Qué hacer ante los enfados de los niños

nino-enfadadoSon muchas las ocasiones en las que los padres no sabemos cómo actuar con nuestros hijos. Una de ellas es aquella en la que los niños se enfadan y pierden en control. Por ello es importante seguir algunos consejos:

• Se debe de considerar que el enfado no está ni bien ni mal, que es solo una expresión de frustración cuando las expectativas no se cumplen. Así que debemos evitar decir: “No te enfades”, “No grites” y/o “No pegues”. Lo mejor es hacerle consciente de lo que está sintiendo. Para esto, debemos de enseñarle que el enfado es una emoción que podemos sentir, pero que cuando la sintamos tenemos que intentar relajarnos, distraernos haciendo otras cosas y, cuando nos hayamos calmado, hablar sobre lo que nos ha molestado.

No podemos dejarnos intimidar por las pataletas, berrinches o enfados de los niños. Si ellos sienten que intimidan, entonces habrán ganado la “batalla”. Un niño siente que intimida a sus padres o a la autoridad cuando éste cede ante sus caprichos o se siente enfadado también. Si los padres pierden el control, están enseñando justamente al niño a que los demás son responsables de lo que sienten.

Se debe evitar hablar cuando el niño esté enfadado, se le puede explicar que se hablará con él cuando esté más calmado. No se debe gritar al niño cuando él está enfadado, si acaso se le debe decir con calma y con voz tranquila lo que se piensa o considera. Si el niño se enfada más, entonces no se debe contestar más, hasta que esté más tranquilo.

• Hay que tener en cuenta que los niños que se enfadan muy a menudo, por lo general, carecen de límites claros. En estos casos, poner unas normas claras y reforzar y alabar al niño cuando las cumpla es lo adecuado.

Se debe cultivar la empatía con ellos. Una vez que se ha calmado se le puede hacer ver mediante preguntas las consecuencias de sus acciones, sin que se juzguen como malas o buenas. Por ejemplo, es bueno decirle: ¿Cómo crees que se siente mamá cuando le gritas así?”. Con esto, los niños se concientizan y aprenden de lo que hacen.

La comunicación siempre ayuda a los niños a sentirse más seguros. Es importante hablar de lo que a nosotros nos enfada y luego hacerle ver al niño la forma en la que lo solucionamos, jugando con preguntas y respuestas hasta encontrar una solución amigable y exitosa con los demás.

“La vida está llena de frustraciones que pueden generarnos enfados que tenemos que aprender a gestionar desde pequeños”

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Autocontrol infantil: la técnica del volcán.

Definimos el autocontrol como la capacidad para dirigir nuestra conducta en el sentido deseado, es decir, gestionar nuestras emociones de la manera más adecuada para poder evitar o minimizar consecuencias negativas de nuestros actos.

El autoncontrol no es innato, es una cualidad que se va adquiriendo y es un aspecto muy importante a trabajar en la infancia, especialmente en el caso de los niños con alta impulsividad.

La edad ideal para comenzar a trabajar el autocontrol es a partir de los 2 años, cuando se adquieren habilidades verbales y su capacidad cognitiva ya les permite interiorizar normas y asociar situaciones-acciones.

Existen numerosas técnicas para trabajar de manera lúdica con los niños el autoconocimiento emocional. Hoy os hablamos de una que solemos emplear en las sesiones en grupo con los más pequeños.

Se trata de la técnica de volcán. Este ejercicio consiste en establecer un símil entre la erupción de un volcán y la sensación de calor interno que experimentan muchos niños antes de perder el control y estallar en enfado o rabieta.

En nuestro caso, lo que hacemos es explicarles a los niños que cuando existe algo que no nos gusta y nos empezamos a enfadar, empezamos a experimentar en nuestro vientre un ligero calor, como si se empezara a calentar la lava de un volcán. Según va pasando el tiempo, y si no sabemos cómo apagar el fuego del volcán, la lava se pone a hervir y erupciona, estalla y puede quemar todo. Se trata de que los peques aprendan a identificar situaciones que les alteran y también las conductas inadecuadas que realizan. Es aconsejable combinar esta técnica con la respiración o con la cuenta hasta 10 o 20 para que el niño aprenda a gestionar la emoción y no reprimirla. Deben tener claro que enfadarse no es malo, siempre y cuando sepamos qué hacer con ese enfado.

Dibujamos un volcán de ejemplo, para que luego cada niño dibuje el suyo y lo coloree de la manera que más le apetezca. En la base del volcán ponemos las “cosas que me enfadan” y en la zona superior, como si fuera la lava, las “cosas que pasan cuando me enfado” . Al hacerlo en grupo, se facilita la expresión de situaciones y conductas inapropiadas, ya que de esta manera se dan cuenta de que a más niños les pasa lo mismo en ocasiones.

 

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Existen numerosas técnicas para trabajar con los niños,  se debe tener en cuenta las características de cada uno para poder ofrecerle aquella que más útil le pueda resultar.

Mensajes positivos a uno mismo

hablarconunomismoEn muchas ocasiones nosotros mismos somos nuestros enemigos a la hora de afrontar problemas, superar situaciones difíciles o conseguir objetivos. Nos boicoteamos dándonos mensajes negativos o desalentadores. Éstos nos producen miedo, nerviosismo y desánimo, y hacen que fracasemos. Por ello es importante saber cómo darnos las Auto-instrucciones adecuadas.

Pero, ¿Qué entendemos por Auto-instrucciones? Son mensajes o verbalizaciones que nos decimos a nosotros mismos cuanto detectamos que algo anómalo ocurre y que nos permiten guiar nuestra actuación indicándonos cómo nos debemos de comportar o sentir en cada momento.

Las auto-instrucciones pueden utilizarse en situaciones en las que nos sentimos frustrados, temerosos o deprimidos como pueden ser afrontar exámenes, realizar entrevistas, exponer nuestras ideas ante los demás, exponernos a una situación que nos produce miedo o agobio, etc.

Si estos auto-mensajes son racionales, positivos, lógicos y realistas nos ayudarán a conseguir nuestros objetivos; dirigiendo, apoyando, frenando o manteniendo comportamientos que se estén llevando a cabo o que se deseen poner en marcha o cambiar.

Una vez que este lenguaje interno racional y positivo se ha interiorizado, puede utilizarse ante cualquier circunstancia vital o problema.

Así, las auto-instrucciones estarían indicadas en las siguientes situaciones:

  • Conseguir tus objetivos o metas. Servirían para motivarte, poner todo tu empeño y esfuerzo y ser perseverante ante las dificultades. “Si otros pueden yo también, voy a intentarlo”, “Voy a poner en ello todo mi empeño”, “Si quiero puedo” , “No tengo por qué conseguir las cosas a la primera”.
  • Afrontar o superar situaciones difíciles como fobias o ataques de ansiedad. “Si me pongo nervioso no pasa nada, me relajo y ya está, ahora sé cómo hacerlo y cuanto más lo practique mayor será mi dominio”, “Porque haya sucedido una vez no tiene por qué ocurrir siempre”, “Antes no tenía recursos que me ayudaran, ahora dispongo de algunos”.
  • Superar problemas. “Voy a ponerme a trabajar”, “No quiero continuar con el problema voy a enfrentarme y a intentar resolverlo”, “No lo domino pero lo conseguiré”, “Hasta ahora lo he pasado muy mal pero ha llegado el momento de actuar”, “Si algo no funciona lo cambio y analizo las consecuencias”.

El uso de las Auto-instrucciones es un mecanismo que puede ayudarnos a encontrar una solución a un problema o a actuar de una forma mucho más eficaz en el momento oportuno.

¿A qué esperas para tener una conversación más positiva contigo mismo?

La tarta de las emociones

Hoy os vamos a enseñar una estrategia para aprender las emociones con nuestros niños. Una estrategia que nos ayudará a desarrollar nuestra inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente, de un modo que facilite las relaciones con los demás, la consecución de metas y objetivos, el manejo del estrés o la superación de obstáculos.

Al saber identificar y entender mejor las emociones, es decir, lo que sientes, podrás controlarlas y regularlas mejor, de lo contrario, ¿cómo se va a controlar en una rabieta si no sabe que está sintiendo enfado?, ¿o cómo va a dejar de gritar si no sabe que ese dolor que está sintiendo se llama tristeza?. Es muy importante enseñarle a identificar sus emociones para que tenga la habilidad de autocontrol. Si no las conoce, no sabrá identificarlas. Si no las sabe identificar, no sabrá reconocerlas. Y si no sabe reconocerlas no sabrá controlarlas.

Una alta inteligencia emocional no quiere decir que experimente menos emociones negativas, porque tampoco se trata de evitarlas, al contrario, tienen que experimentarlas, porque así su nivel de tolerancia y manejo será mayor. Muchas veces en consulta vienen padres que precisamente tienen mucho miedo a ver sufrir a su hijo, y lo que está claro es que toda emoción negativa o positiva son experiencias vitales que tiene que vivir y afrontar, porque cuánto antes se familiarice con ellas, antes las normalizará, y su gestión emocional será positiva, convirtiéndose en una persona que tendrá una mayor capacidad para identificar, saber qué es lo que está sintiendo exactamente e identificar que sienten los demás.

Esto hará que sus relaciones con los demás sean positivas, obteniendo más éxito y una vida más satisfactoria.

¿Qué ocurre si tenemos una inteligencia emocional alta?

  • Sabrá identificar sus propias emociones y la de los demás. Esto les permitirá regular pensamientos negativos dándose cuenta de cómo éstos afectan a sus sentimientos y comportamiento y ser aceptado socialmente al tener relaciones más positivas.
  • Manejo correcto de las emociones. Saber controlar sus impulsos y no dejarse llevar por explosiones emocionales, saber autorregularse ante emociones negativas e intensas y adaptarse a las circunstancias y cambios.
  • Mantener una mejor salud, ya que al regular sus emociones situaciones de estrés o emociones negativas se ven correctamente gestionadas al relativizar la situación y no dar más importancia de la necesaria. Serán personas menos vulnerables a sufrir periodos de ansiedad o depresión, ya que desarrollarán una mayor flexibilidad cognitiva y una estabilidad menos tendiente a los cambios.

Por ello, os vamos a enseñar una técnica que aplicamos en consulta, para trabajar las emociones.

“La tarta de las emociones”: Se trata de explicar que nosotros somos cómo una tarta. Una tarta se divide en porciones, cómo nuestras emociones, y cada porción es necesaria en la vida porque la suma de todos es lo que hace que exista la tarta. Lo mismo ocurre con nuestras emociones, cada una de ellas son necesarias para la vida. Y le enseñamos las seis emociones básicas necesarias para nuestra tarta.

-Alegría

-Tristeza

-Enfado

-Miedo

-Sorpresa

-Asco

A continuación deberemos dibujar el tamaño de la porción en función a cómo esa emoción está presente en nuestra vida. Por ejemplo, si en mi vida la alegría es una emoción que suelo experimentar, le dibujaré una porción más grande. Sin embargo, si el miedo es una emoción que apenas experimento, la porción será mucho más pequeña.

Más tarde tendrá que identificar en que situaciones suele experimentar esa emoción y añadiremos cada una de ellas al lado de la emoción correspondiente. Luego comentaremos cada una de ellas, enseñando a verbalizar lo que siente a la vez que aprende a hablar de ello.

Veamos un ejemplo:

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A continuación, ¡¡juguemos con las emociones usando nuestra creatividad e imaginación!!  Le asociaremos un color a cada emoción, haciéndole ver que una misma situación no la experimentamos de la misma manera, por eso cada tarta es diferente, no todos la colorearíamos igual. Cada color tiene un significado especial para nosotros.

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Por último, utilizaremos nuestro pensamiento abstracto y creatividad para expresar cada una de éstas emociones con formas a través de la plastilina. Tendremos que pensar como representaríamos esa emoción. ¡¡Así de chulo nos ha quedado!!

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Estas técnicas de expresión emocional son una de las muchas maneras de enseñar a  nuestros peques, los adultos del mañana, a conocer sus emociones, aquellas que siempre convivirán con ellos y lejos de rechazar tienen que aprender a amar.

Y sí queremos pasar un rato divertido y especial con ellos, el cine es un recurso tanto intelectual como emocional del que todos podemos hacer uso. Os recomendamos algunas películas para ver con nuestros niños que les ayudarán a entender mejor todo este mundo:

“HOME: Hogar, dulce hogar” (2015) Nos enseña acerca de la importancia del respeto mutuo y de establecer puntos de encuentro para romper con las barreras iniciales que se crean cuando alguien resulta diferente.

‘Del revés’ (2015) Es la importancia de desarrollar las habilidades psicológicas de los niños desde que son pequeños, con el fin de que conozcan lo antes posible a qué se deben sus emociones y las de los demás, así como de enseñarles a expresarlas.

‘BIG HERO 6’ (2014) Enseña a gestionar la pérdida y el proceso de duelo de una manera sincera, sin hipocresía.

‘La mecánica del corazón’ (2013) Nos enseña acerca de crecer con dificultades, de lo positivo de ser diferente, y de cómo funciona nuestra propia “mecánica del corazón”, todo ello bajo una fábula que nos habla acerca de la represión de los sentimientos y la gestión de las emociones que simbolizan el crecimiento personal y la madurez.

‘Frozen. El reino del hielo’ (2013) Además de haber reforzado las relaciones entre hermanas, nos habla de la importancia de la comunicación y los peligros de la represión.

‘Brave’ (2012) El mejor ejemplo de asertividad que podemos darle a la infancia, que nos rebatan nuestras ideas más estáticas.

`Cómo entrenar a tu dragón’ (2010) Nos habla de la superación y de la amistad, de la importancia de rehuir de los prejuicios y las etiquetas, ya que estos no siempre se adecuan a la realidad.

‘Los mundos de Coraline’ (2009) Recrea un universo metafórico que resulta muy adecuado para trabajar los conflictos paterno-filiales.

‘Up ‘(2009) Se trataría de nuestra manera de vernos, de reconocernos, de verificar nuestra imagen. El autoconcepto no es estático, cambia con el transcurso del tiempo y es promovido por el aprendizaje.

‘WALL-E’ (2008) Wall-E resulta idónea para trabajar el significado del lenguaje no verbal.

‘MONSTRUOS, S.A.’ (2001) Una de las mejores películas para trabajar sobre el miedo de una manera divertida donde nos enseña que la mejor manera no es huir, sino afrontar.

Shrek (2001). Divertida y tierna a partes iguales, es un tesoro para el trabajo del autoconcepto y la autoestima

‘NICKY, La aprendiz de bruja’ (1989) La crisis emocional que le hace perder temporalmente sus poderes nos habla de esa difícil etapa de cambios emocionales y autocuestionamiento por la que pasarán también nuestros hijos.

‘Toy Story’ (1996) Habla sobre el poder de la amistad, la empatía  y el trabajo en equipo.

¿Tiene mi hijo celos de su hermano?¡Qué hago!

Cuando llega un bebé a casa, es un momento único y especial para toda la familia, sin embargo si este bebé no es el primero de la casa, sino el nuevo “hermanito”, es probable que surjan los celos.

Los celos, son algo normal que experimentarán en el desarrollo de su personalidad, por tanto, enseñarle a manejarlos será vital para un buen desarrollo emocional.

Por eso, lo primero es entender que los celos son una respuesta emocional normal y muchas veces inevitables. Lo más normal es que los celos infantiles se resuelvan de manera natural con el transcurso de los años. Pero también nos encontramos con algunos niños que tienen mucha dificultad en poder controlar sus celos y, los celos, a la larga, se pueden convertir en un lastre para el desarrollo de las personas porque devoran nuestra autoestima generando rencor y resentimiento.

Intentar no imponerle el sentimiento de amor, es importante. Cuanto más pequeño sea, más difícil le será entender la nueva situación. Por eso no se aconseja decir “Tienes que quererlo porque es tu hermanito”, nadie quiere a otra persona solo porque se lo exigen, el cariño vendrá con el tiempo, en especial cuando deja de ver al nuevo hermanito como una amenaza o rival en el cariño de los padres, por el de compartir nuevas experiencias.

La forma de manifestar los celos puede variar desde la regresión a conductas infantiles, hasta agresividad y violencia física y verbal, esto exigirá de ambos padres mucha atención y comprensión.

Ahora bien, una cosa que hay que tener clara es que los celos no quieren decir que el niño no ame a su nuevo hermanito y es precisamente esta ambivalencia la que lo confunde más, por eso es importante tener en cuenta las siguientes estrategias.
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Trabaja la motricidad fina a través del juego: Las marionetas

Hoy vamos a hablar de las maravillas que se pueden hacer con unas cartulinas, colores, pegamento, tijeras y un poco de esfuerzo y tiempo.

La motricidad fina son movimientos controlados que requiere de dos condiciones fundamentales: el desarrollo muscular y la madurez del sistema nervioso central.

Por tanto, la psicomotricidad fina es la base de una buena coordinación óculo-manual, es decir, es la base de una buena escritura, ya que se trabaja por medio de las manos, por ello, requiere precisión y una buena coordinación para así tener un perfecto control.

Una buena estimulación desde su primer mes de vida, es decir, desde el momento en el que el bebé coge un objeto con su mano por el llamado “acto reflejo” es esencial.

¿Qué puedo hacer para estimular su motricidad fina? Sigue leyendo

La empatía.

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La empatía es una habilidad social que se comienza a desarrollar desde la infancia. La correcta educación emocional de los padres es clave en el buen desarrollo de ésta habilidad. Ignorar las emociones de un niño o hacer que las reprima, (“deja de llorar”, “no te pongas así”, “no te rías tanto”, “los niños no lloran”…) hará que el niño aprenda a ignorar sus sentimientos y los de los demás. En cambio, si se le atiende y se les regula emocionalmente, aprenderán a reconocer y gestionar sus propias emociones y las de los demás, dándose así los primeros pasos para el inicio del desarrollo de la capacidad empática.

Centrándonos en el contexto de las relaciones interpersonales, la empatía sería la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Esto es, darse cuenta de que las demás personas tienen creencias, deseos, emociones o intenciones diferentes a las nuestras, aceptar esto y actuar de acuerdo a ello. Cuando una persona posee poca empatía, su comportamiento tiende a ser egoísta. Es incapaz de entender las emociones, problemas y actuaciones de los demás.

Seguro que esto os suena a más de uno, bien porque tendéis a actuar así o bien porque conocéis a alguien que actúa así con vosotros. Pero calma, la empatía (como el resto de habilidades sociales) se puede entrenar, modificar y mejorar.

¿Para qué se debería entrenar? Para mejorar como personas, para mejorar nuestras relaciones con los demás y para vivir más relajados. Cuando se piensa que los demás deberían pensar o actuar como lo haríamos nosotros, nuestra ansiedad aumenta, nos agobiamos. Habría que cambiar el “no entiendo por qué hace esto” por una pregunta: “¿hago algo para entenderlo?”

Ha de quedar claro que el comprender el punto de vista de otra persona, el probarse sus zapatos, no implica que te los tengas que quedar. No se trata de que cambies tus creencias y que adoptes las suyas. La cuestión es que seas capaz de comprender que actúa de forma diferente porque (por lo que sea, por su historia, por sus experiencias) piensa diferente, y debes respetarlo.

La mejor manera de trabajar la empatía sería acudir al psicólogo, pues la capacidad empática se compone de varias habilidades. Un psicólogo valoraría cuáles posees, cuales no y cuáles se pueden mejorar.

De todas formas, hay algunas pautas básicas para trabajar nuestra empatía y la de los más pequeños:

  • Aprende a ver y escuchar: no se trata sólo de lo que te cuentan, sino de cómo te lo cuentan. Atiende a los gestos, posturas, tono de voz… todo esto puede comunicar más que lo que te están contando con palabras.
  • Muestra tu empatía a los más pequeños, ya que aprenden por lo que ven. La forma de actuar de los adultos se transmite a los niños y niñas sin que apenas nos demos cuenta de ello.
  • Desarrolla una autoestima sana y fuerte en los pequeños, esto les permitirá ponerse en el lugar de los otros sin sentirse vulnerables o verse dañados por interpretaciones erróneas.
  • Practica la escucha activa: cuando alguien te cuente su problema o su punto de vista, intenta no pensar en cómo TÚ te sentirías, actuarías o pensarías. La clave es que te preguntes: “sabiendo cómo es él/ella y sus circunstancias, ¿cómo me sentiría?”, también hay que enseñar a los niños a escuchar a los demás, qué sienten los otros, qué piensan, qué les alegra, qué les pone triste, qué temen, etc.
  • Habla con ellos y explícales tus emociones y tus sentimientos y las suyas,  nombrando las emociones irán entiendo que ante una misma situación los otros también tienen pensamientos y emociones diferentes a las propias.
  • Enséñales a prestar atención a los demás. Cuando hable otra persona escúchala, evita interrumpir. Si quieres meterte en la situación has de dejar que la persona se exprese, no le cortes, no le coartes, no le juzgues. Ellos aprenderán que eso es lo que se debe hacer. Anímales a que escuchen y miren a la persona