¿Saben mis hijos resolver sus conflictos? ¡Enséñales!

resolución conflictos

Hoy vamos a hablar de la importancia de proporcionar a nuestros hijos la habilidad para resolver problemas en la vida, desde los más sencillos a los más complejos.  Y… ¿por qué es tan importante? Pues bien, en consulta cada vez nos damos cuenta que muchos niños tienen esta carencia,  y cómo consecuencia,  desarrollan una baja autoestima debido a que no se sienten valorados ni seguros para abordar cualquier situación  o dificultad de su vida, otorgándose poco valor a sí mismos.

Por tanto, tenemos que contemplar el conflicto como una oportunidad de aprendizaje, una oportunidad para aprender habilidades sociales y competencias como la empatía, respeto, escucha, toma de decisiones, negociación, etc…ya que, en su vida, tendrán desafíos que deberán abordar con resolutividad y de forma constructiva. Sigue leyendo

¡Aprende a vencer tu miedo a la oscuridad!

La técnica que hoy vamos a explicar se llama “Ritual para cazar miedos” de Michael White (White, 1989) y la verdad que su eficacia es altísima y en un breve y rápido periodo de tiempo. Está indicada para niños y niñas que tengan problemas para dormir, o casos de terrores nocturnos, entre cuatro y ocho años. La tarea proporciona al niño una manera mágica de manejar él sus propios miedos, de manera que consiga dominar y ganar al miedo.  Esta tarea presupone haber “externalizado” el miedo, de forma que se presente como algo externo que está ganando al niño; por ello dibujar los miedos es la mejor manera para conseguirlo y así animarlo a “vencer sus miedos”, a la vez que le proporciona confianza en sí mismo. Sigue leyendo

LA FILOSOFÍA DEL CARACOL

¡¡Esta semana en la Clínica de Isabel Menéndez Benavente nos hemos convertido en caracoles!!

Hemos visto que podemos aprender mucho de ellos.

  • Las tareas es mejor hacerlas despacito y atendiendo, porque si vamos muy rápido ¡podemos pasar por alto muchas cosas!
  • Cuando nos enfadamos mucho, podemos hacer como ellos, y controlarnos yéndonos a nuestra habitación, por ejemplo, a tranquilizarnos (¡nuestra casita!).
  • Además, si aprendemos a movernos con calma, ¡¡estaremos más tranquilos relajados!!IMG_3251 IMG_3246  IMG_3248 IMG_3249 IMG_3250

Con esta actividad hemos trabajado la psicomotricidad fina (haciendo figuras con la plastilina), la relajación (practicando respiraciones lentas y profundas) y el autocontrol con autoinstrucciones.

¿Cómo puedo fomentar la autoestima de mi hijo?

AutoestimaLos padres solemos estar interesados en que nuestros hijos adquieran conocimientos, habilidades o destrezas que les permitan valerse por sí mismos el día de mañana, sin embargo, no prestamos tanta atención a fomentar en ellos una buena autoestima, la cual será clave para afrontar las dificultades que se irán encontrando a lo largo de la vida.

Pero, ¿Qué entendemos por autoestima? La autoestima es el amor y aprecio que tenemos por nosotros mismos. Así, con cada nueva experiencia, ya sea de éxito o de fracaso, vamos formando y cambiando esta imagen sobre nosotros. Cuando somos niños, como nos faltan experiencias, son los demás los que nos dan una visión de nosotros mismos que asumimos como propia y como punto de partida sobre la cual se añaden más valoraciones.

Por ello, es importante que los padres mimen y fomenten la autoestima de sus hijos,  para conseguirlo os indicamos que sigáis las siguientes recomendaciones:

  • Quiere a tu hijo incondicionalmente, acéptalo tal y como es, sin importar cuáles son sus capacidades, sus habilidades, su forma de ser o sus dificultades. Así que dale mucho amor, abrazos y besos; y no olvides decirle cuánto lo quieres.
  • Trata a tu hijo con respeto y educación, ten especial cuidado con lo que le dices y cómo lo haces. Sé un buen modelo para él, comportándote como  quieres que él se comporte.
  • Dedícale tiempo, reserva algún momento en el día para que tu hijo disfrute de tu completa atención, míralo a los ojos cuando habla contigo para que sepa que lo estás escuchando y evita hacer otras actividades. Eso le ayudará a reforzar la sensación de que es valioso e importante para ti.
  • Elogia a tu hijo, presta atención a las cosas que hace bien y alábalas. Para ello, sé sincero y específico a la hora de decirle que es lo que te ha gustado.
  • Establece unas normas claras y asegúrate de que siempre se respeten. Las normas les aportan seguridad porque tu hijo sabrá cómo debe de comportarse en cada momento.
  • Fomenta su independencia animándole a que experimente o explore algo nuevo como montar en bici, probar una comida diferente, hacer amigos; sin olvidar fomentar su autonomía para vestirse sobre los 3 años.
  • Dale responsabilidades acordes a su edad, tales como recoger sus juguetes, poner la mesa, hacer su cama, etc. El que lo hagas le hará saber que confías en él y crees en sus capacidades para hacer la tarea que le indicas.
  • Permítele que se equivoque y cometa errores. Los errores le ayudan a aprender y que sea más independiente resolviendo sus problemas, lo que le aportará confianza en sí mismo.
  • Fomenta sus habilidades e intereses. Apoya y anima a tu hijo para que participe en actividades que le interese. El que puedan sobresalir en alguna de ellas, le ayudará a mejorar el concepto que tiene sobre sí mismo.
  • Apóyale y anímale a que siga a delante cuando encuentre alguna dificultad, haciéndole ver que con esfuerzo y constancia todo se puede conseguir.

 ¡Hazle ver a tu hijo que ya es la persona que le gustaría ser!

LA HISTORIA INTERMINABLE

Hoy, os dejo este artículo, uno de los que publico en mi columna en el periódico La Nueva España todos los domingos. Habla de la ” nada”. Esa que tantos pacientes me dicen que sienten cuando están deprimidos. Hablaremos largo y tendido de eso, de la depresión. Pero hoy quería compartir con vosotros mis recuerdos y por qué ahora, no entonces que aún no tenía experiencia ni clínica ni profesional, que significaba el ” monstruo” de la Nada. Ahora lo sé, pero también sé como vencerla y sobre todo espero poder ayudaros a vosotros a hacerlo…

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Cuando mi hijo menor era pequeño, nos hacía ver una y otra vez “La historia interminable”, hasta el punto de saberse todos los diálogos de memoria, ¡con solo tres años! En la magnífica película, basada en una obra de Michael Ende, había un monstruo contra el que luchaba el valeroso Atreyu, el guerrero que quería salvar de la muerte a la hermosa princesa Luna, que siempre se me pareció a mi hija y que me despertaba una ternura especial. Esa película hoy tiene más sentido que nunca. Porque Atreyu era el que luchaba, el valiente, el que se arriesga, y Bastian el que se refugiaba del acoso, o de los demás, por ser diferente, y el monstruo que amenazaba de muerte a la princesa y a todo su reino era ni más ni menos que La Nada. Y ahora soy más que consciente de que es una película que Michael Ende no hizo solo para niños. Toda mi vida parece reflejada en ella. Hasta en ella están mis hijos, su vida y sus circunstancias. Y es que ahora soy consciente de que La Nada está aquí, está dentro de mí, y tengo que luchar contra ella. En unas declaraciones, el autor decía que la novela expresa el deseo de encontrar la realidad que nos rodea a través de recorrer el camino inverso, es decir, la parte interna de cada uno, que reside en su imaginación. Cuando nos fijamos un objetivo, el mejor medio para alcanzarlo es tomar siempre el camino opuesto. No soy yo quien ha inventado dicho método. Para llegar al paraíso, Dante, en su Divina comedia, comienza pasando por el infierno. Y sé que es cierto. Para llegar hay que pasar por el infierno. Hay que caer en La Nada y renacer y volver a salir para seguir luchando por esa meta, por ese objetivo, por hacer que cada uno en la medida de lo posible alcancemos nuestro propio paraíso. Distinto, supongo, para cada uno. Como el infierno. Mi infierno es la impotencia, el saber que luchar contra el poder es saber que casi siempre vas a perder, que tu trabajo no es valorado por quienes te envidian, que te ponen mil zancadillas, que la gente en la que creías te da la espalda porque les puede más el qué dirán, que los hijos no son tuyos para siempre y que debes dejarlos ir, que la soledad a veces duele… Pero mi paraíso, señores, está ahí, al alcance de mi mano. Para mí tiene que ver con el olor a bebé, con el sentimiento de volver a tener su diminuto cuerpo en el mío, con verlos crecer junto a mí, con sentir que mis hijos aún me escriben y me llaman mami, que puedo refugiarme para siempre en unos brazos que son siempre míos, para un placer tan mundano y tonto como ver nuestra serie favorita en un sofá. Y sobre todo, La Nada se desvanece cuando la lleno de honestidad, de saber que hago lo que debo, una nada que he llenado esta semana después del infierno, cachín a cachín, con sonrisas y agradecimiento, con “te quiero” o con “adelante, que tú puedes”, con abrazos de amigas de siempre, con mimos de mi niña, esa que hace 4 años me libró del monstruo. Eso hace que hoy, como siempre, en tan solo unos días, yo, Atreyu, haya vencido a La Nada. El reino de la fantasía está a salvo. Lleno de cosas maravillosas por las que seguir luchando. La princesa está a salvo. Una princesa con un nombre maravilloso. Luna. Esa luna que siempre juré en mis nanas que les bajaría a mis hijos. En este mundo lleno de fantasía, sigo pensando en hacerlo para ellos y para mis nietos.

Nuestro vídeo…inteligencia emocional

Este poema, describe mucho antes que Goleman lo que es la inteligencia emocional, esa que he tratado de cultivar y practicar toda la vida. La que trato de inculcar a mis pacientes.. Resume maravillosamente mi vida, y la filosofía que he querido llevar siempre; es un maravilloso retrato de lo que ha sido nuestra vida como profesionales, lo que tratamos de transmitir a quienes se acercan a nosotros…nunca es tarde y siempre hay esperanza…solo hay que luchar …

Reconocer las emociones No quise vivir en la angustia: y elegí la paz y la esperanza,el llanto que desahoga, que libera, y no el que inspira lástima en vez de soluciones  Controlarlas; No quise huir: y elegí mirar de frente,levantar la cabeza,y enfrentarme a los miedos y fantasmas. Empatía: No quise vivir solo y elegí la alegría de descubrir a otro, de dar, de compartir, y no el resentimiento sucio que encadena. Elegí el amor . La autoestima: No pude olvidar mis fallos:pero elegí perdonarme, quererme,llevar con dignidad mis miserias y descubrir mis dones; y la comunicación con los demás:    Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,el camino sin prosas, compartido…


Os dejamos este vídeo con toda nuestra energía…