Consejos para una vuelta al cole diferente

Este año la vuelta al cole será diferente y requerirá más esfuerzo por parte de padres, hijos y profesores. La situación aún es incierta y tendremos que adaptarnos a los cambios que se nos irán planteando a lo largo del curso, sin perder de vista el objetivo común: ser responsables y proteger a las personas más vulnerables.

Es normal que los niños y adolescentes se muestren nerviosos e inquietos ante el inicio del curso escolar, es una situación excitante para ellos y este año además se añade la dificultad de los nuevos protocolos sanitarios, que harán más complicada la interacción con sus compañeros. Es posible que los horarios cambien, que haya nuevos profesores o que la metodología sea distinta, pero como siempre decimos en consulta, se trata de centrar nuestros esfuerzos en aquellas cosas que sí podemos controlar o en las que podemos influir.

Es fundamental hablar con nuestros hijos sobre las nuevas medidas que adopte cada centro escolar, explicarles que deben ser responsables y cumplirlas aunque no las entiendan o las compartan, e insistir en el carácter temporal de estas. No van a ser para siempre, pero no sabemos cuanto tiempo van a durar y debemos esforzarnos por adaptarnos a ellas.

Debemos revisar el estado emocional en el que se encuentran, si se sienten nerviosos o angustiados, si tienen dudas o temores que podamos disiparles, especialmente a los más pequeños. En esta y cualquier otra situación resulta vital que expresen lo que piensan o sienten, y no juzgarlos por ello. Una buena comunicación con nuestros hijos nos permitirá entenderlos mejor y evitar discusiones y enfrentamientos.

Importante también cuidar los horarios de sueño, es probable que durante este verano atípico se hayan descontrolado más de la cuenta, y un buen descanso es necesario para empezar el curso con energía y poder centrar la atención en las clases. Este año será complicado, y seguramente haya más situaciones que provoquen nervios o ansiedad a los jóvenes, por lo que será aún más necesario utilizar técnicas de relajación y dormir las horas recomendadas para poder afrontar las jornadas académicas.

Es posible que haya algunos niños que necesiten una ayuda extra, ya sea para estudiar u organizar el estudio, ya que es probable que este año en algunos cursos la educación sea semipresencial, y tengan que pasar muchas horas en casa estudiando. Esto no siempre les resultará fácil, y sería muy positivo que pudieran contar con la ayuda de los padres o profesores particulares en modalidad online, y así no bajar su rendimiento.

Este año, el curso escolar será distinto, pero si algo nos ha enseñado la historia es que las personas somos capaces de adaptarnos a las distintas circunstancias que se nos han ido presentando. No sirve de nada fijarnos en lo que no podemos hacer o cambiar, debemos centrar nuestros esfuerzos en aquellas cosas en las que sí podemos influir y aprender a valorar todo lo bueno que tenemos, que en muchas ocasiones en más de lo que creemos.

“¡Quiero ir con mamá (papá)!”

SepararseEs frecuente oír a los niños entre sollozos esta frase: “¡Quiero ir con mamá (papá)! “¡No quiero quedarme!” y a su vez a papás lamentándose por no poder dejar tranquilamente a sus hijos al cuidado de otras personas cuando ellos no se pueden hacer cargo.

El miedo a separarse de los papás y, en especial, de la madre, es uno de los temores más frecuentes. Aparece por primera vez antes del año y es normal que desaparezca alrededor de los 3 años, aunque en algunos casos se mantiene durante mucho más tiempo, convirtiéndose en un problema conocido como Ansiedad de Separación.

Los niños que presentan este problema tienen dificultades para alejarse de los padres o de otras personas significativas para ir a la escuela, a un campamento de verano, quedarse en casa de un amigo o jugar solos en la habitación. Suelen seguir a la madre a todas partes, tienen dificultades para quedarse dormidos, se pasan a la cama de los padres, no pueden dormir en otras casas,…

Cuando anticipan una separación, se suelen quejar de dolores físicos, principalmente de barriga y de cabeza. Y cuando la separación física es inminente, suelen reaccionar con desesperación, rabietas, llantos, gritos,…

Suele ser bastante frecuente que estos niños presenten otros tipos de miedos, como a la oscuridad, a los monstruos o a los ladrones.

Si no se interviene sobre las dificultades que presentan para separarse de sus padres, el problema puede ir en aumento y con el tiempo dar lugar a preocupaciones por lo que le puedan suceder a los padres (accidentes, muerte…), miedo a que los puedan abandonar, tristeza, depresión,…

Por ello, si sospechas que tu hijo puede presentar este problema, no dudes en seguir los siguientes consejos:

  • Preste atención a su hijo en las despedidas pero sea breve. Si tu hijo está acostumbrado a que te despidas con un beso, un abrazo, una palabra cariñosa o dándole su juguete favorito, házlo de esa manera, pero no prolongues durante mucho tiempo la despedida ya que también se prolongará la angustia de ambos.
  • Sé rutinario. Intenta establecer la misma rutina haciendo las mismas cosas todos los días a la misma hora, le ayudará a sentirse menos nervioso y, al mismo tiempo, ganar confianza en ti y en sí mismo.
  • Cumpla sus promesas. Su hijo se sentirá  más seguro de que puede estar sin ti siempre y cuando cumplas tus promesas de regresar y seas sincero sobre cuándo regresarás.
  • Utilice un lenguaje que el niño comprenda. Cuando le hables de tu regreso,  dale detalles concretos que el niño entienda y define el tiempo de manera que él lo pueda entender. Si sabes que vas a regresar a las 15:oo horas, díle a tu hijo “Regresaré después de la hora de la siesta y antes de la merienda”.
  • Practica la separación. Siempre que sea posible, deja a tu hijo a cargo de los abuelos, otros familiares o amigos aunque sea por periodos de tiempo cortos. Antes de comenzar la guardería o a preescolar, practica o ensaya ir a la escuela y la rutina para la despedida.
  •  Refuerza los esfuerzos que tu hijo haga por mínimos que éstos seanSiempre que el niño haya sido capaz de permanecer con otras personas en tu ausencia, se le ha de alabar.

“Permite a tu hijo que sea capaz de empezar a afrontar la vida sin que te necesite porque en un futuro así lo tendrá que hacer