Crisis de pareja: cómo hacerle frente

En ocasiones podemos pensar que la persona con la que compartimos nuestra vida ya no nos aporta nada, puede suceder que sólo nos fijemos en sus defectos o que hayamos perdido las ganas de pasar tiempo a su lado. En estos casos, especialmente si las situaciones mencionadas se mantienen por un tiempo considerable, podemos estar hablando de una crisis importante en la pareja. Es de vital importancia afrontar esta situación y abordarla lo antes posible.

Algunos consejos para hacer frente a un crisis de pareja son los siguientes:

  • Acercarse al otro: “Solemos ignorar las necesidades emocionales de nuestra pareja por descuido”.

El primer paso para acercarnos consiste en ser conscientes de lo importante que son esos momentos cotidianos para la estabilidad de la pareja. Comer o cenar juntos, ir al cine, visitar alguna ciudad o pueblo cercanos, en definitiva, pasar algo de tiempo en pareja y buscar actividades que puedan hacer ilusión a ambas partes. Si los intereses son muy dispares, otra opción puede ser alternar los planes de los dos, tratando de hacer un esfuerzo por interesarnos en las cosas que le gustan al otro.

  • Suavizar el planteamiento de las conversaciones.

Lo más importante de las conversaciones es la ausencia de crítica, desprecio, actitud defensiva o evasiva, que auguran un conflicto dañino. Un planteamiento violento provoca en muchas ocasiones que alguien se sienta abrumado, y llegue al aumento de distancia emocional que acabe con la relación de pareja. Un 40% de parejas se divorcian por tener frecuentes y demoledoras peleas.

Es importante que cuando hables con tu pareja tengas en cuenta algunos de estas sugerencias:

  • Cuando te quejes trata de no culpabilizarla.
  • Emplea frases que empiecen con “yo” en lugar de “tú”.
  • Describe lo que está pasando, sin evaluar ni juzgar.
  • Expresa con claridad lo que sientes, aunque te resulte obvio (no esperes a que tu pareja te lea el pensamiento).
  • Sé amable.
  • Sé agradecido.
  • Tranquilizarse a uno mismo.

Las discusiones provocan la sensación de sentirse abrumado, tanto emocional como físicamente,  es normal que en ocasiones nos sintamos indignados y que el cuerpo se perturbe (el corazón late con fuerza, sudamos, contenemos la respiración) así que el primer paso es parar la discusión. Si sigues discutiendo los niveles de activación se dispararán,  perderás los nervios, te distanciarás o probablemente digas cosas que realmente no sientas o las digas de una forma que pueda abrir una brecha importante entre los dos. La única estrategia razonable es hacer saber a tu pareja que te sientes sobrepasado y necesitas un respiro. El descanso debe durar al menos 20 minutos, puesto que es el tiempo que el cuerpo tarda en tranquilizarse. Emplea esos minutos en hacer algo que te distraiga y te calme, como escuchar música, hacer ejercicio, o aplicar alguna técnica de relajación.

  • Ser tolerantes con los fallos de cada uno.

Muchas veces nos quedamos atascados en frases condicionales del tipo: “Si mi pareja fuera más ….… todos mis problemas desaparecerían”. Mientras prevalezca esta actitud, será muy difícil resolver los conflictos, a menos que aceptes los defectos y debilidades de tu pareja. Lo importante es ponerse en el lugar del otro y tratar de encontrar soluciones satisfactorias para los dos.

  • Cultivar el cariño y la admiración.

El cariño y la admiración son dos de los elementos más importantes en una relación duradera y gratificante. Las parejas duraderas pueden distraerse a veces por los fallos del compañero pero sienten que la persona con la que comparten su vida es digna de respeto y cariño.

Si el cariño y la admiración están desapareciendo, el camino para recuperarlos comienza por darnos cuenta de su valor. Son esenciales para la estabilidad de la pareja a largo plazo porque impiden el desprecio. Cuanto más conscientes seáis de los sentimientos positivos que os rodean, mejor podréis gestionar las diferencias de opinión. Lo positivo amortiguará y restará importancia a los problemas que puedan surgir.

Los sentimientos positivos que han permanecido mucho tiempo encerrados pueden ser sacados a la luz simplemente pensando o hablando de ellos. Esto puedes hacerlo meditando un poco sobre tu pareja y sobre lo que te gusta de ella.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es la capacidad que tiene una persona para defender sus derechos sin vulnerar los de los demás.

A menudo en el colegio, en el trabajo o simplemente con amigos o familiares no somos capaces de expresar adecuadamente nuestras emociones y opiniones, y podemos sobrepasarnos o por el contrario quedarnos con las ganas de haber respondido una cosa u otra en una conversación.

En psicología hablamos de tres tipos de comunicación:

  • Pasiva: es aquella que utilizan las personas que no son capaces de defender sus derechos, son sumisas y evitan a toda costa los conflictos diciendo que sí a todo, sin ser capaces de expresar sus opiniones por miedo a ser rechazados o porque creen que así no se meterán en problemas. Estas personas suelen tener gran tensión y frustración internas y puede ocurrir que tras un largo tiempo “aguantando”, acaben por tener reacciones explosivas que aparentemente están fuera de lugar.
  • Agresiva: es aquella en la que las personas gritan, amenazan o imponen su criterio al de los demás sin escuchar las opiniones ajenas. En ocasiones, el tono no tiene por qué ser alto, pero se puede reconocer a una persona con un estilo de comunicación agresivo si utiliza frases como: esto se hace así y no hay más que hablar / si vuelves a hacerlo te vas a enterar / está fatal hecho / hay que ser tonto / dame eso, etc
  • Asertiva: es el tipo de comunicación más adecuada y que nos hará sentir más felices. Una persona asertiva defenderá sus derechos sin caer en el insulto o la falta de consideración hacia los demás. Por otra parte, muchas veces damos por hecho que los demás saben cómo nos sentimos cuando la mayoría de las veces resulta que no es así, por lo que resulta fundamental que una persona asertiva exprese cómo se siente, aunque crea que es algo obvio y piense que sea imposible que la otra persona no se haya dado cuenta. En contraposición con las expresiones agresivas ya mencionadas, una persona con asertividad contestará de esta forma: yo creo que la forma más eficiente es esta, ¿Qué te parece? / eso me ha molestado, te agradecería que no volvieras a hacerlo / creo que se puede mejorar / debes prestar más atención a este detalle / ¿Me puedes dar la grapadora por favor?

La asertividad se puede entrenar y su efecto es inmediato. Cuanto más la pongamos en práctica, mejor será la relación que tengamos con nuestros compañeros de trabajo, instituto, familiares o amigos, y nos ayudará a reducir el número de conflictos de forma considerable.

Relaciones tóxicas

RELACIONES TÓXICAS

Todas las relaciones, ya sean de pareja, familiares o de amistad, tienen altibajos y es frecuente que haya momentos de tensión que nos hagan pasar un mal rato. El trabajo, los estudios, los hijos o el ritmo de vida actual pueden causarnos estrés y enfriar las relaciones con las personas de nuestro entorno, pero hay que saber diferenciar entre discusiones normales y relaciones tóxicas. Una relación, del tipo que sea, debe estar basada en el respeto y hacernos sentir cómodos, aunque en ocasiones haya desencuentros o discrepancia de opiniones.

¿Qué es una relación tóxica?

Una relación tóxica es aquella que va minando nuestra autoestima poco a poco, en la que de alguna forma nos sentimos “atrapados” e incómodos con la otra persona. Es una relación que no nos permite crecer ni avanzar, sino estancarnos en una espiral de tensión, angustia, rabia e incluso miedo.

¿Cómo identificar una relación tóxica?

Algunos de los rasgos más característicos que deben ser tenidos en cuenta son los siguientes:

  • Exceso de control

Revisión de whatsapp, cuentas de restaurantes, preguntar de forma constante dónde estás y con quién, decirte lo que debes hacer o con quien relacionarte… Una relación, del tipo que sea, en la que una de las dos personas no se sienta libre para tomar sus propias decisiones es una relación tóxica.

  • Juicios de valor

Que la otra persona opine de forma constante sobre todos los aspectos de tu vida, de forma negativa, sin dejar margen a tus propias opiniones. “Si no haces eso es que eres un idiota, vaya tonta que fuiste, yo lo hubiera hecho mucho mejor, cómo se te ocurre decir eso, lo que tienes que hacer es…”

  • Visión negativa

Numerosos comentarios negativos, destacando siempre lo malo de cualquier situación o persona, visión pesimista de la vida desterrando todo lo positivo… En definitiva, relaciones donde los demás nos roban la energía y no nos dejan disfrutar de todo lo bueno que tenemos a nuestro alrededor.

  • Manipulación y chantaje emocional

Son relaciones donde una de las personas asume un papel de víctima, tratando de inspirar pena y hacer responsable a la otra persona de su vida, que a menudo se siente culpable, para así conseguir lo que quiere. Esto acaba provocando elevados niveles de frustración e impotencia motivados por ceder constantemente.

  • Dependencia emocional

Una relación es tóxica cuando una de las dos personas involucradas en ella se siente total y absolutamente dependiente de la otra, especialmente a nivel emocional. La persona puede experimentar ansiedad, angustia o aislamiento en ausencia de la otra y su felicidad y equilibrio mental depende de la presencia y aprobación de la misma.

¿Cómo se puede gestionar una relación tóxica?

Cuando sepas darte cuenta de que esa relación te está haciendo daño trata primero de diseñar un plan:

-Ventajas e inconvenientes de mantenerla

-Si hay ventajas, tienes que ser consciente de que tú te mereces otro trato, otra forma de relacionarte, sin miedo y sin vergüenza. Trata de vencer tu miedo, y habla con la otra persona defendiendo tu derecho a expresarte y vivir esa relación (amistad, fraternal, amorosa) de forma satisfactoria para ambos.

-Si priman los inconvenientes o tras intentarlo el otro no modifica su conducta es el momento de cortar esa relación.

No dudes en cortar relaciones que puedan hacerte daño. A veces no será tan fácil, quizás necesites una ayuda extra acudiendo a un profesional.

Cómo conseguir que no te afecten las personas negativas

personas-negativasA veces, las personas que nos rodean pueden tener un gran efecto en cómo nos sentimos, tanto positivo como negativo. Así, cuando estamos rodeados de personas que tienen actitudes negativas, es posible que comencemos a pensar de forma negativa también y eso influya en cómo nos sentimos.

De forma intencional o inconsciente, las personas negativas hacen que nos sintamos mal con nosotros mismos, añaden estrés y ansiedad a nuestra vida, reducen la ilusión y la intención de dar todo lo mejor de nosotros mismos y nos roban tiempo y energía.

Lo más recomendable es dejar de relacionarnos con este tipo de personas, aunque, esto no siempre es posible. En estos casos, lo más inteligente es enfocamos en los aspectos más positivos de la vida, así las actitudes negativas de los demás no nos influirán tanto.

¿Cómo conseguir que su actitud negativa no nos afecte tanto?

  • Escucha selectivamente al participar en una conversación. Trata de prestar atención a los aspectos positivos y constructivos de la misma y no lo des importancia a los negativos.
  • Compórtate adecuadamente. Después de un ataque, nuestro instinto suele llevarnos a defendernos y devolver la agresión; no obstante si lo haces, estarás mostrando que ese mensaje te ha molestado y si te pones a su altura no te sentirás orgulloso de tu comportamiento. Así, lo mejor que puedes hacer es mantener una conversación a través de palabras positivas y sugerencias de apoyo.
  • Haz ver que en todas las situaciones siempre hay algo positivo. Hay personas que opinan que toda su vida y el mundo contienen solo cosas negativas. Haz ver a esas personas que también hay aspectos positivos en la vida.
  • Enfócate en amistades con personas positivas. A veces, es imposible evitar a la gente negativa, sin embargo, no tienes que pasar todo tu tiempo libre con ellos. En lugar de ello, pasa tiempo con personas que tienen una opinión positiva de la vida.

 ¡Mantén una actitud positiva independientemente de la actitud de los demás!