San Valentín sin pareja

san-valentinCuando se aproxima el día de San Valentín es inevitable no ver publicidad relacionada con el amor, eventos o ideas de regalos para los enamorados. Todo esto puede hacer que las personas que no tienen pareja se sientan desanimadas o nostálgicas por no tener con quién compartir ese día.

No tener pareja por San Valentín no afecta a todos por igual, para algunas personas este día no tiene importancia, pero otras pueden sentirse tristes o nostálgicas. La reacción de cada una dependerá principalmente de las discrepancias que existan entre la evaluación que hacemos de nuestra situación actual y la deseada, es decir, entre cómo estamos y cómo nos gustaría estar.

Si sueles ser de las personas que viven con tristeza San Valentín, los siguientes consejos pueden hacer que disfrutes de este día sin pareja:

  • Date un capricho. Invierte un dinero en comprar o hacer algo que realmente te guste o que hace tiempo que deseas.
  • Sal con tus amig@s. Cualquier día es bueno para disfrutar de la compañía de tus amigos y por qué no hacerlo también el 14 de Febrero.
  • Haz algo de tu lista de cosas pendientes. Todos tenemos algo que nos gustaría hacer pero que nunca encontramos el momento para hacerlo. San Valentín puede ser un buen día para llevar a cabo una de esas actividades que tanto te gustaría experimentar.
  • Dedícale tiempo a tus hobbies. A veces las exigencias diarias no te permiten dedicar el tiempo que quisieras a tus aficiones, así que ¿por qué no hacerlo en este día? Disfrutar de un tiempo haciendo lo que te apasiona te hará sentir bien.
  • Haz un viaje o una escapada. Si tienes un poco de tiempo y dinero extra, quizás este día sea un buen momento para viajar. Pasar un tiempo en un sitio cercano que no conoces o visitar a esos amigos que viven lejos y no ves hace mucho puede ser suficiente para olvidarte de los convencionalismos asociados a ese día.
  • Haz lo que haces siempre. Porque en algún momento de la historia se haya marcado este día como la fecha de los enamorados no significa que tengas que festejarlo o pensar en él. Solo tómalo como lo que realmente es, un día más.

Puede ser que sientas la soledad durante este día, pero no debes desanimarte. Hay miles de personas solteras en el mundo, así como también hay parejas que no le prestan atención a este día ya que la consideran una fecha comercial, así que ¿Por qué no disfrutar del día haciendo lo que te guste?

El semáforo: Una técnica de autocontrol

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Es muy común que los niños actúen por impulsos, mostrando dificultades para controlar los mismos sin reflexionar y sin comprender las posibles consecuencias de sus actos.

El semáforo es una técnica efectiva para autorregular en los niños estos comportamientos impulsivos, arranques de ira o agresión. Consiste en entrenar al niño para que cuando sienta que está por caer en estos comportamientos “actúe” como lo hace un semáforo

  • ROJO para DETENERSE, es decir, quedarse quieto tal y como lo hacen los vehículos en la carretera.
  • ÁMBAR para PENSAR lo que está sucediendo y detectar posibles SOLUCIONES.
  • VERDE para ACTUAR llevando a la práctica alguna de esas opciones.

Para que el niño comprenda bien esta técnica es recomendable estimularlo, creando un dibujo de un semáforo con unas instrucciones sencillas, esto le ayudará a recordar cómo funciona.

Como instrucciones podemos poner las siguientes frases:

  • Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar.
  • Luz Ámbar: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias.
  • Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución.

Éste es el semáforo que hizo una niña en una de las sesiones, como puedes ver aparecen algunas palabras clave para hacer más comprensible la técnica y algunos motivos decorativos que la propia niña eligió para hacer más personal su semáforo. 

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Si quieres enseñar a tu hijo a controlar sus impulsos o ataques de ira no dudes en poner en práctica esta técnica, te sorprenderá su utilidad y eficacia. 

 

Propósitos para el Año Nuevo

propositosCon el inicio del Año Nuevo suele ser habitual plantearse Propósitos, Metas u Objetivos con la intención de cambiar o modificar aquellos comportamientos o actitudes que no nos gustan de nosotros mismos. Sin embargo, la mayoría de esos propósitos suelen quedarse año tras año en sólo buenas intenciones.

Son muchas las razones por las cuales abandonamos nuestros propósitos antes de cumplirlos, aunque entre los errores más comunes habrían de destacar los siguientes:

  • Elaborar una larga lista de Propósitos.
  • No estar lo suficientemente motivado en conseguir el objetivo.
  • Plantearse Metas u objetivos poco definidos y muy generales.
  • Ausencia de un plan y de un periodo de tiempo para lograr conseguir el objetivo.
  • Dilatar el inicio de los cambios, esperando encontrar el momento perfecto.
  • No tener en cuenta los pequeños progresos y estancarse en los retrocesos.
  • Pensar en el éxito como una cuestión de “todo o nada”.
  • No confiar en las posibilidades de uno mismo.
  • Dificultad para incorporar los cambios a nuestra rutina o estilo de vida.

Por ello, si quieres que este Año sea diferente,  sigue los siguientes Consejos que te ayudarán a Conseguir tus propósitos:

  • Concentra toda tu atención y energía en un propósito, cuando ya hayas conseguido ese objetivo, puedes plantearte otro.
  • Elige un propósito que sea importante para ti o que realmente te interese conseguir y no te dejes llevar por metas impuestas por otras personas.
  • Define y concreta tu propósito de forma realista.
  • Analiza tu propósito y divídelo en pequeños cambios o acciones graduales que puedas ir cumpliendo diariamente y que finalmente te lleven a conseguir tu objetivo.
  • Piensa cuanto tiempo vas a necesitar para realizar los cambios y señala en el calendario una fecha para conseguir tu propósito.
  • Comienza a hacer cambios en este momento.
  • Aprende de los retrocesos modificando o cambiando aquello que no funciona para hacer más probable que consigas tu propósito.
  • Elige una estrategia que te ayude a recordar tu propósito de vez en cuando para mantenerte motivado en conseguirlo.
  • Incorpora los cambios a tu rutina o estilo de vida para conseguir mantenerlos.
  • Auto-Refuérzate por el esfuerzo y la implicación en tu propósito.

“Recuerda que Confiar en ti mismo y tus capacidades es la base para conseguir tus propósitos”

El secreto de la felicidad

felicidadQuizá, a muchos de nosotros nos gustaría conocer el secreto de la felicidad, saber qué podemos hacer para estar más felices, contentos y satisfechos con nuestras vidas.

Algunos de nosotros cuando buscamos la felicidad miramos al pasado, lamentando las oportunidades perdidas o los errores cometidos, sintiéndonos culpables por no haber actuado de otra manera y pensando que, si lo hubiéramos hecho, ahora seríamos felices. Otros, tendemos a mirar hacia al futuro, pensando en lo que no tenemos y deseamos tener y en cómo conseguir ese objetivo nos haría ser felices.

En muchas ocasiones, se piensa en la felicidad como en una cuestión de todo o nada y en ser o estar feliz como la meta a alcanzar o el resultado por conseguir; sin embargo, la felicidad admite grados y ser feliz no es el destino sino un camino a seguir en el presente.

Por ello, la felicidad se compone de momentos diarios agradables y depende de la capacidad de la persona para percibirlos, identificarlos, valorarlos y disfrutar de ellos. Así, algunos momentos cotidianos que nos aportan felicidad serían los siguientes:

  • Pasar tiempo con alguien que quieres
  • Ayudar a alguien que lo necesita o realizar una buena acción
  • Finalizar la jornada de trabajo habiendo cumplido con los objetivos
  • Una caricia, un abrazo o un beso de alguien que quieres
  • Un momento de tranquilidad
  • Hacer algo que te gusta
  • Respirar el aire puro
  • Reencontrarte con alguien que hace mucho tiempo que no ves
  • El amanecer de un día soleado
  • Acostarse cuando se está muy cansad@
  • Recibir un piropo o un elogio de alguien
  • Un momento de risa
  • Una buena comida en buena compañía
  • Ver llover desde la ventana
  • Mirar fotos que hace tiempo no ves
  • Una celebración

Comienza a valorar esos momentos diarios que te hacen sentirte bien porque el secreto de la felicidad depende de la capacidad de cada persona para disfrutar de lo cotidiano.

Cómo manejar la ansiedad en los exámenes

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La ansiedad es un mecanismo de protección o supervivencia que prepara a la persona para responder ante una situación de tensión que se percibe como amenazante o peligrosa.

Pero, ¿Qué podemos hacer si ésta se experimenta en situaciones que no suponen una amenaza real, como por ejemplo un examen?

No todas las personas sienten ansiedad y bloqueo en los exámenes, el bloqueo depende de cómo se interprete la situación. Si percibo la situación como una amenaza porque anticipo un fracaso, sentiré ansiedad y me bloquearé; mientras que si la percibo como un reto y tengo expectativas de éxito, la afrontaré y superaré la tensión.

Así, ¿Qué estrategias puedo utilizar para afrontar adecuadamente un examen?

Estrategias Físicas

  • Respiración diafragmática: La respiración lenta y profunda favorece la recuperación de la calma, ya que un cuerpo relajado lleva a una mente relajada. Consiste en coger aire por la nariz mientras nuestro abdomen se va hinchando y expulsarlo por la boca poco a poco mientras que nuestro abdomen se va deshinchando.
  • Relajación muscular: Consiste en ir tensando progresivamente distintos músculos del cuerpo, experimentando la tensión y soltándolos después para sentir relajación.
  • Imágenes mentales: Siguiendo unas instrucciones la persona se concentra en imaginar escenas agradables y relajantes.

Estrategias Cognitivas

  • Tomar distancia: Alejar la atención de los pensamientos con los que me identifico diciéndome “Yo no soy mis pensamientos”.
  • Relativizar: Quitar importancia, no exagerar, no reforzar pensamientos negativos ni generalizarlos a otras situaciones. Si aprendes a ver lo positivo de cada situación y a confiar en ti garantizamos un protección frente a la ansiedad. “¿Es verdad que no me acuerdo de nada?, probablemente no”, “¿Dónde está escrito que vaya a suspender?, que suspendiera la última vez no significa que tenga que suspender siempre”, “¿Qué pruebas concretas tengo de que no aprobaré nunca?”, “¿Dónde está escrito que si suspendo un examen soy inútil y no sirvo para nada?”
  • Reinterpretar: Una vez puestos en tela de juicio los pensamientos negativos, podemos darnos cuenta de que son exagerados y cambiarlos por otros pensamientos más ajustados a la realidad. Podría decirme: “Ahora estoy algo nervioso, sé que la ansiedad dificulta el recuerdo, pero he estudiado y los conocimientos están ahí, sólo tengo que relajarme y dejarlos salir”, “Nadie me garantiza que suspenda o apruebe, así que aquí y ahora voy a hacer lo que esté en mi mano”, “Que suspendiera la vez anterior no quiere decir que lo haga ésta, no hay una regla para eso”, “Compararme con los demás no me ayuda, nadie es mejor ni peor que yo”, “Lo haré lo mejor que pueda y sepa”.
  • Darme auto-instrucciones positivas: Es un diálogo interno que le sirve de ayuda a la persona para afrontar una situación temida. Algunas pueden ser: “Voy a mantener el control”, “Me lo tomaré con calma y sin prisas”, “Puedo hacerlo, lo estoy haciendo”, “Si no pienso en el miedo, no lo tendré”, “Si estoy tenso respiraré profundamente y me relajaré”, “Cometer errores es normal”, “Me concentraré en la tarea y confiaré en lo estudiado”, “Dentro de un rato habrá terminado todo”, “Si suspendo puedo tener otras oportunidades, no es el fin del mundo”.

Cómo concentrarse mejor en el estudio

habitosdeestudio“¡No puedo concentrarme!” esta es la queja más frecuente de la mayoría de los estudiantes que, tras varias horas de estudio, comprueban que no han aprovechado eficientemente el tiempo que han invertido.

En general, todos los estudiantes tienen capacidad para concentrarse, pero hay que entrenarla para que sea efectiva. El aprender distintas técnicas y hábitos de estudio puede corregir en gran medida las dificultades para concentrarse. Para ello tenemos que tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Elige un buen lugar de estudio: Para evitar distracciones es esencial contar con un lugar de estudio en el te sientas a gusto, con una mesa amplia para colocar todo el material que necesites, una silla cómoda, aislado del ruido, con una temperatura agradable y con buena iluminación. En la medida de lo posible, el lugar en el que estudies ha de ser el mismo, así lo asociaremos a estudiar y reduciremos la posibilidad de pensar en otras cosas que pueden distraernos.
  • Elige el mejor horario para ti: Para ello debes de tener en cuenta cuándo te concentras mejor (por la mañana o por la noche), pero también el momento del día en el que normalmente puedes estar más tranquilo en tu lugar de estudio y las horas en las que te encuentres más descansado.
  • Prepara el material que necesites: Antes de empezar a estudiar asegúrate de tener a tu alcance todo el material que vayas a necesitar. De esta manera evitarás levantarte cada poco tiempo, evitando así distracciones.
  • Programa los descansos: Es recomendable establecer un horario estructurado que combine el descanso y el estudio. Para poder mantener la concentración se recomienda  estudiar en intervalos de 40-45 minutos y hacer un pequeño descanso de unos 10-15 minutos entre ellos para despejar la mente y prepararla para el siguiente periodo de concentración.
  • ¿Es mejor estudiar solo o acompañado?: Dependerá de cada persona. Para muchos estudiantes, la sola presencia de un compañero en el mismo espacio de estudio les distrae de su tarea. Sin embargo, para otros, resulta motivador y les incentiva a concentrarse mejor.
  • Intercalar técnicas de estudio: Conviene combinar durante la misma sesión de estudio diferentes técnicas de estudio (subrayado, esquemas, resúmenes…) que la amenicen y la hagan más interesante para el estudiante.
  • Cambia de materia: El cambiar de materia aportará al estudiante un nuevo interés y aumentará su concentración.

¡Una buena concentración y estudio es la base para obtener buenos resultados!

Mi hijo se preocupa en exceso

ninopreocupadoAl igual que los adultos, los niños sienten una gran variedad de emociones sobre lo que les sucede, así cuando el mundo que les rodea parece incierto o peligroso, sienten miedo o preocupación.

La mayoría de los niños, aprenden a manejar los problemas diarios de forma adecuada y con seguridad; sin embargo, otros tienden a preocuparse en exceso, lo que hace que se sientan nerviosos constantemente.

Si mi hijo tiende a preocuparse en exceso, ¿Qué puedo hacer?

  • Establece  la hora de las preocupaciones:

Determina el único momento del día en el que podemos hablar de todo lo que nos preocupa. Para ello, presentamos al niño esta estrategia como un juego, diciéndole lo siguiente:”Cielo, vamos a imaginar mentalmente una caja grande, de madera, con una cerradura y una gran llave que la abre y la cierra. ¿La puedes ver en tu cabeza?” Deja que tu hijo añada algún detalle más a su caja (color, forma, …) así le gustará mucho más.

Una vez que haya imaginado la caja, le diremos: “Esa es la caja de las preocupaciones, cada vez que te venga a la cabeza algo que te preocupe, cerrarás los ojos, abrirás con llave la caja y meterás dentro el problema. Después cerrarás la caja con la llave. Hasta que no llegue la hora de las preocupaciones no podremos abrir la caja”

Así cada vez que nuestro hijo se preocupe por diferentes motivos (la profesora le va a preguntar la lección, un compañero se ríe de él, no ha hecho bien una tarea…) en lugar de decirle “No te preocupes cielo, todo va a salir bien”, le diremos que cierre los ojos y  meta mentalmente esas preocupaciones en la caja. Así, una vez que nuestro hijo abra los ojos, cambiaremos el tema de conversación como si nada hubiera pasado.

De esta forma aplazaremos ese momento en el que a raíz de una sola preocupación los niños son capaces de comenzar a sentirse muy agobiados y nerviosos. Además estar enseñándoles a autocontrolarse.

Cuando finalmente llegue la hora de las preocupaciones, os sentaréis en un lugar tranquilo para poder “abrir tranquilamente la caja”. Parece increíble pero, en la mayoría de las ocasiones, ¡nuestro hijo no recordará ni la mitad de ellas! Es el momento de hablar con él el tiempo que necesite sobre todo lo que ha sacado de la caja, hasta que ésta se quede vacía.

De esta manera sencilla enseñamos a nuestros hijos a aplazar sus preocupaciones a un momento tranquilo para ser habladas, pero ¿Por qué no crear también nuestra propia caja de preocupaciones?