La asertividad explicada a los más pequeños

Hemos hablado ya varias veces de la asertividad, pero hoy os traemos una actividad adaptada a los más pequeños para que aprendan a distinguir los distintos estilos comunicativos y sepan escoger el más indicado para ellos.

La asertividad es la capacidad para expresar de forma respetuosa pero firme nuestras opiniones, ideas o sentimientos de forma clara y sin dañar a los demás. Resulta fundamental aprender a ser asertivos para tener unas relaciones sociales sanas y para evitar tensiones y discusiones que muchas veces resultan innecesarias y agotadoras.

La actividad consiste en tratar de ponerle cara a cada uno de los estilos comunicativos, para ello les pediremos a los niños que dibujen un ratón, un dragón y una persona. El dibujo es una herramienta fantástica para trabajar con los niños, se entretienen y pueden visualizar mucho mejor lo que les estamos pidiendo.

El ratón representa el estilo pasivo: habla bajito, se esconde, tiene miedo y no se atreve a decir no o a expresar su opinión. Representa a las personas que no defienden sus derechos y prefieren no llevar la contraria a los demás con tal de ahorrarse una discusión. Al final, este estilo desgasta mucho y es habitual que las personas pasivas acaben “explotando”.

El dragón representa el estilo agresivo: pega, insulta, muerde, araña, grita a los demás niños o trata de imponer a qué se debe jugar o con quién. No saben resolver los problemas de forma tranquila y discuten a menudo. Este estilo es peligroso, porque los niños pueden entender que la única forma de llegar a un acuerdo es a base de amedrentar o que gane “el más fuerte”. Debemos hacerles ver que ante un conflicto del que no son culpables, si se comportan de forma agresiva seguramente se ganen un castigo o una fuerte reprimenda igualmente.

Por último, les pedimos que dibujen a una persona, si quieren pueden dibujarse a sí mismos, y les explicamos el estilo asertivo: hablar de forma tranquila, exponer a los demás las cosas sin tratar de imponer nuestra opinión, respetar los turnos o expresar nuestros sentimientos para facilitar que los demás se puedan poner en nuestro lugar.

Una vez hechos los dibujos, se puede hacer un pequeño teatrillo para representar los tres estilos y hablar sobre ellos: cuándo nos hemos portado como un ratón, cuáles han sido las consecuencias si lo hicimos como un dragón, qué beneficios conseguimos siendo personas, etc.

Trastornos de conducta en niños y adolescentes

Los trastornos de conducta en niños y adolescentes pueden interferir gravemente en sus vidas y afectar a sus relaciones sociales y familiares. Detectarlos lo antes posible resulta fundamental para no agravar la sintomatología y prevenir otros trastornos asociados. Nuestra psicóloga Isabel Menéndez nos explica en qué consisten y las señales que nos deben alertar de la presencia de estas alteraciones.

Las causas de estos trastornos pueden ser genéticas, esto es, la disposición o el temperamento natural de un niño y las posibles diferencias neurobiológicas en la forma que funciona el cerebro, o del entorno, con unas pautas de crianza inadecuadas, bien por ausencia de límites o exceso de los mismos.

En lo referido a las pautas educativas es muy importante establecer una serie de límites adaptados a la etapa evolutiva en la que se encuentra cada niño e imponer unas consecuencias proporcionadas cada vez que se los salten. Para que un castigo sea efectivo debe seguir los siguientes puntos:

  • Los niños diagnosticados con problemas de conducta normalmente también son impulsivos y no son capaces de ver las consecuencias de sus actos. Es por ello que se debe avisar previamente de los castigos asociados a cada conducta que queramos modificar, para que poco a poco puedan ir modulando su conducta.
  • Una vez que estos niños hayan hecho algo que no debían, la consecuencia debe aplicarse de forma inmediata. Es habitual que los padres tiendan a dejar los castigos para más tarde, y castiguen con no jugar a la consola el fin de semana si el niño se ha portado mal el miércoles. Esto es un error y es habitual que muchos niños, llegado el fin de semana, no recuerden por qué están castigados o que por otra parte, no encuentren motivación para portarse bien el resto de la semana si saben que hagan lo que hagan el fin de semana no podrán jugar. Es mucho más efectivo castigar lo antes posible, ya que el niño será plenamente consciente de su error y de sus consecuencias.
  • No añadir comentarios: lo que habitualmente entendemos por “entrar al trapo”, discutir con el niño o utilizar frases como “si es que esto se veía venir” o “ya estás como siempre…”. Los niños, especialmente los más pequeños, no tienen la capacidad de razonar con los adultos ni entienden muchas veces lo que estos les dicen, por lo que resulta más efectivo aplicar la consecuencia directamente sin dar demasiadas explicaciones.
  • Importantísimo que los padres sean coherentes e impongan los mismos castigos, y en caso de no estar de acuerdo, dialoguen entre ellos sin estar los hijos presentes. Si un niño sabe que uno de los progenitores es más “blando”, se aprovechará de ello y esto provocará discusiones y tensión entre la pareja, por lo que es básico instaurar una serie de normas que ambos progenitores acepten y bajo ningún concepto desautorizarse el uno al otro.

Cómo causar buena impresión

impresionesAunque, las Primeras Impresiones son importantes, no lo son todo y, generalmente, solemos tener más oportunidades para caer bien o gustar a los demás; sí son importantes a la hora de formarnos una idea o de emitir un juicio sobre una persona y decidir si queremos o no seguir conociéndola.

Esto es así porque nuestro cerebro no puede procesar tanta información a la vez y debe formarse una idea en un periodo de tiempo muy breve para garantizar nuestra seguridad.

Así, parece ser que 15 segundos son suficientes para tener una primera impresión de alguien y, en este tiempo tan breve, se tiene en cuenta las palabras, el lenguaje corporal y el aspecto físico.

Por ello, si queremos dar una buena impresión a los demás, son útiles algunas Estrategias como las siguientes:

  • Cuida tu limpieza y aspecto físico.
  • Sonríe, la sonrisa hace que los demás te perciban como una persona accesible, amable y carismática.
  • Usa un lenguaje adecuado a la situación en la que te encuentras. Cuida tu vocabulario ya que por tu forma de hablar se puede deducir si eres una persona culta y educada, aspectos que contribuyen a dar una mejor impresión.
  • Confía en ti mismo y actúa conforme a ello. Las personas que logran dar una impresión más favorable son las que muestran seguras de sí mismas.
  • Sé sincero. Dar una imagen falsa sobre ti no conseguirá que causes en los demás una mejor impresión, sino que más bien sucede lo contrario, conseguirás que se alejen de ti si descubren la verdad.
  • Usa el lenguaje corporal de forma adecuada. Cuando estés hablando procura realizar movimientos con tus manos, evita cruzar los brazos, sitúa tu cuerpo en dirección a la otra persona, mira a la cara, utiliza un tono y un volumen de voz adecuado, coloca las yemas de los dedos de una mano contra las de la otra para transmitir confianza,…
  • Muestra interés por la otra persona, saludándola, llamándola por su nombre, haciéndole alguna pregunta sobre sus aficiones o gustos, etc.
  • Refuerza a los demás diciéndoles lo que te gusta de ellos  sin incurrir en demasiados halagos ya que pueden ser percibidos como poco sinceros.
  • Ten conversaciones balanceadas, dedica el mismo tiempo a hablar que a escuchar.
  • Si quedas con alguien, Sé puntual, llegar tarde a una primera cita causa muy mala impresión.
  • Muéstrate tranquilo y relajado.

“Las primeras impresiones pueden no ser las únicas valoraciones, 

aunque influyen en que haya o no más oportunidades para ser valorado

Cómo poner límites a personas tóxicas

gente-toxicaEn algún momento de nuestra vida, todos nos hemos encontrado con Personas Problemáticas que tienen por costumbre evaluar de forma permanente y negativa qué decimos, cómo nos comportamos y por qué.

A veces, están en relaciones que no podemos escoger, como es el caso de la familia; otras veces, las encontramos en determinadas situaciones profesionales, laborales o en el vecindario y, en otras ocasiones, cometemos el error de permitirles formar parte de nuestro círculo de amistades.

Pero, ¿Qué entendemos por Personas Problemáticas o Tóxicas? Las Personas Tóxicas son aquellas que en las relaciones interpersonales desgastan, intimidan, critican, hieren, desmotivan, manipulan,… haciéndonos sentir tensos, exhaustos, con menor autoestima y motivación. Existen muchos tipos de personas tóxicas, pero, en general podríamos dividirlas en:

  • Las Victimistas o Culpabilizadoras, nunca son responsables de lo malo que les ocurre y culpan a los demás o a las circunstancias de su malestar. Suelen hablar de forma negativa, anticipan fracasos y se sienten desgraciadas.
  • Las Críticonas o envidiosas, viven pendientes de la vida de los demás y constantemente se comparan con alguien. No pueden tolerar que a los demás les vaya bien o que tengan algo que desean, por lo que suelen criticar o descalificar a esas personas para sentirse menos angustiadas.
  • Las Resentidas, a todo el mundo le ven una mala intención, simplifican y sacan conclusiones de cualquier comentario que hacen los demás. Siempre están a la defensiva, como si el mundo estuviera en contra de ellas.
  • Las Psicópatas o Agresivas, infligen dolor a los demás sin sentir la menor culpabilidad.  Suelen humillar, faltar el respeto a propósito, amenazar, intimidar u ofender.

Si conoces a alguna Persona como las descritas anteriormente y tienes que seguir manteniendo una relación con ella, los siguientes Consejos te serán útiles para ponerle límites y minimizar tu malestar en su presencia:

  • Dedica un tiempo a relajarte antes de estar con esa persona
  • Cuando la persona se dedique sólo a hablarte de sus problemas, házle reflexionar y pídele que piense en soluciones
  • No te responsabilices de las cosas que le ocurran a los demás o de sus decisiones
  • Selecciona bien a las personas a las que les cuentas las cosas buenas que te suceden, elige a las que sabes que se alegrarán por ti
  • Despréndete de cualquier emoción con respecto a la persona tóxica
  • Házle saber que no te gusta que critique a los demás en tu presencia y que prefieres cambiar de tema
  • No permitas que nadie te falte al respeto, te humille o infravalore

Recuerda que, a veces, ¡La indiferencia es la mejor actitud!