es solo una expresión de frustración cuando las expectativas no se cumplen. Así que debemos evitar decir: “No te enfades”, “No grites” y/o “No pegues”. Lo mejor es hacerle consciente de lo que está sintiendo. Para esto, debemos de enseñarle que el enfado es una emoción que podemos sentir, pero que cuando la sintamos tenemos que intentar relajarnos, distraernos haciendo otras cosas y, cuando nos hayamos calmado, hablar sobre lo que nos ha molestado.

No podemos dejarnos intimidar por las pataletas, berrinches o enfados de los niños. Si ellos sienten que intimidan, entonces habrán ganado la “batalla”. Un niño siente que intimida a sus padres o a la autoridad cuando éste cede ante sus caprichos o se siente enfadado también. Si los padres pierden el control, están enseñando justamente al niño a que los demás son responsables de lo que sienten.

Se debe evitar hablar cuando el niño esté enfadado, se le puede explicar que se hablará con él cuando esté más calmado. No se debe gritar al niño cuando él está enfadado, si acaso se le debe decir con calma y con voz tranquila lo que se piensa o considera. Si el niño se enfada más, entonces no se debe contestar más, hasta que esté más tranquilo.

• Hay que tener en cuenta que los niños que se enfadan muy a menudo, por lo general, carecen de límites claros. En estos casos, poner unas normas claras y reforzar y alabar al niño cuando las cumpla es lo adecuado.

Se debe cultivar la empatía con ellos. Una vez que se ha calmado se le puede hacer ver mediante preguntas las consecuencias de sus acciones, sin que se juzguen como malas o buenas. Por ejemplo, es bueno decirle: ¿Cómo crees que se siente mamá cuando le gritas así?”. Con esto, los niños se concientizan y aprenden de lo que hacen.

La comunicación siempre ayuda a los niños a sentirse más seguros. Es importante hablar de lo que a nosotros nos enfada y luego hacerle ver al niño la forma en la que lo solucionamos, jugando con preguntas y respuestas hasta encontrar una solución amigable y exitosa con los demás.

“La vida está llena de frustraciones que pueden generarnos enfados que tenemos que aprender a gestionar desde pequeños”

Autocontrol infantil: la técnica del volcán.

Definimos el autocontrol como la capacidad para dirigir nuestra conducta en el sentido deseado, es decir, gestionar nuestras emociones de la manera más adecuada para poder evitar o minimizar consecuencias negativas de nuestros actos.

El autoncontrol no es innato, es una cualidad que se va adquiriendo y es un aspecto muy importante a trabajar en la infancia, especialmente en el caso de los niños con alta impulsividad.

La edad ideal para comenzar a trabajar el autocontrol es a partir de los 2 años, cuando se adquieren habilidades verbales y su capacidad cognitiva ya les permite interiorizar normas y asociar situaciones-acciones.

Existen numerosas técnicas para trabajar de manera lúdica con los niños el autoconocimiento emocional. Hoy os hablamos de una que solemos emplear en las sesiones en grupo con los más pequeños.

Se trata de la técnica de volcán. Este ejercicio consiste en establecer un símil entre la erupción de un volcán y la sensación de calor interno que experimentan muchos niños antes de perder el control y estallar en enfado o rabieta.

En nuestro caso, lo que hacemos es explicarles a los niños que cuando existe algo que no nos gusta y nos empezamos a enfadar, empezamos a experimentar en nuestro vientre un ligero calor, como si se empezara a calentar la lava de un volcán. Según va pasando el tiempo, y si no sabemos cómo apagar el fuego del volcán, la lava se pone a hervir y erupciona, estalla y puede quemar todo. Se trata de que los peques aprendan a identificar situaciones que les alteran y también las conductas inadecuadas que realizan. Es aconsejable combinar esta técnica con la respiración o con la cuenta hasta 10 o 20 para que el niño aprenda a gestionar la emoción y no reprimirla. Deben tener claro que enfadarse no es malo, siempre y cuando sepamos qué hacer con ese enfado.

Dibujamos un volcán de ejemplo, para que luego cada niño dibuje el suyo y lo coloree de la manera que más le apetezca. En la base del volcán ponemos las “cosas que me enfadan” y en la zona superior, como si fuera la lava, las “cosas que pasan cuando me enfado” . Al hacerlo en grupo, se facilita la expresión de situaciones y conductas inapropiadas, ya que de esta manera se dan cuenta de que a más niños les pasa lo mismo en ocasiones.

 

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Existen numerosas técnicas para trabajar con los niños,  se debe tener en cuenta las características de cada uno para poder ofrecerle aquella que más útil le pueda resultar.

La tarta de las emociones

Hoy os vamos a enseñar una estrategia para aprender las emociones con nuestros niños. Una estrategia que nos ayudará a desarrollar nuestra inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente, de un modo que facilite las relaciones con los demás, la consecución de metas y objetivos, el manejo del estrés o la superación de obstáculos.

Al saber identificar y entender mejor las emociones, es decir, lo que sientes, podrás controlarlas y regularlas mejor, de lo contrario, ¿cómo se va a controlar en una rabieta si no sabe que está sintiendo enfado?, ¿o cómo va a dejar de gritar si no sabe que ese dolor que está sintiendo se llama tristeza?. Es muy importante enseñarle a identificar sus emociones para que tenga la habilidad de autocontrol. Si no las conoce, no sabrá identificarlas. Si no las sabe identificar, no sabrá reconocerlas. Y si no sabe reconocerlas no sabrá controlarlas.

Una alta inteligencia emocional no quiere decir que experimente menos emociones negativas, porque tampoco se trata de evitarlas, al contrario, tienen que experimentarlas, porque así su nivel de tolerancia y manejo será mayor. Muchas veces en consulta vienen padres que precisamente tienen mucho miedo a ver sufrir a su hijo, y lo que está claro es que toda emoción negativa o positiva son experiencias vitales que tiene que vivir y afrontar, porque cuánto antes se familiarice con ellas, antes las normalizará, y su gestión emocional será positiva, convirtiéndose en una persona que tendrá una mayor capacidad para identificar, saber qué es lo que está sintiendo exactamente e identificar que sienten los demás.

Esto hará que sus relaciones con los demás sean positivas, obteniendo más éxito y una vida más satisfactoria.

¿Qué ocurre si tenemos una inteligencia emocional alta?

  • Sabrá identificar sus propias emociones y la de los demás. Esto les permitirá regular pensamientos negativos dándose cuenta de cómo éstos afectan a sus sentimientos y comportamiento y ser aceptado socialmente al tener relaciones más positivas.
  • Manejo correcto de las emociones. Saber controlar sus impulsos y no dejarse llevar por explosiones emocionales, saber autorregularse ante emociones negativas e intensas y adaptarse a las circunstancias y cambios.
  • Mantener una mejor salud, ya que al regular sus emociones situaciones de estrés o emociones negativas se ven correctamente gestionadas al relativizar la situación y no dar más importancia de la necesaria. Serán personas menos vulnerables a sufrir periodos de ansiedad o depresión, ya que desarrollarán una mayor flexibilidad cognitiva y una estabilidad menos tendiente a los cambios.

Por ello, os vamos a enseñar una técnica que aplicamos en consulta, para trabajar las emociones.

“La tarta de las emociones”: Se trata de explicar que nosotros somos cómo una tarta. Una tarta se divide en porciones, cómo nuestras emociones, y cada porción es necesaria en la vida porque la suma de todos es lo que hace que exista la tarta. Lo mismo ocurre con nuestras emociones, cada una de ellas son necesarias para la vida. Y le enseñamos las seis emociones básicas necesarias para nuestra tarta.

-Alegría

-Tristeza

-Enfado

-Miedo

-Sorpresa

-Asco

A continuación deberemos dibujar el tamaño de la porción en función a cómo esa emoción está presente en nuestra vida. Por ejemplo, si en mi vida la alegría es una emoción que suelo experimentar, le dibujaré una porción más grande. Sin embargo, si el miedo es una emoción que apenas experimento, la porción será mucho más pequeña.

Más tarde tendrá que identificar en que situaciones suele experimentar esa emoción y añadiremos cada una de ellas al lado de la emoción correspondiente. Luego comentaremos cada una de ellas, enseñando a verbalizar lo que siente a la vez que aprende a hablar de ello.

Veamos un ejemplo:

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A continuación, ¡¡juguemos con las emociones usando nuestra creatividad e imaginación!!  Le asociaremos un color a cada emoción, haciéndole ver que una misma situación no la experimentamos de la misma manera, por eso cada tarta es diferente, no todos la colorearíamos igual. Cada color tiene un significado especial para nosotros.

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Por último, utilizaremos nuestro pensamiento abstracto y creatividad para expresar cada una de éstas emociones con formas a través de la plastilina. Tendremos que pensar como representaríamos esa emoción. ¡¡Así de chulo nos ha quedado!!

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Estas técnicas de expresión emocional son una de las muchas maneras de enseñar a  nuestros peques, los adultos del mañana, a conocer sus emociones, aquellas que siempre convivirán con ellos y lejos de rechazar tienen que aprender a amar.

Y sí queremos pasar un rato divertido y especial con ellos, el cine es un recurso tanto intelectual como emocional del que todos podemos hacer uso. Os recomendamos algunas películas para ver con nuestros niños que les ayudarán a entender mejor todo este mundo:

“HOME: Hogar, dulce hogar” (2015) Nos enseña acerca de la importancia del respeto mutuo y de establecer puntos de encuentro para romper con las barreras iniciales que se crean cuando alguien resulta diferente.

‘Del revés’ (2015) Es la importancia de desarrollar las habilidades psicológicas de los niños desde que son pequeños, con el fin de que conozcan lo antes posible a qué se deben sus emociones y las de los demás, así como de enseñarles a expresarlas.

‘BIG HERO 6’ (2014) Enseña a gestionar la pérdida y el proceso de duelo de una manera sincera, sin hipocresía.

‘La mecánica del corazón’ (2013) Nos enseña acerca de crecer con dificultades, de lo positivo de ser diferente, y de cómo funciona nuestra propia “mecánica del corazón”, todo ello bajo una fábula que nos habla acerca de la represión de los sentimientos y la gestión de las emociones que simbolizan el crecimiento personal y la madurez.

‘Frozen. El reino del hielo’ (2013) Además de haber reforzado las relaciones entre hermanas, nos habla de la importancia de la comunicación y los peligros de la represión.

‘Brave’ (2012) El mejor ejemplo de asertividad que podemos darle a la infancia, que nos rebatan nuestras ideas más estáticas.

`Cómo entrenar a tu dragón’ (2010) Nos habla de la superación y de la amistad, de la importancia de rehuir de los prejuicios y las etiquetas, ya que estos no siempre se adecuan a la realidad.

‘Los mundos de Coraline’ (2009) Recrea un universo metafórico que resulta muy adecuado para trabajar los conflictos paterno-filiales.

‘Up ‘(2009) Se trataría de nuestra manera de vernos, de reconocernos, de verificar nuestra imagen. El autoconcepto no es estático, cambia con el transcurso del tiempo y es promovido por el aprendizaje.

‘WALL-E’ (2008) Wall-E resulta idónea para trabajar el significado del lenguaje no verbal.

‘MONSTRUOS, S.A.’ (2001) Una de las mejores películas para trabajar sobre el miedo de una manera divertida donde nos enseña que la mejor manera no es huir, sino afrontar.

Shrek (2001). Divertida y tierna a partes iguales, es un tesoro para el trabajo del autoconcepto y la autoestima

‘NICKY, La aprendiz de bruja’ (1989) La crisis emocional que le hace perder temporalmente sus poderes nos habla de esa difícil etapa de cambios emocionales y autocuestionamiento por la que pasarán también nuestros hijos.

‘Toy Story’ (1996) Habla sobre el poder de la amistad, la empatía  y el trabajo en equipo.