Cuando ser perfeccionista se convierte en un problema

Tener aspiraciones, deseos de superarnos a nosotros mismos y de mejorar a nivel personal o profesional es positivo, ya que nos permite crecer como personas. Es bueno proponerse metas y objetivos que nos mantengan activos y nos sirvan de guía para seguir el camino que hemos elegido.

El problema surge cuando ese deseo de mejorar se transforma en una obsesión, en una insatisfacción continua con nosotros mismos o con los demás por no cumplir unas expectativas que la mayoría de las veces son demasiado altas y poco realistas. Esas expectativas pueden ir dirigidas a nosotros mismos, a los demás o ser las conocidas como “prescritas socialmente”, que es pensar que los demás son muy exigentes y esperan mucho de nosotros, por lo que no debemos fallar nunca para conseguir su aprobación.

Ese afán por ser perfectos y no equivocarnos a menudo aparece acompañado de ansiedad e inseguridad, problemas para conciliar el sueño o dificultades en las relaciones sociales, tanto a nivel laboral como personal.

Una persona es mucho más que sus logros y equivocaciones. Se debe valorar el esfuerzo, asumir cuanto antes que es imposible vivir sin cometer ningún fallo y entender que los fracasos son nuevas oportunidades para aprender y poder superarnos a nosotros mismos en el futuro.

Algunos consejos que pueden ayudar a las personas perfeccionistas son:

  • Controlar la ansiedad, a través de técnicas de relajación o ejercicio físico.
  • Fomentar el diálogo interior positivo: por ejemplo, cambiar el “he fallado, soy un fracaso” por “un fallo lo tiene cualquiera” o “la próxima vez me fijaré más”.
  • Trabajar la humildad y reconocer nuestros límites, no exigirnos tareas para las que no estamos preparados y plantearnos metas realistas.
  • Aprender a pedir ayuda: todos la necesitamos en algún momento y es necesario saber delegar cuando la ocasión lo requiere, así como aceptar los consejos de gente más experimentada que nos puedan aportar un punto de vista distinto al nuestro.

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CURSO PRÁCTICO SOBRE EVALUACIÓN Y DIAGNÓSTICO INFANTO-JUVENIL

Desde la clínica Isabel Menéndez Benavente ofrecemos la posibilidad de realizar un curso para estudiantes y nuevos profesionales en el que abordaremos de forma integral la evaluación y el diagnóstico de niños y adolescentes. Realización de historias clínicas, aplicación de pruebas, redacción de informes o interpretación de técnicas proyectivas son algunos de los temas que trataremos en el curso, con la finalidad de proporcionar los conocimientos necesarios a los nuevos psicólogos para evaluar y diagnosticar a sus primeros pacientes.

Para inscribirse o recibir más información están disponibles los teléfonos 985 35 25 89 / 640 35 28 27 y la dirección de correo electrónico clinica@isabelmenendez.com.

Qué hacer si nuestro hijo no quiere ir al colegio

Tras las primeras semanas del curso es importante tratar un tema que a menudo angustia a los padres y hace sufrir al niño: no quiere ir al cole. En ocasiones los niños afirman tener dolores de barriga, de cabeza, vomitan o tienen rabietas incontrolables cuando se acerca la hora o el día de acudir al centro escolar. Todas ellas son señales de alarma que deben ser tenidas en cuenta. Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos da unos cuantos consejos para poder solucionar este problema en el siguiente vídeo.

Si tras poner en práctica estas pautas la sintomatología persiste en el tiempo, el niño puede llegar a desarrollar una fobia escolar, por lo que no debemos dudar en buscar ayuda profesional lo antes posible.

Consejos para aumentar la autoestima

La autoestima es la forma en que nos percibimos a nosotros mismos y mantenerla alta es clave para sentirnos bien y poder afrontar los retos que se nos presenten. Hablamos de baja autoestima cuando las valoraciones que hacemos sobre lo que somos, hacemos o conseguimos no son positivas y afectan a numerosos aspectos de nuestra vida, impidiendo que nos desarrollemos correctamente como personas.

Miedo a nuevas experiencias, desmotivación, no expresar nuestra opinión por temor a equivocarnos, sentimientos de culpabilidad, indecisión, incapacidad para tomar la iniciativa o aislamiento son algunas de las señales que nos indican que debemos trabajar nuestra autoestima para conseguir aceptarnos.

Una de las primeras cosas que debemos cambiar para empezar a valorarnos es dejar de ser tan exigentes con nosotros mismos. A menudo nos centramos en las cosas negativas, los errores o nuestros puntos débiles, es nuestro primer impulso, pero tenemos que intentar tener presente lo que hemos conseguido y las cosas de las que nos sentimos orgullosos. No tienen por qué ser grandes hazañas: haber aprobado un examen de una asignatura que no se nos da bien, superar los nervios de aquella entrevista de trabajo, haberlo dado todo en un partido, apoyar a un amigo que está pasando por un mal momento o salir de nuestra zona de confort son cosas de las que estar orgulloso y que deben tener el reconocimiento que se merecen. Un buen ejercicio que nos ayudará a valorarnos más consiste en escribir una lista con los pequeños grandes logros que hemos ido consiguiendo a lo largo del día.

Otro de los errores más comunes que cometemos es ponernos metas inalcanzables o demasiado complicadas, que lo único que hacen es desanimarnos cuando nos damos cuenta de que no podremos alcanzarlas. Si vamos poco a poco cumpliendo metas más realistas y fáciles de alcanzar, aumentará nuestra autoestima y eso nos dará fuerzas para luchar por nuestro siguiente objetivo. Imaginemos a una persona enamorada de la cultura japonesa cuyo mayor sueño fuera trabajar en una ciudad nipona. De nada sirve desear el puesto si previamente no se estudia a fondo el idioma. El primer paso sería buscar una academia cercana, el segundo organizarse y escoger el horario de las clases, el tercero concentrarse en aprobar el primer curso… Es importante desglosar el gran objetivo en otros más pequeños y asequibles que podamos ir cumpliendo poco a poco, de forma que así tendremos más posibilidades de alcanzar el primero. De igual forma debemos tener siempre presente que el fracaso es una oportunidad para aprender y que debe ser el esfuerzo en el día a día quien nos defina, no el resultado.

El ser humano es sociable por naturaleza, y es habitual que nos comparemos con las personas de nuestro alrededor y más hoy en día con las nuevas tecnologías. Gente que parece que lo tiene todo como la pareja ideal, las vacaciones perfectas con fotos en lugares paradisiacos, siempre con una sonrisa en la cara, con aficiones al alcance de unos pocos o que parecen tener el trabajo perfecto inundan las redes sociales y nos pueden hacer creer que nuestra vida debería ser como la suya para ser felices, afectando a nuestra autoestima si consideramos que no es así. Hay que tener en cuenta la vida que nos muestran no es real y que las circunstancias de cada persona son diferentes, por eso cada uno debe tener sus propios objetivos e ilusiones y no caer en la trampa de las redes sociales, que nos han hecho creer que sólo hay un tipo de vida con el que seremos felices: aquel que incluya viajes increíbles, paisajes de postal, lujos afrodisíacos y cenas en los mejores restaurantes.

Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos habla de la baja autoestima y qué otras cosas podemos hacer para sentirnos felices con nosotros mismos.

Cómo superar el Síndrome Postvacacional

Los días de vacaciones llegan a su fin y la vuelta al trabajo viene a menudo acompañada por el famoso síndrome postvacacional, que se traduce en estrés, ansiedad, irritabilidad, tristeza o alteraciones en el sueño. Después de unos días de desconexión es normal experimentar estas sensaciones, que poco a poco irán desapareciendo. Para ello puedes seguir estos consejos:

  • Planificar tu tiempo: en vacaciones a menudo los horarios no existen y nuestro ritmo de vida cambia por completo. Esto puede servir para relajarnos durante el tiempo libre pero cuando debemos volver a la rutina la desorganización puede perjudicarnos y aumentar la ansiedad que experimentamos. Es por ello que establecer un horario te ayudará a organizar mejor tu tiempo y aprovecharlo para hacer actividades que te gusten.
  • Practicar deporte: a menudo durante el verano abandonamos las actividades deportivas, pero es conveniente volver a practicarlo lo antes posible una vez que hayamos empezado a trabajar de nuevo. Dar un largo paseo, salir a correr o ir al gimnasio te ayudará a despejar la mente y aliviará la tensión que genera la jornada laboral, además de facilitar el sueño y permitir un mejor descanso.
  • Establecer retos laborales: es importante tratar de mantenerse motivado e ilusionado en el trabajo, buscar nuevas metas y evitar en la medida de lo posible la monotonía. Si te gusta el trabajo que desempeñas más fácil te resultará incorporarte nuevamente después de las vacaciones.

Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos dará más consejos en el vídeo que puedes ver pulsando aquí. Si tras ponerlos en práctica el malestar por la vuelta al trabajo se mantiene y excede las dos semanas, puede que nos encontremos ante una depresión que requiera ayuda profesional.

Economía de Fichas

La economía de fichas es una técnica eficaz para instaurar conductas positivas en nuestros hijos, como conseguir que hagan su cama, recojan los juguetes, se duchen solos, hagan los deberes a una determinada hora, etc. Es una herramienta muy útil para que aprendan a tener paciencia y a manejar la impulsividad, además de servir de estímulo para realizar tareas menos motivantes o que pueden considerar aburridas.

Estos son los pasos para llevar a cabo esta actividad:

  • Hacer una pequeña lista con los comportamientos que queremos modificar en nuestros hijos, tres o cuatro serían suficientes para evitar confusiones o sobrecarga.
  • Elaborar a su vez con los hijos otra lista con los premios asignados a cada comportamiento procurando que sean proporcionales.
  • Establecer los “puntos” o “fichas” que se conseguirán por la realización de dichas conductas. Por ejemplo, cada vez que haga la cama obtendrá dos puntos.
  • Establecer las fichas o puntos necesarios para la obtención de cada premio. Por ejemplo, seis puntos equivalen a un helado.
  • En un primer lugar es conveniente poner uno o dos comportamientos fáciles de modificar para que el niño se motive y vea que es capaz de conseguir los premios, para más adelante ir introduciendo tareas más complejas o que requieran más puntos.
  • Es importante que los premios no sean siempre materiales, también se deben proponer actividades para realizar con los padres o hermanos: ir a la piscina, de excursión, al cine, jugar con mamá o papá, traer un amigo a casa, etc.

Si aún así los niños no son capaces de controlarse, se niegan reiteradamente a cumplir las tareas o se muestran excesivamente retadores es importante buscar ayuda profesional.

Tiempo de vacaciones

Estamos en verano, época en la que resulta más fácil realizar actividades al aire libre y que debemos aprovechar para mejorar la calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos. Es en las vacaciones familiares cuando se deben reforzar los lazos entre padres e hijos, ya que se dispone de un tiempo que durante el resto del año no se tiene.

Las vacaciones son un momento ideal para asentar los valores que deseamos transmitir a los niños con nuestro ejemplo, es importante que nos vean hacer lo que decimos y que los felicitemos cuando ellos también lo hagan. Ser amables con los demás, recoger tanto en casa como en la playa o el campo los desperdicios que hayamos generado, ayudar en las tareas familiares o compartir son algunas de las conductas positivas que debemos reforzar en nuestros hijos.

Es importante no relajar en exceso las pautas establecidas durante el año y seguir siendo firmes a la hora de corregir comportamientos inadecuados, pero también lo es realizar actividades divertidas que fomenten la unión entre los miembros de la familia, como pueden ser:

  • Sorprenderles con un desayuno divertido, hacer tortitas con caras alegres, elaborar alguna receta con ellos…
  • Pasar una tarde lluviosa con algún juego de mesa para toda la familia, de estrategia o colaborativos: Catán, Las Montañas de la locura, Monopoly…
  • Hacer un plan de película con valores para luego comentarla entre todos: “Wonder”, “Del Revés”, el cortometraje “Cuerdas”, “Epic: el mundo secreto”…
  • Ir juntos a una librería y escoger cada uno un libro, fomentando la lectura desde que son pequeños.
  • Hacer una excursión en familia, a pie o en bicicleta, es una idea estupenda para pasar tiempo juntos y una actividad que les gustará ya que es más complicada de realizar durante el curso y no estarán acostumbrados a ella.

Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos da también algunos consejos para pasar este tiempo de descanso con los niños en este enlace.