Nido vacío: cuando los hijos se van de casa

Los años pasan, los hijos crecen y llega el momento de que abandonen el hogar. Muchos padres pueden experimentar sentimientos encontrados y es habitual que necesiten un periodo de adaptación a la nueva realidad.

Los progenitores, especialmente las madres, pueden sentir tristeza y soledad cuando los hijos se independizan. También es habitual que no sepan qué hacer con el tiempo del que ahora disponen y pueden surgir sentimientos de inutilidad o apatía. En ocasiones, los padres pueden mostrarse excesivamente dependientes de los hijos y ser incapaces de darles el espacio que ahora necesitan, creando tensiones entre ellos y dañando la relación.

Tras muchos años de cuidados constantes a los hijos puede haberse dejado de lado la relación de pareja, y por ello es necesario volver a reencontrarse con la otra persona, planear cosas juntos, retomar aficiones, escucharse, etc. Hay que tener en cuenta que todo cambio de etapa requiere una adaptación, es por ello que resulta fundamental tener paciencia y tratar de tomarnos las cosas con calma.

En el caso de las familias monoparentales, esta situación puede resultar más difícil de superar, ya que la independencia de los hijos en este caso es aún más notoria para el padre o la madre que han llevado a cabo todas las tareas en solitario. Para ellos también es el momento de dedicarse a sí mismos, aunque es posible que la adaptación a la nueva vida sea algo más lenta y que disponer de tanto tiempo al principio resulte abrumador, pero con paciencia es posible aprender a gestionarlo y tener una vida plena al margen de los hijos.

Si la tristeza y la apatía derivan en un estado depresivo que se alarga en el tiempo, es hora de consultar con un profesional.

Los Psico-Consejos de Isabel: Cómo disminuir un comportamiento inadecuado

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¿Cómo disminuir un comportamiento inadecuado de nuestro hijo?

Técnica de la Extinción

¿En qué consiste?:

Es la retirada sistemática de atención que sigue inmediatamente a un comportamiento no deseado.

Características:

  • Ignorar no es lo mismo que no hacer nada.
  • No utilizarla cuando se trata de conductas disruptivas o agresivas.

¿Cómo aplicarla

  • Puede ignorar al niño dándole la espalda, alejándose de él o hablándole a otra persona e incluso realizando otra actividad.
  • Preste atención después de que haya detenido una conducta inadecuada, sonriéndole, mirándole o hablándole.
  • Prepárese: inicialmente el niño incrementará el comportamiento molesto. Las cosas empeoran antes de mejorar.
  • Si el niño intenta llamar la atención insultando o pataleando, recomiéndele parar.

Psico-consejos de Isabel: Cómo preparar a mi bebé a separarse de mí

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¿Cómo puede ayudar a su hijo con la ansiedad por la separación?

Los niños que se sienten seguros pueden manejar las separaciones de una mejor manera. Usted puede contribuir a desarrollar esta sensación de seguridad abrazándolo y tranquilizándolo cuando está con él. Entre otras de las formas de ayudar a su hijo con las separaciones se incluyen las siguientes:

  • Reconfórtelo y tranquilícelo cuando su hijo sienta temor.
  • En el hogar, ayudar a su bebé a que aprenda a ser independiente permitiéndole gatear (sin su supervisión cercana) hacia otras habitaciones (seguras) durante un período breve.
  • Si usted va a ir a otra habitación, dígale que volverá y luego hágalo.
  • Planee las separaciones cuando su bebé haya descansado y comido, en lugar de hacerlo antes de una siesta o una comida.
  • Preséntele nuevas personas y lugares de manera gradual, otorgándole el tiempo suficiente para que conozca a una persona nueva que va a encargarse de su cuidado.
  • No prolongue las despedidas y procure que la niñera distraiga a su hijo con un juguete mientras usted se va.
  • Ofrézcale un objeto de transición como por ejemplo, una manta o un juguete suave que lo ayude a aliviar las separaciones.

Cuando se despierte por las noches, tranquilícelo y reconfórtelo mediante palmadas y caricias, pero evite sacarlo de la cama.

Psico-consejos de Isabel: Cómo prevenir los celos ante la llegada de un hermano

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Cómo prevenir los celos ante la llegada de un hermano

  1. Hacerle ver al niño/a que se le va a seguir queriendo.
  2. Intentar cambiar lo menos posible la rutina del niño tras el nacimiento del hermano.
  3. Mantened al niño/a aislado de la madre el menor tiempo posible.
  4. Hablar de “igual a igual” con el primogénito.
  5. Prestar atención al mayor y hacer que lo hagan los demás.
  6. Nunca alejad al mayor por el nacimiento de un hermano.
  7. No “pasarle” todo al pequeño.
  8. Educar a los hijos en el control de sus emociones.
  9. Hacer respetar la autoridad de los padres.
  10. No recriminarle por manifestar sentimientos de celos.

Agresividad en la adolescencia

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En la vida familiar con un adolescente los desacuerdos pueden ser frecuentes, aunque en algunas familias estas discusiones pueden llevar a la agresividad.
En muchos casos, los padres pueden sentirse responsables al pensar que han fallado a la hora de educar o poner límites a sus hijos, cuestión que puede retrasar la búsqueda de ayuda externa, sin embargo, esa es la mejor opción cuando la situación se repite.
Son muchas las causas que pueden producir la agresividad en los adolescentes, aunque las más frecuentes son las siguientes:
  • Haber vivido un suceso traumático, como puede ser la muerte o enfermedad de un familiar, divorcio de los padres, acoso entre iguales, peleas en la familia, etc.
  • Ser víctima de un abuso sexual o físico. El abuso provoca enfado y vergüenza en el adolescente y cuando éste no es capaz de contar lo que le ha ocurrido puede manifestarlo teniendo un comportamiento agresivo.
  • Tener un trastorno psiquiátrico, como el trastorno bipolar, de pánico, esquizofrenia, depresión y estrés post-traumático.
  • Presentar TDAH y dificultades de aprendizaje, este tipo de adolescentes suelen tener problemas emocionales y sociales que pueden ser manifestados a través de la agresividad.
  • Consumir drogas de forma regular.
  • Tener una baja autoestima.

En función de la causa de la agresividad el tratamiento psicológico incidirá en un aspecto u otro, aunque en general se dirigiría a:

  • Identificar y manejar emociones intensas como la ira o el estado de ánimo bajo.
  • Enseñar técnicas para manejar la ansiedad como la relajación muscular, respiración,  visualización, etc.
  • Enseñar técnicas que permitan a los adolescentes controlarse en momentos de agresividad.
  • Entrenar en habilidades sociales y estrategias de afrontamiento alternativas a la agresión.
  • Orientar a la familia sobre la importancia de negociar, reforzar conductas positivas y cómo actuar en los momentos de agresividad.
  • Colaborar con el instituto si hubiera problemas en este contexto que estuvieran relacionados.

 

 

 

 

Los Psico-Consejos de Isabel: Cómo castigar

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Cómo castigar de manera efectiva

  • Elija un castigo que realmente lo sea para su hijo, que reduzca la conducta no deseada o  disminuya la probabilidad de que se repita
  • Use el castigo con moderación, si lo usa muy a menudo el niño se habitúa y no es efectivo
  • Aplique el castigo en combinación con el refuerzo de conductas adecuadas.
  • No retrase el castigo, si lo va a castigar hágalo tan pronto como sea posible después de la mala conducta.
  • Explique siempre las consecuencias, el niño debe saber cuales son las conductas inadecuadas y lo que va a ocurrir si continúa perseverando.
  • Sea firme, el castigo debe darse siempre y en cada ocasión en que ocurra la conducta inadecuada.
  • No amenace en vano, no amenazar al niño con castigarle y luego no seguir adelante.
  • Dé una oportunidad para la buena conducta, para demostrar lo que ha aprendido.

 

 

Hablar de sexo con nuestros hijos

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Hoy nuestra psicóloga Isabel Menéndez Benavente nos habla de “Cuándo y Cómo hablar de sexo con nuestros hijos”. ¿A qué edad hacerlo? ¿Cómo tratar el tema? ¿Qué contarles? 

Para visualizar el vídeo, pincha en el siguiente enlace: Ver vídeo

Un juego de inteligencia: “Activa tu mente”

Os presento un juego de inteligencia para entrenar, tanto en niños como en adolescentes, diferentes funciones cognitivas como la percepción, el cálculo, el razonamiento, el espacio, la memoria y el lenguaje.

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Para cada una de estas áreas cognitivas, el programa nos da la posibilidad de escoger entre tres tipos de juegos dependiendo del grado de dificultad (bajo, medio y alto). Una vez terminado el juego, los resultados se muestran en una barrita que se va rellenando a medida que la puntuación alcanzada sea mayor. Los puntos van de 0 a 1.000 y se acompañan del nivel de desempeño logrado (insuficiente, escaso, suficiente, bueno y óptimo); haciendo que los jugadores se motiven en mejorar sus resultados.

Os recomiendo que probéis el juego en el siguiente enlace y me comentéis que os ha parecido: Activa tu mente

 

Cómo enseñar a resolver conflictos

conflictosEs habitual que los niños tengan problemas o dificultades con sus compañeros de clase o amigos en algún momento puesto que pasan mucho tiempo con ellos y aún no han desarrollado habilidades para gestionar sus diferencias de forma adecuada.

Lo habitual es que el conflicto produzca sentimientos negativos como incomodidad, mal humor, impotencia o nerviosismo provocando, en algunos casos, enfrentamientos, situaciones de discrepancia y tensión.

Por ello, tendemos a evitar conflictos, aunque  éstos pueden ser  una oportunidad  para aprender habilidades sociales y competencias de negociación, empatía, respeto, escucha y toma de decisiones. Por este motivo, es importante aprovechar los conflictos que surjan para enseñar a nuestros hijos.

¿Cómo podemos ayudar a los niños a resolver conflictos?

  • Haz de modelo. Los más pequeños imitan nuestra forma de actuar así que si queremos que resuelvan sus problemas de forma respetuosa, nosotros debemos hacer lo mismo.

  • Favorece la comunicación en el niño. Tu hijo ha de saber exponer su punto de vista y resolver las situaciones que no le gustan. Por ello, Anímale a  que se exprese y comunique lo que no le gusta.

  • Simula situaciones en casa. Puedes utilizar conflictos reales que tenga el niño o inventarlos y úsarlos como una oportunidad para enseñarle cómo actuar.

  • Utiliza los conflictos que surjan en el hogar. En lugar de reñirle, explícale lo que puede hacer la próxima vez.

  • Da diferentes opciones. Ofrece diferentes alternativas para resolver un problema, cada una con sus ventajas y desvantajas, y permite que el niño decida cuál quiere llevar a cabo.

Sigue estos pasos para resolver problemas:

    1. Identifica el problema: ¿Qué ha ocurrido?  y ¿Qué personas están implicadas?

    2. Expresa cómo te sientes. Utiliza los mensajes yo en vez de mensajes tú, es decir evita decir “tú has hecho esto mal” y cámbialo por “yo me he sentido mal”.

    3. Expresa las necesidades de ambas partes.

    4. Crea con ellos una lluvia de ideas. Puedes preguntarles ¿Qué podemos hacer? y proponer entre todos diferentes opciones.

    5. Piensa y razona con ellos, las ventajas e inconvenientes de cada opción.

    6. Elige entre todos la opción que parece mejor. No se trata de que nadie gane, sino en llegar a un consenso y un acuerdo.

    7. Lleva a cabo la solución escogida y valora lo ocurrido.

    8. Si no os gustan los resultados siempre podéis escoger otra opción.

Juegos para enseñar a relajarse

reajacionVivimos en una sociedad que fomenta la prisa, los estímulos rápidos y la gratificación inmediata; aspectos que influyen en el desarrollo de problemas físicos y psicológicos. Por ello, es importante que tengamos estrategias que nos permitan relajarnos, sobre todo a los más pequeños.

En la clínica enseñamos a  los niños mediante juegos técnicas de relajación para que sean capaces de controlarse en situaciones de presión, tensión o nerviosismo.

Algunas de estos juegos para enseñar a relajarse son los siguientes:

¡A soplar la vela!

Este juego consiste en aprender a respirar de manera profunda, es decir, cogiendo aire por la nariz, inflando la barriga y expulsando poco a poco el aire mientras soplamos la vela con intención de apagarla. Una vez que están comprendidas las instrucciones, situamos al niño en una silla a unos dos metros de la vela, que se encontrará encendida encima de una mesa.

El niño no puede levantarse ni inclinarse, por lo que es esperable que no consiga apagarla. Así que realizaremos acercamientos progresivos a la vela hasta que lo consiga. El juego tendrá una duración de unos 5 minutos en los que el niño adquirirá la habilidad de respirar profundamente.

El juego del globo

La técnica del globo es un juego  que nos ayuda a fomentar la relajación a través de una correcta respiración. Para jugar necesitamos un espacio amplio y globos de colores. La tarea consiste en inflar un globo hasta que explote y por otra parte, inflar otro globo y dejar que expulse el aire lentamente manipulando la boquilla.

Una vez hecho esto, les pediremos a los niños que cierren sus ojos y se imaginen que se convierten en globos mientras toman aire y lo expulsan lentamente.

En este momento preguntaremos a los niños que nos cuenten situaciones en las que se sienten como globos, situaciones en las que no pueden soportar o tolerar algo. Entonces, les invitaremos a que nos indiquen cómo lo han resuelto, ofreciendo alternativas si necesitasen ayuda.

 

El juego de la semilla

Con música relajante de fondo y luz tenue, simbolizaremos el crecimiento de un árbol. Comenzaremos por ponernos de rodillas en el suelo con la cabeza agachada y los brazos extendidos hacia adelante, como si fuésemos gatitos desperezándose.

Y daríamos las siguientes instrucciones: “Somos una semilla que, al son de la música, va creciendo y convirtiéndose en un árbol grande con hermosas ramas, que serán nuestros brazos extendidos hacia arriba cuando estemos de pie”. Este ejercicio es ideal para hacerlo con ellos por la noche, antes de acostarlos.

El cuento de la tortuga

Es un magnífico cuento para fomentar habilidades de autocontrol. Se narra la historia de una pequeña tortuga que se enfadaba por todo y explotaba con gran facilidad.

Un día, tras sentirse sola y aislada, se encuentra con una sabia tortuga que le da un truquito para controlarse cuando se enfada: Meterse en su caparazón, contar hasta calmarse, frenar sus pensamientos y relajarse.

Este cuento es ideal para narrarlo a niños entre los 3 y los 7 años. Para favorecer la puesta en práctica de esta habilidad podemos darles una pegatina o un papelito con una tortuga cada vez que realicen el ejercicio en una situación de tensión. Lo tenemos descargable y listo para imprimir en este enlace.

El frasco de la calma

Llamamos frasco de la calma a un bote en el que metemos agua, silicona líquida para dar densidad al contenido y, por ejemplo, purpurina. Podemos fabricarlo con los niños como una manualidad más y es ideal para que lo contemplen tanto en momentos de tensión como en momentos relajados.