El semáforo: Una técnica de autocontrol

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Es muy común que los niños actúen por impulsos, mostrando dificultades para controlar los mismos sin reflexionar y sin comprender las posibles consecuencias de sus actos.

El semáforo es una técnica efectiva para autorregular en los niños estos comportamientos impulsivos, arranques de ira o agresión. Consiste en entrenar al niño para que cuando sienta que está por caer en estos comportamientos “actúe” como lo hace un semáforo

  • ROJO para DETENERSE, es decir, quedarse quieto tal y como lo hacen los vehículos en la carretera.
  • ÁMBAR para PENSAR lo que está sucediendo y detectar posibles SOLUCIONES.
  • VERDE para ACTUAR llevando a la práctica alguna de esas opciones.

Para que el niño comprenda bien esta técnica es recomendable estimularlo, creando un dibujo de un semáforo con unas instrucciones sencillas, esto le ayudará a recordar cómo funciona.

Como instrucciones podemos poner las siguientes frases:

  • Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar.
  • Luz Ámbar: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias.
  • Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución.

Éste es el semáforo que hizo una niña en una de las sesiones, como puedes ver aparecen algunas palabras clave para hacer más comprensible la técnica y algunos motivos decorativos que la propia niña eligió para hacer más personal su semáforo. 

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Si quieres enseñar a tu hijo a controlar sus impulsos o ataques de ira no dudes en poner en práctica esta técnica, te sorprenderá su utilidad y eficacia. 

 

Una Navidad diferente.

La Navidad es una buena oportunidad para fomentar valores en los más pequeños. Es importante hacerles ver que la finalidad de esta época no es únicamente obtener regalos, sino que es la oportunidad que brinda el año a la mayoría de las personas de poder disfrutar de tiempo con sus seres queridos.

Os ofrecemos unos consejos para que nuestros niños aprendan a percibir la Navidad sin asociarla únicamente a lo material.

  1. Tiempo en familia: pasear por las calles iluminadas, acudir a una obra de teatro, jugar juntos en casa, ver una película navideña, hacer manualidades navideñas… es una época ideal para crear tradiciones y transmitirlas a nuestros hijos.
  2. La carta a los Reyes: es bueno guiarles, indicarles que no pueden excederse pidiendo, porque todos los niños tienen que recibir regalos y no pueden acaparar demasiados. 3 puede ser un buena cifra… así mismo es positivo animarles a pedir algo para los demás (hermanos, papás, abuelos…) y que finalicen su carta con un deseo que no implique algo material.
  3. Cultura e historia: puede resultarles interesante saber el por qué se coloca el árbol de Navidad, el significado de la Estrella, qué representa el Belén…
  4. Solidaridad: anímales a que colaboren en campañas de recogida de juguetes o alimentos. Es una buena época para que sean conscientes de que no todos los niños tienen la misma suerte.
  5. Colaborar: todos los miembros de la familia, en función de su edad, pueden participar de una u otra manera en la decoración navideña o en la preparación de la cena por ejemplo.
  6. Compartir: anímales a estrenar su regalo jugando con otros niños o con sus hermanos o primos.
  7. Educación: debemos aprovechar las reuniones familiares y de amigos en las que estén los niños para que sean conscientes de la importancia de respetar, ser amable y agradecido. Es mejor dejar las pequeñas disputas familiares para otro momento.
  8. Tolerancia: podemos aprovechar estas fechas para enseñarles la diversidad de fiestas que existe en el mundo. Pueden aprender que cada cultura celebra de modo diferente estas fechas y que todas resultan interesantes y se deben respetar.

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Cómo concentrarse mejor en el estudio

habitosdeestudio“¡No puedo concentrarme!” esta es la queja más frecuente de la mayoría de los estudiantes que, tras varias horas de estudio, comprueban que no han aprovechado eficientemente el tiempo que han invertido.

En general, todos los estudiantes tienen capacidad para concentrarse, pero hay que entrenarla para que sea efectiva. El aprender distintas técnicas y hábitos de estudio puede corregir en gran medida las dificultades para concentrarse. Para ello tenemos que tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Elige un buen lugar de estudio: Para evitar distracciones es esencial contar con un lugar de estudio en el te sientas a gusto, con una mesa amplia para colocar todo el material que necesites, una silla cómoda, aislado del ruido, con una temperatura agradable y con buena iluminación. En la medida de lo posible, el lugar en el que estudies ha de ser el mismo, así lo asociaremos a estudiar y reduciremos la posibilidad de pensar en otras cosas que pueden distraernos.
  • Elige el mejor horario para ti: Para ello debes de tener en cuenta cuándo te concentras mejor (por la mañana o por la noche), pero también el momento del día en el que normalmente puedes estar más tranquilo en tu lugar de estudio y las horas en las que te encuentres más descansado.
  • Prepara el material que necesites: Antes de empezar a estudiar asegúrate de tener a tu alcance todo el material que vayas a necesitar. De esta manera evitarás levantarte cada poco tiempo, evitando así distracciones.
  • Programa los descansos: Es recomendable establecer un horario estructurado que combine el descanso y el estudio. Para poder mantener la concentración se recomienda  estudiar en intervalos de 40-45 minutos y hacer un pequeño descanso de unos 10-15 minutos entre ellos para despejar la mente y prepararla para el siguiente periodo de concentración.
  • ¿Es mejor estudiar solo o acompañado?: Dependerá de cada persona. Para muchos estudiantes, la sola presencia de un compañero en el mismo espacio de estudio les distrae de su tarea. Sin embargo, para otros, resulta motivador y les incentiva a concentrarse mejor.
  • Intercalar técnicas de estudio: Conviene combinar durante la misma sesión de estudio diferentes técnicas de estudio (subrayado, esquemas, resúmenes…) que la amenicen y la hagan más interesante para el estudiante.
  • Cambia de materia: El cambiar de materia aportará al estudiante un nuevo interés y aumentará su concentración.

¡Una buena concentración y estudio es la base para obtener buenos resultados!

Qué hacer ante los enfados de los niños

nino-enfadadoSon muchas las ocasiones en las que los padres no sabemos cómo actuar con nuestros hijos. Una de ellas es aquella en la que los niños se enfadan y pierden en control. Por ello es importante seguir algunos consejos:

• Se debe de considerar que el enfado no está ni bien ni mal, que es solo una expresión de frustración cuando las expectativas no se cumplen. Así que debemos evitar decir: “No te enfades”, “No grites” y/o “No pegues”. Lo mejor es hacerle consciente de lo que está sintiendo. Para esto, debemos de enseñarle que el enfado es una emoción que podemos sentir, pero que cuando la sintamos tenemos que intentar relajarnos, distraernos haciendo otras cosas y, cuando nos hayamos calmado, hablar sobre lo que nos ha molestado.

No podemos dejarnos intimidar por las pataletas, berrinches o enfados de los niños. Si ellos sienten que intimidan, entonces habrán ganado la “batalla”. Un niño siente que intimida a sus padres o a la autoridad cuando éste cede ante sus caprichos o se siente enfadado también. Si los padres pierden el control, están enseñando justamente al niño a que los demás son responsables de lo que sienten.

Se debe evitar hablar cuando el niño esté enfadado, se le puede explicar que se hablará con él cuando esté más calmado. No se debe gritar al niño cuando él está enfadado, si acaso se le debe decir con calma y con voz tranquila lo que se piensa o considera. Si el niño se enfada más, entonces no se debe contestar más, hasta que esté más tranquilo.

• Hay que tener en cuenta que los niños que se enfadan muy a menudo, por lo general, carecen de límites claros. En estos casos, poner unas normas claras y reforzar y alabar al niño cuando las cumpla es lo adecuado.

Se debe cultivar la empatía con ellos. Una vez que se ha calmado se le puede hacer ver mediante preguntas las consecuencias de sus acciones, sin que se juzguen como malas o buenas. Por ejemplo, es bueno decirle: ¿Cómo crees que se siente mamá cuando le gritas así?”. Con esto, los niños se concientizan y aprenden de lo que hacen.

La comunicación siempre ayuda a los niños a sentirse más seguros. Es importante hablar de lo que a nosotros nos enfada y luego hacerle ver al niño la forma en la que lo solucionamos, jugando con preguntas y respuestas hasta encontrar una solución amigable y exitosa con los demás.

“La vida está llena de frustraciones que pueden generarnos enfados que tenemos que aprender a gestionar desde pequeños”

Consejos para la vuelta al cole.

 

vuelta-al-coleVolver a la rutina no sólo es duro para los adultos. Para los niños también es un momento estresante y puede hacer que presenten apatía, ansiedad, irritabilidad o falta de atención.

Hoy os ofrecemos unos consejos para hacer más llevadera la vuelta al cole de los más pequeños:

  • Motivarles: hablarles de todos los aspectos positivos de volver al colegio, evitando trasladarles nuestra propia desidia o poca gana de retomar la rutina. Preparar con antelación el material escolar, decirles que se van a reencontrar con los amigos, conocer nuevos compañeros, recordarles lo bien que lo pasan en el recreo… potenciar todo lo bonito del primer día de clase.
  • Establecer rutinas: una semana o dos antes de la vuelta a clase oficial, es recomendable ir adaptando los horarios para que los madrugones no cuesten tanto y así puedan crear los hábitos escolares más rápidamente.
  • Alimentación y descanso: acudir al colegio tras un buen desayuno y las suficientes horas de descanso es muy importante. De esta manera evitaremos que los niños se muestren cansados y sin energía
  • Actividades extraescolares: se pasan muchas horas en el colegio y suelen tener una importante carga de deberes. No es recomendable saturarles con actividades extra, aunque si les es posible compaginar las clases con alguna actividad, es importante que sea una que les agrade y a la que acudan por gusto y no por imposición.
  • Lloros: si tu hijo o hija acude por primera vez a un centro, sea guardería o colegio, puede darse la situación de que se ponga a llorar al ver que se queda en clase con los compañeros. Para evitar que esto se convierta en un hábito, la persona que acompañe al niño o niña debe no prestar atención a los lloros, evitando quedarse más tiempo del necesario en la puerta de clase o del colegio y sin transmitirles nuestra preocupación por el momento de la despedida. Hay que evitar el drama. Simplemente se les debe explicar que a la salida estará mamá, papá o la persona encargada de recogerle. Es importante ser puntual a la salida, y recibirlos contentos y mostrando interés por lo que cuenten acerca del colegio, reforzando los aspectos positivos y obviando los negativos.

Claves para ser un buen padre/madre

buenos-padresA lo largo de nuestra vida hemos aprendido muchas cosas, algunas útiles y otras no tanto; sin embargo, nadie nos ha enseñado cómo realizar una de las tareas más complicadas y a la vez más satisfactorias, que es la de Cómo ser unos Buenos Padres.

Aunque no existe un rol de padre o madre ideal, sí podemos estar de acuerdo en algunas Características de un Buen Padre o Madre, éstas son:

  • Educa en Positivo

Reconoce, presta atención y alaba las cosas que su hijo hace bien porque sabe que es mucho más eficaz y gratificante que intervenir sólo para regañar o castigar un comportamiento inadecuado. Además, los niños suelen recordar los castigos pero no tanto el comportamiento que los motivó y, sin embargo, para ellos es muy agradable saber que sus padres son conscientes de sus progresos y que se sienten orgullosos de ellos.

  • Sabe escuchar a su hij@

Fomenta una buena comunicación y diálogo con su hijo y tiene una actitud abierta y conciliadora, dándole confianza y seguridad para que exprese cuáles son sus intereses, preocupaciones o miedos  sabiendo que siempre será comprendido y respetado.

  • Predica con el Ejemplo

No se limita a decir a su hijo lo que debe o no hacer, sino que lo pone en práctica a través de su forma de actuar o de su estilo de vida, lo cual tiene más influencia sobre el comportamiento de su hijo ya que muchas conductas se aprenden por imitación.

  • Negocia y explica sus decisiones

Llega a acuerdos con su hijo en los que los intereses de ambas partes resultan satisfechos y aporta las razones sobre las que se basan sus decisiones.

  • Comparte el tiempo con su hij@

Habla con su hijo sobre cómo ha ido el día y se interesa por las cosas que él ha hecho. De la misma manera, disfruta programando y realizando actividades que a ambos les gusta hacer.

  • Demuestra cariño y amor incondicional

Demuestra y expresa cada día que quiere a su hijo, independientemente de sus acciones o formas de comportarse porque sabe que sólo quien recibe amor es capaz de transmitirlo.

  • Mantiene un buen clima familiar

Proporciona seguridad y confianza a su hijo, evitando cuando sea posible discusiones en su presencia y explicando lo que sucede cuando éstas se produzcan, lo que evita que el niño pueda sentirse culpable y aprenda a resolver las discrepancias con violencia.

  • Acepta a su hijo tal y como es

Acepta y respeta la personalidad, aptitudes, gustos o intereses de su hijo sin intentar cambiarlos ya que sabe que sus deseos no tienen por qué coincidir con sus preferencias y tiene unas expectativas realistas sobre su futuro.

  • Reconoce sus errores

Admite y pide perdón a su hijo cuando se ha equivocado, demostrando que errar es algo normal y que admitirlo y disculparse es la mejor opción.

  • Educa en la Autonomía

Alenta a que su hijo tome decisiones o asuma responsabilidades a su  acordes a su edad, permitiendo que se equivoque o falle cuando no exista demasiado riesgo para que aprenda por sí mismo y en el futuro sea una persona independiente.

  • Cumple sus Promesas

Cumple las promesas que ha realizado a su hijo y, cuando no puede hacerlo, explica los motivos y compromete a hacerlo otro día.

Estos consejos cumplimentados con tu personalidad te harán ser la persona más querida para tus hijos.

Rutina para que duerman bien.

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Es normal que a determinada edad, por diferentes motivos, se genere un cierto temor a dormir solo. Si esta situación se prolonga en el tiempo puede originar alteraciones importantes en el clima familiar. El niño o la niña no duerme bien, con lo cual está más susceptible, los papis tampoco descansan, lo que les hace estar más irascibles y tensos, se originan “batallas” por las noches, discusiones en la pareja…

Es necesario, desde edades tempranas, inculcarles a los niños unas rutinas para conseguir unos correctos hábitos de sueño y lograr generar una sensación de seguridad que evite que surjan dificultades para dormir.

Os ofrecemos unas sencillas pautas para lograr establecer una adecuada rutina del sueño.

  1. Baño, pijama y cena. No tiene que ser en este orden, pero sí que es importante que la rutina comience siempre de la misma manera.
  2. Unos 15 minutos antes de la hora de acostarse, decirle al niño o niña que se aproxima la hora de dormir.
  3. Hacer que estos minutos previos sean tranquilos (ver unos dibujos, jugar tranquilamente, colorear…).
  4. Acostar al niño o niña con algo que le de seguridad (un peluche o cualquier objeto de su elección).
  5. Contarle un cuento, cantar una canción, hacer algún ejercicio de respiración/relajación… También se le puede hablar de algo bueno ocurrido en el día o que haya sido agradable o de algo que vaya a hacer al día siguiente.
  6. Darle las buenas noches, apagarle la luz (o dejarle una lamparita o similar) y salir de la habitación.