Cómo manejar las críticas

critica-566x400Es obvio que a nadie le gusta escuchar comentarios negativos sobre su forma de ser, de actuar, de pensar…; aunque también es cierto que siempre estaremos expuestos a las críticas de los demás y que es necesario saber manejarlas y afrontarlas para que no “destruyan” nuestra autoestima.

Las Críticas o comentarios negativos son juicios o valoraciones que emitimos sobre algo o alguien y que, en general, se podrían clasificar en cuatro tipos:

  • Críticas Constructivas: Son aquellas hechas por personas sinceras,  motivadas por el deseo de ayudar y/o  sugerir un cambio.
  • Críticas Destructivas: Nacen de la envidia y se hacen con la intención de hacer sentir malestar o frustración a la otra persona.
  • Críticas Comparativas: Ensalzan las virtudes de alguien que, en la opinión de la persona, es mejor que nosotros en alguna característica.
  • Críticas Manipulativas: Menosprecian lo que hacemos con el objetivo de que hagamos lo que esa persona desea.

Así, para recibir adecuadamente las Críticas podríamos seguir los siguientes pasos:

  • Escucha atentamente la crítica y haz preguntas para clarificar y obtener más información (“¿A qué te refieres con…?”, “¿Qué es lo que te ha molestado…?”)
  • Empatiza con la emoción de la persona que hace la crítica (“Puedo entender como te sientes…”)
  • Valora la crítica y decide qué hacer:
  1. Si la persona es importante para ti, la crítica es verdadera y decides cambiar, acepta tu responsabilidad (“tienes razón, me he equivocado, pero no volverá a ocurrir”).
  2. Si la crítica es verdadera pero decides no cambiar, acepta la posibilidad de que lo que te dicen sea cierto y expresa tu intención de no cambiar (“Tienes razón en lo que dices, pero no voy a cambiar”).
  3. Si la crítica no es verdadera, explica tu punto de vista y añade, si fuera necesario, más información sobre el tema (“No  estoy de acuerdo con lo que dices porque…”).

Para afrontar las Críticas sin que nuestra autoestima salga dañada ten en cuenta los siguientes Consejos:

  • Analiza cómo eres para conocerte mejor a tí mismo.
  • Ten en cuenta que las críticas son reflejo de los pensamientos, dudas, inquietudes, intereses, incertidumbres e incoherencias de quien las emite.
  • Piensa que las Críticas no son más que opiniones de otras personas.
  • Diferencia las fuentes de donde provienen las críticas y analiza sus intenciones. No prestes atención a las criticas indiscriminadas y atiende a las aportaciones de aquellas críticas motivadas por el deseo de ayudar.
  • Usa la ironía para afrontar las críticas destructivas.
  • Es útil, para tener una referencia externa, pedir a personas de confianza que nos den su opinión sobre aspectos de nuestra personalidad y/o acciones.

“Ante las Críticas sé valiente para responsabilizarte de aquellas que son ciertas y fuerte para no dejarte influir por aquellas que no son reales”

Anuncios

¿Qué puedo hacer para que mi hijo se controle más?

Niños peleando

Con mucha frecuencia los padres nos preocupamos por la agresividad con la que nuestros hijos solucionan los problemas que tienen con otros niños, o incluso, con nosotros mismos.

Desearíamos que no se dejaran llevar tanto por las emociones que sienten y se pararan a pensar un momento antes de comportarse de esa manera, ¿Verdad?

Pues para ello, en Consulta utilizamos entre otras técnicas, la Técnica de la Tortuga, que es un recurso muy útil y sencillo que también puedes poner en práctica en casa, para enseñar a tu hijo (a partir de los 3 años) a conocer y expresar sus emociones, controlar sus impulsos, relajarse y  resolver sus problemas sin recurrir a la agresividad.

A través del Cuento de la Tortuga se enseña al niño qué es lo que tiene que hacer cada vez que tenga sentimientos de rabia, ira o enfado.  Utilizando el símil de la tortuga, se le indica cómo relajarse, replegando su cuerpo. De esta forma tu hijo relajará sus músculos y evitará actuar de forma impulsiva en esas situaciones.

¿Cuáles son los pasos a seguir para enseñar la técnica?

  1. Cuéntale a tu hijo El Cuento de la Tortuga.
  2. Explícale que al igual que la tortuga se metía en su concha cada vez que sentía rabia, ira o enfado, nosotros podemos hacer lo mismo y meternos en una concha imaginaria para relajarnos hasta que se nos pase el enfado y aprovechar para pensar qué vamos a hacer para resolver el problema sin comportarnos de forma agresiva.

Emplearemos varias semanas de entrenamientos, para que poco a poco el niño automatice esta forma de comportarse.

  • En las semanas 1 y 2, se enseña al niño a responder a la palabra “tortuga”, cada vez que la oiga debe cerrar los ojos, pegar los brazos al cuerpo, bajar la cabeza al mismo tiempo que la mete entre los hombros, y replegarse como una tortuga en su caparazón. Se harán varios entrenamientos, en diferentes momentos.
  • En las semanas 3 y 4, se enseña al niño a relajarse. Para ello, tensa todos los músculos mientras está en la posición de tortuga, mantiene la tensión durante unos segundos y después los relaja.  Haremos también varios entrenamientos.
  • En la semana 5 se pretende que el niño utilice la posición de la tortuga y la relajación en diferentes  situaciones. Para ello, empleamos historias, ejemplos en los que necesitara relajarse.
  • La semana 6 se dedica a enseñarle estrategias de solución de problemas. Pide a tu hijo que te explique la situación y te cuente cómo se sentía. Reflexiona con él diferentes formas de solucionar esa situación, valora las ventajas y los inconvenientes, y por último, ayúdale a escoger la mejor solución.

¡Enseña a tu hijo a expresar cómo se siente, a relajarse y valorar las posibles opciones para resolver sus problemas y evitarás que recurra a la agresividad!