Una Navidad diferente.

La Navidad es una buena oportunidad para fomentar valores en los más pequeños. Es importante hacerles ver que la finalidad de esta época no es únicamente obtener regalos, sino que es la oportunidad que brinda el año a la mayoría de las personas de poder disfrutar de tiempo con sus seres queridos.

Os ofrecemos unos consejos para que nuestros niños aprendan a percibir la Navidad sin asociarla únicamente a lo material.

  1. Tiempo en familia: pasear por las calles iluminadas, acudir a una obra de teatro, jugar juntos en casa, ver una película navideña, hacer manualidades navideñas… es una época ideal para crear tradiciones y transmitirlas a nuestros hijos.
  2. La carta a los Reyes: es bueno guiarles, indicarles que no pueden excederse pidiendo, porque todos los niños tienen que recibir regalos y no pueden acaparar demasiados. 3 puede ser un buena cifra… así mismo es positivo animarles a pedir algo para los demás (hermanos, papás, abuelos…) y que finalicen su carta con un deseo que no implique algo material.
  3. Cultura e historia: puede resultarles interesante saber el por qué se coloca el árbol de Navidad, el significado de la Estrella, qué representa el Belén…
  4. Solidaridad: anímales a que colaboren en campañas de recogida de juguetes o alimentos. Es una buena época para que sean conscientes de que no todos los niños tienen la misma suerte.
  5. Colaborar: todos los miembros de la familia, en función de su edad, pueden participar de una u otra manera en la decoración navideña o en la preparación de la cena por ejemplo.
  6. Compartir: anímales a estrenar su regalo jugando con otros niños o con sus hermanos o primos.
  7. Educación: debemos aprovechar las reuniones familiares y de amigos en las que estén los niños para que sean conscientes de la importancia de respetar, ser amable y agradecido. Es mejor dejar las pequeñas disputas familiares para otro momento.
  8. Tolerancia: podemos aprovechar estas fechas para enseñarles la diversidad de fiestas que existe en el mundo. Pueden aprender que cada cultura celebra de modo diferente estas fechas y que todas resultan interesantes y se deben respetar.

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El trivial familiar.

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En consulta muchos adolescentes manifiestan no sentirse comprendidos en casa. La mayoría tienen la sensación que lo que más relevancia tiene para sus padres es su rendimiento académico y los resultados que obtienen. Por otro lado, también nos encontramos con padres y madres que refieren desconocer completamente los gustos o aficiones de sus hijos, bien por falta de implicación o bien por hermetismo del chico o chica.

Hoy os recomendamos una técnica muy sencilla y efectiva que empleamos en algunas de nuestras terapias familiares, para reforzar  y mejorar las relaciones entre los miembros de la familia, especialmente cuando hay adolescentes en casa.

La tarea consiste en que cada miembro de la familia deje, un día o dos a la semana, en algún lugar determinado de la casa, una tarjeta con una pregunta personal sobre sí mismo, sus aficiones o sus intereses. Por ejemplo: “¿Qué deporte practicaba de joven?” (el padre), “¿Quién es mi cantante favorito?” (la madre), “¿Cuál es mi modelo de coche ideal?” (el hijo)… Las tarjetas de cada miembro son de un color diferente. Los demás tienen todo el día para averiguar cuál es la respuesta a cada pregunta (sin preguntar directamente a la persona). Por la noche se reunen todos los miembros y comprueban quién ha acertado más respuestas.

La gran ventaja del “Trivial Familiar” es que nadie se ve forzado o presionado a compartir algo que considere personal, pero sí ofrece la oportunidad de dar a conocer aspectos de su vida que le apetece desvelar.

Esta técnica ha sido desarrollada por Mark Beyebach y Marga Herrero de Vega a partir de los cuestionarios de conocimiento mutuo que propone John Gottman, sustituyendo las preguntas cerradas por una versión más libre en la que cada miembro de la familia puede elegir qué temas desea sacar a la luz.