Cómo enseñar a resolver conflictos

conflictosEs habitual que los niños tengan problemas o dificultades con sus compañeros de clase o amigos en algún momento puesto que pasan mucho tiempo con ellos y aún no han desarrollado habilidades para gestionar sus diferencias de forma adecuada.

Lo habitual es que el conflicto produzca sentimientos negativos como incomodidad, mal humor, impotencia o nerviosismo provocando, en algunos casos, enfrentamientos, situaciones de discrepancia y tensión.

Por ello, tendemos a evitar conflictos, aunque  éstos pueden ser  una oportunidad  para aprender habilidades sociales y competencias de negociación, empatía, respeto, escucha y toma de decisiones. Por este motivo, es importante aprovechar los conflictos que surjan para enseñar a nuestros hijos.

¿Cómo podemos ayudar a los niños a resolver conflictos?

  • Haz de modelo. Los más pequeños imitan nuestra forma de actuar así que si queremos que resuelvan sus problemas de forma respetuosa, nosotros debemos hacer lo mismo.

  • Favorece la comunicación en el niño. Tu hijo ha de saber exponer su punto de vista y resolver las situaciones que no le gustan. Por ello, Anímale a  que se exprese y comunique lo que no le gusta.

  • Simula situaciones en casa. Puedes utilizar conflictos reales que tenga el niño o inventarlos y úsarlos como una oportunidad para enseñarle cómo actuar.

  • Utiliza los conflictos que surjan en el hogar. En lugar de reñirle, explícale lo que puede hacer la próxima vez.

  • Da diferentes opciones. Ofrece diferentes alternativas para resolver un problema, cada una con sus ventajas y desvantajas, y permite que el niño decida cuál quiere llevar a cabo.

Sigue estos pasos para resolver problemas:

    1. Identifica el problema: ¿Qué ha ocurrido?  y ¿Qué personas están implicadas?

    2. Expresa cómo te sientes. Utiliza los mensajes yo en vez de mensajes tú, es decir evita decir “tú has hecho esto mal” y cámbialo por “yo me he sentido mal”.

    3. Expresa las necesidades de ambas partes.

    4. Crea con ellos una lluvia de ideas. Puedes preguntarles ¿Qué podemos hacer? y proponer entre todos diferentes opciones.

    5. Piensa y razona con ellos, las ventajas e inconvenientes de cada opción.

    6. Elige entre todos la opción que parece mejor. No se trata de que nadie gane, sino en llegar a un consenso y un acuerdo.

    7. Lleva a cabo la solución escogida y valora lo ocurrido.

    8. Si no os gustan los resultados siempre podéis escoger otra opción.

Juegos para enseñar a relajarse

reajacionVivimos en una sociedad que fomenta la prisa, los estímulos rápidos y la gratificación inmediata; aspectos que influyen en el desarrollo de problemas físicos y psicológicos. Por ello, es importante que tengamos estrategias que nos permitan relajarnos, sobre todo a los más pequeños.

En la clínica enseñamos a  los niños mediante juegos técnicas de relajación para que sean capaces de controlarse en situaciones de presión, tensión o nerviosismo.

Algunas de estos juegos para enseñar a relajarse son los siguientes:

¡A soplar la vela!

Este juego consiste en aprender a respirar de manera profunda, es decir, cogiendo aire por la nariz, inflando la barriga y expulsando poco a poco el aire mientras soplamos la vela con intención de apagarla. Una vez que están comprendidas las instrucciones, situamos al niño en una silla a unos dos metros de la vela, que se encontrará encendida encima de una mesa.

El niño no puede levantarse ni inclinarse, por lo que es esperable que no consiga apagarla. Así que realizaremos acercamientos progresivos a la vela hasta que lo consiga. El juego tendrá una duración de unos 5 minutos en los que el niño adquirirá la habilidad de respirar profundamente.

El juego del globo

La técnica del globo es un juego  que nos ayuda a fomentar la relajación a través de una correcta respiración. Para jugar necesitamos un espacio amplio y globos de colores. La tarea consiste en inflar un globo hasta que explote y por otra parte, inflar otro globo y dejar que expulse el aire lentamente manipulando la boquilla.

Una vez hecho esto, les pediremos a los niños que cierren sus ojos y se imaginen que se convierten en globos mientras toman aire y lo expulsan lentamente.

En este momento preguntaremos a los niños que nos cuenten situaciones en las que se sienten como globos, situaciones en las que no pueden soportar o tolerar algo. Entonces, les invitaremos a que nos indiquen cómo lo han resuelto, ofreciendo alternativas si necesitasen ayuda.

 

El juego de la semilla

Con música relajante de fondo y luz tenue, simbolizaremos el crecimiento de un árbol. Comenzaremos por ponernos de rodillas en el suelo con la cabeza agachada y los brazos extendidos hacia adelante, como si fuésemos gatitos desperezándose.

Y daríamos las siguientes instrucciones: “Somos una semilla que, al son de la música, va creciendo y convirtiéndose en un árbol grande con hermosas ramas, que serán nuestros brazos extendidos hacia arriba cuando estemos de pie”. Este ejercicio es ideal para hacerlo con ellos por la noche, antes de acostarlos.

El cuento de la tortuga

Es un magnífico cuento para fomentar habilidades de autocontrol. Se narra la historia de una pequeña tortuga que se enfadaba por todo y explotaba con gran facilidad.

Un día, tras sentirse sola y aislada, se encuentra con una sabia tortuga que le da un truquito para controlarse cuando se enfada: Meterse en su caparazón, contar hasta calmarse, frenar sus pensamientos y relajarse.

Este cuento es ideal para narrarlo a niños entre los 3 y los 7 años. Para favorecer la puesta en práctica de esta habilidad podemos darles una pegatina o un papelito con una tortuga cada vez que realicen el ejercicio en una situación de tensión. Lo tenemos descargable y listo para imprimir en este enlace.

El frasco de la calma

Llamamos frasco de la calma a un bote en el que metemos agua, silicona líquida para dar densidad al contenido y, por ejemplo, purpurina. Podemos fabricarlo con los niños como una manualidad más y es ideal para que lo contemplen tanto en momentos de tensión como en momentos relajados.

El semáforo: Una técnica de autocontrol

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Es muy común que los niños actúen por impulsos, mostrando dificultades para controlar los mismos sin reflexionar y sin comprender las posibles consecuencias de sus actos.

El semáforo es una técnica efectiva para autorregular en los niños estos comportamientos impulsivos, arranques de ira o agresión. Consiste en entrenar al niño para que cuando sienta que está por caer en estos comportamientos “actúe” como lo hace un semáforo

  • ROJO para DETENERSE, es decir, quedarse quieto tal y como lo hacen los vehículos en la carretera.
  • ÁMBAR para PENSAR lo que está sucediendo y detectar posibles SOLUCIONES.
  • VERDE para ACTUAR llevando a la práctica alguna de esas opciones.

Para que el niño comprenda bien esta técnica es recomendable estimularlo, creando un dibujo de un semáforo con unas instrucciones sencillas, esto le ayudará a recordar cómo funciona.

Como instrucciones podemos poner las siguientes frases:

  • Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar.
  • Luz Ámbar: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias.
  • Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución.

Éste es el semáforo que hizo una niña en una de las sesiones, como puedes ver aparecen algunas palabras clave para hacer más comprensible la técnica y algunos motivos decorativos que la propia niña eligió para hacer más personal su semáforo. 

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Si quieres enseñar a tu hijo a controlar sus impulsos o ataques de ira no dudes en poner en práctica esta técnica, te sorprenderá su utilidad y eficacia. 

 

Una Navidad diferente.

La Navidad es una buena oportunidad para fomentar valores en los más pequeños. Es importante hacerles ver que la finalidad de esta época no es únicamente obtener regalos, sino que es la oportunidad que brinda el año a la mayoría de las personas de poder disfrutar de tiempo con sus seres queridos.

Os ofrecemos unos consejos para que nuestros niños aprendan a percibir la Navidad sin asociarla únicamente a lo material.

  1. Tiempo en familia: pasear por las calles iluminadas, acudir a una obra de teatro, jugar juntos en casa, ver una película navideña, hacer manualidades navideñas… es una época ideal para crear tradiciones y transmitirlas a nuestros hijos.
  2. La carta a los Reyes: es bueno guiarles, indicarles que no pueden excederse pidiendo, porque todos los niños tienen que recibir regalos y no pueden acaparar demasiados. 3 puede ser un buena cifra… así mismo es positivo animarles a pedir algo para los demás (hermanos, papás, abuelos…) y que finalicen su carta con un deseo que no implique algo material.
  3. Cultura e historia: puede resultarles interesante saber el por qué se coloca el árbol de Navidad, el significado de la Estrella, qué representa el Belén…
  4. Solidaridad: anímales a que colaboren en campañas de recogida de juguetes o alimentos. Es una buena época para que sean conscientes de que no todos los niños tienen la misma suerte.
  5. Colaborar: todos los miembros de la familia, en función de su edad, pueden participar de una u otra manera en la decoración navideña o en la preparación de la cena por ejemplo.
  6. Compartir: anímales a estrenar su regalo jugando con otros niños o con sus hermanos o primos.
  7. Educación: debemos aprovechar las reuniones familiares y de amigos en las que estén los niños para que sean conscientes de la importancia de respetar, ser amable y agradecido. Es mejor dejar las pequeñas disputas familiares para otro momento.
  8. Tolerancia: podemos aprovechar estas fechas para enseñarles la diversidad de fiestas que existe en el mundo. Pueden aprender que cada cultura celebra de modo diferente estas fechas y que todas resultan interesantes y se deben respetar.

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Cómo concentrarse mejor en el estudio

habitosdeestudio“¡No puedo concentrarme!” esta es la queja más frecuente de la mayoría de los estudiantes que, tras varias horas de estudio, comprueban que no han aprovechado eficientemente el tiempo que han invertido.

En general, todos los estudiantes tienen capacidad para concentrarse, pero hay que entrenarla para que sea efectiva. El aprender distintas técnicas y hábitos de estudio puede corregir en gran medida las dificultades para concentrarse. Para ello tenemos que tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Elige un buen lugar de estudio: Para evitar distracciones es esencial contar con un lugar de estudio en el te sientas a gusto, con una mesa amplia para colocar todo el material que necesites, una silla cómoda, aislado del ruido, con una temperatura agradable y con buena iluminación. En la medida de lo posible, el lugar en el que estudies ha de ser el mismo, así lo asociaremos a estudiar y reduciremos la posibilidad de pensar en otras cosas que pueden distraernos.
  • Elige el mejor horario para ti: Para ello debes de tener en cuenta cuándo te concentras mejor (por la mañana o por la noche), pero también el momento del día en el que normalmente puedes estar más tranquilo en tu lugar de estudio y las horas en las que te encuentres más descansado.
  • Prepara el material que necesites: Antes de empezar a estudiar asegúrate de tener a tu alcance todo el material que vayas a necesitar. De esta manera evitarás levantarte cada poco tiempo, evitando así distracciones.
  • Programa los descansos: Es recomendable establecer un horario estructurado que combine el descanso y el estudio. Para poder mantener la concentración se recomienda  estudiar en intervalos de 40-45 minutos y hacer un pequeño descanso de unos 10-15 minutos entre ellos para despejar la mente y prepararla para el siguiente periodo de concentración.
  • ¿Es mejor estudiar solo o acompañado?: Dependerá de cada persona. Para muchos estudiantes, la sola presencia de un compañero en el mismo espacio de estudio les distrae de su tarea. Sin embargo, para otros, resulta motivador y les incentiva a concentrarse mejor.
  • Intercalar técnicas de estudio: Conviene combinar durante la misma sesión de estudio diferentes técnicas de estudio (subrayado, esquemas, resúmenes…) que la amenicen y la hagan más interesante para el estudiante.
  • Cambia de materia: El cambiar de materia aportará al estudiante un nuevo interés y aumentará su concentración.

¡Una buena concentración y estudio es la base para obtener buenos resultados!

Qué hacer ante los enfados de los niños

nino-enfadadoSon muchas las ocasiones en las que los padres no sabemos cómo actuar con nuestros hijos. Una de ellas es aquella en la que los niños se enfadan y pierden en control. Por ello es importante seguir algunos consejos:

• Se debe de considerar que el enfado no está ni bien ni mal, que es solo una expresión de frustración cuando las expectativas no se cumplen. Así que debemos evitar decir: “No te enfades”, “No grites” y/o “No pegues”. Lo mejor es hacerle consciente de lo que está sintiendo. Para esto, debemos de enseñarle que el enfado es una emoción que podemos sentir, pero que cuando la sintamos tenemos que intentar relajarnos, distraernos haciendo otras cosas y, cuando nos hayamos calmado, hablar sobre lo que nos ha molestado.

No podemos dejarnos intimidar por las pataletas, berrinches o enfados de los niños. Si ellos sienten que intimidan, entonces habrán ganado la “batalla”. Un niño siente que intimida a sus padres o a la autoridad cuando éste cede ante sus caprichos o se siente enfadado también. Si los padres pierden el control, están enseñando justamente al niño a que los demás son responsables de lo que sienten.

Se debe evitar hablar cuando el niño esté enfadado, se le puede explicar que se hablará con él cuando esté más calmado. No se debe gritar al niño cuando él está enfadado, si acaso se le debe decir con calma y con voz tranquila lo que se piensa o considera. Si el niño se enfada más, entonces no se debe contestar más, hasta que esté más tranquilo.

• Hay que tener en cuenta que los niños que se enfadan muy a menudo, por lo general, carecen de límites claros. En estos casos, poner unas normas claras y reforzar y alabar al niño cuando las cumpla es lo adecuado.

Se debe cultivar la empatía con ellos. Una vez que se ha calmado se le puede hacer ver mediante preguntas las consecuencias de sus acciones, sin que se juzguen como malas o buenas. Por ejemplo, es bueno decirle: ¿Cómo crees que se siente mamá cuando le gritas así?”. Con esto, los niños se concientizan y aprenden de lo que hacen.

La comunicación siempre ayuda a los niños a sentirse más seguros. Es importante hablar de lo que a nosotros nos enfada y luego hacerle ver al niño la forma en la que lo solucionamos, jugando con preguntas y respuestas hasta encontrar una solución amigable y exitosa con los demás.

“La vida está llena de frustraciones que pueden generarnos enfados que tenemos que aprender a gestionar desde pequeños”

Consejos para la vuelta al cole.

 

vuelta-al-coleVolver a la rutina no sólo es duro para los adultos. Para los niños también es un momento estresante y puede hacer que presenten apatía, ansiedad, irritabilidad o falta de atención.

Hoy os ofrecemos unos consejos para hacer más llevadera la vuelta al cole de los más pequeños:

  • Motivarles: hablarles de todos los aspectos positivos de volver al colegio, evitando trasladarles nuestra propia desidia o poca gana de retomar la rutina. Preparar con antelación el material escolar, decirles que se van a reencontrar con los amigos, conocer nuevos compañeros, recordarles lo bien que lo pasan en el recreo… potenciar todo lo bonito del primer día de clase.
  • Establecer rutinas: una semana o dos antes de la vuelta a clase oficial, es recomendable ir adaptando los horarios para que los madrugones no cuesten tanto y así puedan crear los hábitos escolares más rápidamente.
  • Alimentación y descanso: acudir al colegio tras un buen desayuno y las suficientes horas de descanso es muy importante. De esta manera evitaremos que los niños se muestren cansados y sin energía
  • Actividades extraescolares: se pasan muchas horas en el colegio y suelen tener una importante carga de deberes. No es recomendable saturarles con actividades extra, aunque si les es posible compaginar las clases con alguna actividad, es importante que sea una que les agrade y a la que acudan por gusto y no por imposición.
  • Lloros: si tu hijo o hija acude por primera vez a un centro, sea guardería o colegio, puede darse la situación de que se ponga a llorar al ver que se queda en clase con los compañeros. Para evitar que esto se convierta en un hábito, la persona que acompañe al niño o niña debe no prestar atención a los lloros, evitando quedarse más tiempo del necesario en la puerta de clase o del colegio y sin transmitirles nuestra preocupación por el momento de la despedida. Hay que evitar el drama. Simplemente se les debe explicar que a la salida estará mamá, papá o la persona encargada de recogerle. Es importante ser puntual a la salida, y recibirlos contentos y mostrando interés por lo que cuenten acerca del colegio, reforzando los aspectos positivos y obviando los negativos.