¿Qué es la atención plena o Mindfulness?

mindfulness_poster_UKLa Atención plena o Mindfulness es la capacidad para llevar la atención a las experiencias que se están experimentando en el momento presente, aceptándolas y sin  emitir juicios o valoraciones.

Normalmente, solemos prestar atención a las actividades del momento sólo con una pequeña parte de nosotros mismos, mientras que la mente y los pensamientos están en otra cosa. Vivimos en el modo “piloto automático”, ocupándonos de nuestras actividades con muy poca conciencia de los detalles de nuestra experiencia del momento.

La mayoría de las personas también tenemos el hábito de recubrir nuestra experiencia con una sucesión de opiniones y juicios, casi al mismo tiempo que los acontecimientos en sí, lo que dificulta mucho el hecho de ser plenamente consciente de lo que ocurre.

Con la Atención Consciente, podemos aprender a desarrollar una conciencia exacta en cada momento de lo que es nuestra experiencia en realidad (mente plena), en vez de encerrarnos en pensamientos o en juicios acerca de esa experiencia (mente llena); siendo conscientes así de cómo nos sentimos tanto a nivel físico como emocional, y de cómo respondemos o reaccionamos ante cada situación.

Es posible que haya experiencias que no nos gusten y que no podamos cambiar, como el dolor, la enfermedad o una circunstancia difícil; pero al menos podemos darnos cuenta de cómo reaccionamos o respondemos a todo lo que nos ocurre y desarrollar estrategias para cambiar la forma de relacionarnos con nuestras circunstancias.

Condiciones para la práctica de Mindfulness:

  • Un sitio tranquilo
  • Un momento oportuno, siempre el mismo
  • Postura adecuada: Sentado encima de un cojín en el suelo con las rodillas flexionadas y apuntando al suelo, manos sobre los muslos, cabeza dejando la coronilla como la parte más alta, ojos abiertos y mirando a un punto fijo del suelo y la lengua en el paladar superior.
  • Un temporizador, para medir el tiempo de práctica.

El proceso:

  • Adopta la postura adecuada de meditación
  • Lleva la atención a la respiración, bien en el triángulo que forman nariz y labio superior o en el movimiento del tórax con cada inhalación y exhalación.
  • Aparezca lo que aparezca (sensaciones, emociones, sentimientos o pensamientos) simplemente obsérvalo y continúa atento a tu respiración.

Si quieres combatir el estrés, desarrolla la mente plena en tu experiencia del momento y deja atrás la mente llena de pensamientos, valoraciones, juicios; concéntrate en el ser y deja por un momento el hacer.

Próximamente pondremos a vuestra disposición un Taller de Mindfulness en nuestra clínica.

Día Mundial de la Salud. Depresión.

Hoy en el día Mundial de la Salud, este año se dedica a la Depresión.

Por este motivo queremos recordar el vídeo de nuestra psicóloga Isabel Menéndez Benavente, nos da claves de cómo afrontar una depresión, enfermedad que afecta a un alto porcentaje de la población..

 

Cómo enseñar a resolver conflictos

conflictosEs habitual que los niños tengan problemas o dificultades con sus compañeros de clase o amigos en algún momento puesto que pasan mucho tiempo con ellos y aún no han desarrollado habilidades para gestionar sus diferencias de forma adecuada.

Lo habitual es que el conflicto produzca sentimientos negativos como incomodidad, mal humor, impotencia o nerviosismo provocando, en algunos casos, enfrentamientos, situaciones de discrepancia y tensión.

Por ello, tendemos a evitar conflictos, aunque  éstos pueden ser  una oportunidad  para aprender habilidades sociales y competencias de negociación, empatía, respeto, escucha y toma de decisiones. Por este motivo, es importante aprovechar los conflictos que surjan para enseñar a nuestros hijos.

¿Cómo podemos ayudar a los niños a resolver conflictos?

  • Haz de modelo. Los más pequeños imitan nuestra forma de actuar así que si queremos que resuelvan sus problemas de forma respetuosa, nosotros debemos hacer lo mismo.

  • Favorece la comunicación en el niño. Tu hijo ha de saber exponer su punto de vista y resolver las situaciones que no le gustan. Por ello, Anímale a  que se exprese y comunique lo que no le gusta.

  • Simula situaciones en casa. Puedes utilizar conflictos reales que tenga el niño o inventarlos y úsarlos como una oportunidad para enseñarle cómo actuar.

  • Utiliza los conflictos que surjan en el hogar. En lugar de reñirle, explícale lo que puede hacer la próxima vez.

  • Da diferentes opciones. Ofrece diferentes alternativas para resolver un problema, cada una con sus ventajas y desvantajas, y permite que el niño decida cuál quiere llevar a cabo.

Sigue estos pasos para resolver problemas:

    1. Identifica el problema: ¿Qué ha ocurrido?  y ¿Qué personas están implicadas?

    2. Expresa cómo te sientes. Utiliza los mensajes yo en vez de mensajes tú, es decir evita decir “tú has hecho esto mal” y cámbialo por “yo me he sentido mal”.

    3. Expresa las necesidades de ambas partes.

    4. Crea con ellos una lluvia de ideas. Puedes preguntarles ¿Qué podemos hacer? y proponer entre todos diferentes opciones.

    5. Piensa y razona con ellos, las ventajas e inconvenientes de cada opción.

    6. Elige entre todos la opción que parece mejor. No se trata de que nadie gane, sino en llegar a un consenso y un acuerdo.

    7. Lleva a cabo la solución escogida y valora lo ocurrido.

    8. Si no os gustan los resultados siempre podéis escoger otra opción.

Juegos para enseñar a relajarse

reajacionVivimos en una sociedad que fomenta la prisa, los estímulos rápidos y la gratificación inmediata; aspectos que influyen en el desarrollo de problemas físicos y psicológicos. Por ello, es importante que tengamos estrategias que nos permitan relajarnos, sobre todo a los más pequeños.

En la clínica enseñamos a  los niños mediante juegos técnicas de relajación para que sean capaces de controlarse en situaciones de presión, tensión o nerviosismo.

Algunas de estos juegos para enseñar a relajarse son los siguientes:

¡A soplar la vela!

Este juego consiste en aprender a respirar de manera profunda, es decir, cogiendo aire por la nariz, inflando la barriga y expulsando poco a poco el aire mientras soplamos la vela con intención de apagarla. Una vez que están comprendidas las instrucciones, situamos al niño en una silla a unos dos metros de la vela, que se encontrará encendida encima de una mesa.

El niño no puede levantarse ni inclinarse, por lo que es esperable que no consiga apagarla. Así que realizaremos acercamientos progresivos a la vela hasta que lo consiga. El juego tendrá una duración de unos 5 minutos en los que el niño adquirirá la habilidad de respirar profundamente.

El juego del globo

La técnica del globo es un juego  que nos ayuda a fomentar la relajación a través de una correcta respiración. Para jugar necesitamos un espacio amplio y globos de colores. La tarea consiste en inflar un globo hasta que explote y por otra parte, inflar otro globo y dejar que expulse el aire lentamente manipulando la boquilla.

Una vez hecho esto, les pediremos a los niños que cierren sus ojos y se imaginen que se convierten en globos mientras toman aire y lo expulsan lentamente.

En este momento preguntaremos a los niños que nos cuenten situaciones en las que se sienten como globos, situaciones en las que no pueden soportar o tolerar algo. Entonces, les invitaremos a que nos indiquen cómo lo han resuelto, ofreciendo alternativas si necesitasen ayuda.

 

El juego de la semilla

Con música relajante de fondo y luz tenue, simbolizaremos el crecimiento de un árbol. Comenzaremos por ponernos de rodillas en el suelo con la cabeza agachada y los brazos extendidos hacia adelante, como si fuésemos gatitos desperezándose.

Y daríamos las siguientes instrucciones: “Somos una semilla que, al son de la música, va creciendo y convirtiéndose en un árbol grande con hermosas ramas, que serán nuestros brazos extendidos hacia arriba cuando estemos de pie”. Este ejercicio es ideal para hacerlo con ellos por la noche, antes de acostarlos.

El cuento de la tortuga

Es un magnífico cuento para fomentar habilidades de autocontrol. Se narra la historia de una pequeña tortuga que se enfadaba por todo y explotaba con gran facilidad.

Un día, tras sentirse sola y aislada, se encuentra con una sabia tortuga que le da un truquito para controlarse cuando se enfada: Meterse en su caparazón, contar hasta calmarse, frenar sus pensamientos y relajarse.

Este cuento es ideal para narrarlo a niños entre los 3 y los 7 años. Para favorecer la puesta en práctica de esta habilidad podemos darles una pegatina o un papelito con una tortuga cada vez que realicen el ejercicio en una situación de tensión. Lo tenemos descargable y listo para imprimir en este enlace.

El frasco de la calma

Llamamos frasco de la calma a un bote en el que metemos agua, silicona líquida para dar densidad al contenido y, por ejemplo, purpurina. Podemos fabricarlo con los niños como una manualidad más y es ideal para que lo contemplen tanto en momentos de tensión como en momentos relajados.